Archivo del Autor: Josep Riera y Aguamarine

El cristianismo, una Escuela de Misterios

En nuestros días la gran fe de nuestra raza, el cristianismo, es profesada por un gran número de hombres y mujeres sinceros, devotos y honrados. Y aunque todos están dedicados a sus tareas, sólo en parte son eficientes, porque la mayoría de ellos ignoran absolutamente el hecho de que el llamado cristianismo bíblico es sólo una alegoría del verdadero espíritu del cristianismo y de esa doctrina esotérica creada en el templo por las mentes iniciadas del paganismo y promulgada para satisfacer las inclinaciones religiosas de la raza humana.

Hoy en día esta gran fe es profesada por millones de almas, y comprendida sólo por un puñado, porque si bien ya no existen los templos de Misterios como instituciones en las esquinas de las calles, como ocurría en la antigüedad, la Escuela de Misterios todavía existe como una estructura filosófica invisible. Sólo confía el conocimiento de sus secretos a unos pocos, dejando que la gran masa entre solamente en su recinto externo y haga sus ofrendas sobre el altar de bronce.

El cristianismo es esencialmente una Escuela de Misterios, pero la mayoría de sus adherentes no lo comprenden lo bastante bien como para darse cuenta de que hay secretos en sus parábolas y alegorías que constituyen importante parte de su dogma. ¿Por qué no habría de ser el cristianismo una Escuela de Misterios? Su fundador fue un iniciado en los Misterios Esenios.

Los esenios fueron discípulos del gran Pitágoras y estaban también en contacto con las Escuelas Secretas de la India. El Maestro Jesús fue un hierofante profundamente versado en el antiguo Arcano. San Juan mismo, por sus escritos, prueba que estaba familiarizado con el ritualismo de los cultos egipcios, y se sostiene que San Mateo fue el maestro de Basílides, el inmortal sabio egipcio, fundador, juntamente con Simón el Mago, del Gnosticismo, el sistema de misticismo cristiano más elaborado que jamás surgiera del tronco principal de la iglesia de San Pedro.

(Fragmentos del libro ‘Melquisedec y el misterio del fuego’, de Manly P. Hall, escritor canadiense experto en mitología y religiones).

Maldiciones gitanas: el poder de la palabra para desear el mal

La magia está integrada en nuestra vida, y la comunidad conocida como los romaníes no es la excepción, ya que poseen un legado mágico muy intenso.

Los nombran ‘gitanos’ desdeñosamente, y este linaje siempre fue foco de polémica cultural; estuvieron acosados en la época medieval, encausados en la Inquisición Española y aislados de la sociedad contemporánea.

Las leyes contra los gitanos eran tan abusivas que, hasta principios del siglo XVII, era prohibido ser gitano, los perseguían y encarcelaban, exterminando y ejecutando a familias completas. En muchos lugares de Europa se les podía dar caza y aniquilarlos como a los animales violentos.

El vocablo ‘gitano’ procede de la errada idea de que los romaníes eran oriundos de Egipto (en inglés el término para denominarlos es ‘gipsy’, derivación de ‘egipcio’), probablemente debido al color de su piel, ojos negros y extravagante vestimenta.

Hoy en día, los romaníes residen en diferentes países y ciudades del mundo, y aunque aún encaran la exclusión social, han conservado sus tradiciones mágicas. Este pueblo, del cual investigaciones recientes lo hacen provenir de la India, posee una colorida tradición con una compleja mitología y folklore. A pesar de haber sido un pueblo nómada, su cultura y lengua se han mantenido intactos, así como sus tradiciones y creencias.

Los romaníes han cultivado, asimismo, una amplia gama de poderes espirituales, entre los que se encuentran la precognición y la retrocognición.

Ellos creen que el poder de la palabra tiene suficiente fuerza como para moldear el destino de una persona, y así lo han usado durante años para amenazar y aprovecharse de esta superstición.

Asimismo, existe la creencia popular de que cualquier mujer romaní posee el poder de lanzar maldiciones y maleficios que pueden afectar a otras personas.

La manera en que actúa una maldición gitana, consiste en que una mujer romaní enojada y/u ofendida gritará una proclamación que presagia un desastre en la persona de la parte ofensora. En la mayoría de los casos, la maldición incluye vetas de mala suerte, problemas de salud o en las relaciones y otros efectos similares.

Las maldiciones que generan mala suerte son tan comunes entre los romaníes porque son extremadamente fáciles de promulgar. Todo lo que se necesita es manifestar su enojo o enfado con alguien y desear que ocurra algo negativo.
Las maldiciones gitanas pueden afectar a las víctimas a nivel psicológico e incluso físico. No está claro si se debe a la sugestión, aunque muchas personas, tantos de esta etnia como de otras, creen en su efectividad.

Algunas maldiciones gitanas

– ¡Deberías comer los huesos de mis muertos!

– ¡El diablo te llevará!

– ¡Este pan te cegará!

– ¡La tierra te devorará!

– ¡El diablo se comerá tu buena suerte!

– ¡Los lobos te comerán!

– Mal fin tenga tu cuerpo, permita Dios que te veas en las manos del verdugo y arrastrado como las culebras, que te mueras de hambre, que los perros te coman, que malos cuervos te saquen los ojos, que Jesucristo te mande una sarna perruna por mucho tiempo, que si eres casado tu mujer te ponga los cuernos, que mis ojitos te vean colgado de la horca y que sea yo el que te tire de los pies, y que los diablos te lleven en cuerpo y alma al infierno.

– Que la mala suerte te persiga y que todo te salga mal.

– Que sufras el doble de lo que me has hecho sufrir a mí.

– ¡Dios conceda que los perros hagan un banquete con tus huesos!

– Que te habite el infierno. Que la lluvia te esquive y tu sed sea eterna. Que la luz no te toque. Que sabiéndote ciego la imaginación se te niegue.

– Que dependas de otro para cualquier movimiento y hasta tu más mínimo gesto tenga un amo impiadoso que decide por vos. Que las lágrimas se encaprichen dentro de tus ojos y aunque el dolor te acongoje no quieran caer. Pero, más que todo, que el corazón se te ensanche, que lo sientas crecer en tu pecho y no tengas más remedio que amar.

– ¡Mal fin tengas tú y tu amor!

– ¡Que se te caiga la carne a pedazos!

– Mal cáncer te entre.

– ¡Que la destrucción te coma!

– ¡Mar barreno te taladre!

– ¡Maldigo tu nombre, tu casa y a toda tu descendencia!

– Tu cerebro se rociará, y lo recogeré en mi pañuelo.

La maldición

CONSEJOS DE UN EXORCISTA

La maldición es todo lo contrario de la bendición. Maldecir viene de las palabras latinas «male», mal y «dicere», decir. Significa hablar mal, desear el mal. Así pues. una maldición es una acción que se hace para dañar a otro con la ayuda de malos espíritus e, incluso, de demonios.

Hay maldiciones específicas para matar, para causar que uno sea poseído, para que las cosas vayan mal en los negocios, para separar parejas, para hacer que alguien se enferme, etc.

Existen prácticas de maldición contra una persona específica a través de fórmulas mágicas o rituales, invocando al demonio, pero sin uso de objetos físicos particulares. Éstas son realizadas generalmente por magos o brujos negros.

Y luego están las maldiciones propiamente dichas, que son expresiones de deseo del mal a una persona en particular. Éstas son más fuertes y más difíciles de sacar cuando hay un lazo familiar entre el maldecido y el maldecidor, un vínculo de sangre, por ejemplo el de una madre a una hija, entre otros.

Algunas de las maldiciones más poderosas son las realizadas por las brujas gitanas. El antiguo pueblo romaní mantiene intactas sus tradiciones, costumbres y creencias, así como su cultura y su lengua, y ello hace que se hayan mantenido esas maldiciones con toda su fuerza, a lo largo de los siglos.

Éste es un ejemplo de maldición gitana, entre los muchos que hemos estudiado: «Que te habite el infierno. Que la lluvia te esquive y tu sed sea eterna. Que la luz no te toque. Que sabiéndote ciego la imaginación se te niegue».

Cuanto más conozca sobre estas acciones negativas, la persona estará más protegida.

En un próximo curso online de Formación de Exorcistas Laicos, organizado por el Templo de la Luz Interior, hablaremos con detalle y profundidad de las maldiciones, los hechizos, el mal de ojo y otras acciones de los poderes oscuros para dañar a los seres humanos y enseñaremos las más eficaces formas para combatirlas.

«El mundo ha de ser redimido una segunda vez»

Francisco Palau

“El mundo ha de ser redimido una segunda vez, semejante a la forma como fue la primera, pues, Satanás, su verdadero tirano fue nuevamente desencadenado. Y, gozando de libertad, puso a las naciones bajo su cruel y despótico dominio.”

“La Iglesia mudará una segunda vez la faz del mundo. Pero antes, debe descender al silencio de los sepulcros, y teniendo sus templos destruidos, Ella se retirará a la soledad de la montaña. Allí recibirá el Espíritu Santo y la plenitud de los dones de que necesita para salvar a la sociedad moderna.”

“Habrá un ángel que descenderá del cielo, o sea, un hombre con una misión especial de Dios. Este hombre será el restaurador. Ha de ser un hombre, porque Dios decretó que los demonios sean lanzados en el infierno por mano del hombre. ¿Quién será este hombre?”

“Será el restaurador prometido por Jesucristo a la sociedad disoluta y entregada a la completa anarquía, impotente por sí misma para constituir un orden. Será un apóstol, un profeta, un Moisés, un Elías.”

P. Francisco Palau †