Archivo del Autor: Josep Riera y Aguamarine

Un astronauta en la catedral de Salamanca

Astronauta en la fachada de la catedral

Una pequeña escultura tallada en una de las portaladas de la Catedral Nueva de la ciudad de Salamanca llama la atención de cientos de transeúntes y turistas por su peculiar forma de astronauta, en un edificio que fue construido entre los siglos XVI y XVIII.

A pesar de las teorías conspiratorias que ha podido suscitar, la representación del astronauta no tiene nada que ver con ninguna visión del futuro por parte de los renacentistas, ni ninguna visita extraterrestre como han podido pensar algunos visitantes.

La realidad es que la figura del astronauta tiene poco menos de 30 años, en 1992 con motivo de la exposición «Las Edades del Hombre», que tuvo lugar en este templo, se llevó a cabo una obra de restauración porque la piedra de la portalada estaba muy deteriorada.

Miguel Romero, uno de los canteros que participaron en la obra de restauración de la Catedral, tuvo la idea de dejar constancia de que toda esa parte era nueva, dejando como firma algo propio del tiempo en el que se realizó, un astronauta, símbolo de la era espacial.

Dragón comiéndose un helado

Sin embargo, no fue la única figura contemporánea que dejaron. Muy cerca del astronauta también hay un dragón comiéndose un helado.

La portalada de la catedral fue restaurada en 1992

Unas figuras que les encantan a todos los visitantes y a los sorprendidos turistas, que no se esperan encontrar en una catedral tan antigua unas imágenes tan recientes.

Aunque no todos coinciden, algunos expertos están en contra de esta práctica ya que consideran que este tipo de figuras altera y distrae del sentido inicial de la obra. Otros en cambio creen que es una buena forma para diferenciar los trabajos de cada época.

Fuente: El Ruedo Ibérico – Historia y Cultura de España

Limpieza espiritual y bendición de hogares y familias

La bendición y limpieza espiritual de una casa, comercio, lugar o personas es un ritual mediante el cual se libera a las personas o lugares de las influencias negativas que les acechan.

En muchas ocasiones hay espíritus que infestan un lugar y molestan a sus habitantes por mandato; es decir porque otras personas los han enviado con el fin de hacer daño a través de súplicas, órdenes o seduciéndolos para que ejecuten esos actos, en lo que comúnmente se denominan «trabajos de magia negra».

Plantas que se secan, ambientes «cargados», animales que cambian bruscamente su carácter, malos olores de origen desconocido, son algunos de los síntomas de que algo no está bien en el hogar y puede ser causado por agentes espirituales extraños.

En ciertos casos los espíritus se quedan en los lugares, pero también es posible que se recuesten sobre la persona, sea sobre sus hombros, su cabeza o se peguen a su cuerpo energético.

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La bendición

Bendecir es invocar la protección de Dios.

CONSEJOS DE UN EXORCISTA

Hay mucha diferencia entre bendecir y exorcizar. Muchos de ustedes tienen confusiones y dudas en este sentido, que trataremos de ir aclarando poco a poco.

Una bendición es el acto de invocar, sobre alguien o algo, la protección divina. Bendecir viene de la unión de las dos palabras latinas «bene», que significa bien y «dicere», que significa hablar, pronunciar. Por tanto, el significado genérico es hablar bien, desear el bien, alabar. En sentido cristiano, es también hacer la señal de la cruz o asperger agua bendita sobre una persona, una casa o un objeto.

Nunca hay que decir «yo te bendigo», sino «que Dios te bendiga». La bendición se hace siempre en nombre del Creador.

En el Templo de la Luz Interior bendecimos siempre a las personas que atendemos con estas palabras:
«Que la bendición de Dios Padre Todopoderoso descienda sobre ti. Que Él te guarde y te proteja siempre de todo mal. Que te conceda siempre todo lo que le pidas y lo que más necesites. De manera especial, la tranquilidad espiritual, la salud de cuerpo y de alma, la felicidad y la paz. Quédate en la paz de Dios».

Bendición de la mesa antes de la comida: «Bendícenos, Señor, y bendice estos alimentos que vamos a tomar. Haz que no les falte el pan a los que pasan hambre. Amén».

Cualquier persona, poniendo siempre por delante el nombre de Dios, puede bendecir a un semejante o a una mascota, la comida sobre la mesa, etcétera. Otro tipo de bendiciones, como las de casas, vehículos, etc., precisan de un ritual más elaborado.

Exorcizar el agua bendita, la sal bendita, el aceite u óleo consagrado, la medalla de san Benito y otros sacramentales, así como realizar un exorcismo sobre una persona para sacar de ella un mal espíritu, no puede hacerlo cualquiera.

La oscuridad del alma lejos de Dios

El alma divinizada está en la mano de Cristo, esto es, en el cielo, como él mismo nos ha contado. Pero el alma no divinizada no quiere llegar durante esta vida a la resignación de su voluntad, ni desea entrar en la voluntad de Dios, sino que persiste en su propia codicia y deseo, en la vanidad y en la falsedad, y es así que entra en la voluntad del diablo.

Recibe por tanto en sí misma tan sólo la malicia; solo el engaño, el orgullo, la sordidez, la envidia, la cólera, y a ello entrega su voluntad y todo su deseo. Y no les posible a este alma llegar al reposo divino, pues la ira de Dios se manifiesta en ella, y obra en ella.

Ahora bien, cual el cuerpo se separa del alma, la melancolía y la desesperación eternas comienzan, pues encuentra ahora que se ha convertido totalmente en vanidad, una vanidad sumamente vejatoria para sí, y que se ha convertido en una furia trastornante y una abominación auto atormentante.

Ahora percibe la decepción de todo lo que anteriormente había deseado. Se siente ciega, desnuda, herida, hambrienta y sedienta, sin las menores perspectivas de liberarse nunca o de obtener siquiera una gota de agua de la vida eterna. Y siente que sólo es un diablo para sí misma, su propio ejecutor y torturador; se aterroriza ante su propia forma oscura y horrible, como un gusano deforme y monstruoso, y gustosamente quisiera huir de sí misma si pudiera, pero no puede, pues está encadenada con las cadenas de la naturaleza oscura, en la que se sumió mientras estaba en la carne.

Y así, no habiendo aprendido a sumirse en la gracia divina, ni habiéndose acostumbrado a ello, y siendo también poseída fuertemente por la idea de Dios como un Dios airado y celoso, la pobre alma tiene a la vez miedo y vergüenza de introducir su voluntad en Dios, que es el modo de que consiguiera posiblemente la liberación.

Un alma así está cautiva de la cólera, ella misma no es sino mera cólera, habiéndose encerrado ella misma por su falso deseo que se ha despertado en sí misma, y habiéndose así transformado en la naturaleza y peculiaridad de la cólera. Y puesto que la luz de Dios no brilla en ella, ni la inclina el amor de Dios, el alma es como una gran tiniebla, y como un ansioso dolor ígneo, transportando un infierno dentro de ella, y no siendo capaz de discernir el menor vislumbre de la luz de Dios, o de sentir el menor chispazo de su amor.

Reside por tanto en sí misma, como en el infierno, y no necesita entrar en el infierno en absoluto, ni ser llevada a él; pues en cualquier lugar en que esté, mientras esté en sí misma, estará en el infierno. Y aunque viaje lejos, y se separe muchos cientos miles de leguas de su presente lugar con el fin de salir del infierno, aún permanecerá en el dolor y en las tinieblas infernales.

Diálogos Místicos -Jakob Boehme