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Las experiencias cercanas a la muerte (2)

En nuestra existencia existe un hecho cierto y comprobable: la muerte. Cruzar la frontera existente entre la encarnación o vida física y la vida real del espíritu.

Ante el hecho de la existencia probada de la muerte corporal, la ciencia psicológica lo más que hace es acercarse tímidamente a ese estado terminal, para, sin recursos científicos suficientes, tratar de ofrecer alguna solución. Pero no hay más solución que la aceptación, y si no hay espíritu, según la ciencia oficial, solo podemos enfrentar a la persona ante una terrible pérdida que le produce angustia temor y agonía: la pérdida de todo lo que es, de sí mismo.

Se ayuda a los familiares en la llamada “terapia del duelo” a superar esa “pérdida”, a alejarse paulatinamente de la angustia de no ver más al ser querido.

La Psicología y la Medicina ante la muerte carecen, por tanto, de recursos que permitan ofrecer consuelo al ser vivo que pronto desaparecerá, tienen que apelar a frases como esta: “Hemos hecho todo lo posible, el resto está en manos de Dios” en el caso que el profesional sea creyente; en otro caso será: “No podemos hacer más, la situación ha llegado a un punto irreversible, lo siento”.

Esa misma ciencia, que se resiste a reconocer el espíritu como una realidad, al no poder medirlo, se queda en el cuerpo perecedero, y cuando éste se degrada, deteriora y desaparece, con él desaparece todo lo que la misma ciencia reconoce.

Han existido, y existen, muchas aproximaciones y estudios, por desgracia no suficientemente estructurados, y mucho menos divulgados, en el sentido de probar la existencia del espíritu y por ello, también la posibilidad de la reencarnación. Hagamos un breve recorrido por ellas:

EXPERIENCIAS CERCANAS A LA MUERTE

Gilgamesh, sumerio, rey de Uruk, en el año 2750  a.C. nos relata en 12 tablillas como él tuvo una experiencia cercana a la muerte, donde fue arrastrado por un túnel para entrar luego al jardín de la vida, rodeado de una luz brillante.

Platón, en el siglo V a.C. cuenta en su obra “La República”, la historia de Er, un soldado que regresó cuando estaba a punto de ser quemado en la pira funeraria y dijo que viajó a la luz con los espíritus guías, con una gran sensación de paz y vio almas en una gran pradera, la Llanura del Olvido, al lado de un gran río con el mismo nombre, preparándose para la vuelta a la vida. Sin saber cómo, se vio de repente a sí mismo, vivo, en la pira a punto de ser quemado.

En el libro de Arda Viraz, persa del siglo IX-X, Viraz, un hombre justo,  toma una poción de mang, beleño y vino y se prepara para viajar al más allá durante siete días. El cree que no volverá, por lo que hace testamento y ejecuta los ritos funerarios para sí mismo. Se duerme y a los siete días se despierta. Cuenta cómo los espíritus reciben su alma después de dejar el cuerpo y juntos suben tres escalones, el de los buenos pensamientos, el de las buenas palabras y el de las buenas acciones, luego recorre el purgatorio, paraíso e infierno. Según la religión mazdeísta (de los persas), no es bueno llorar por los difuntos porque contribuyen a la creación de un gran río que impide que las almas lo atraviesen.

El Papa Gregorio I (San Gregorio Magno, el mismo del famoso “canto gregoriano”) en el siglo VI, expone en su libro “Diálogo sobre la vida y milagros de los padres italianos” tres casos de E.C.M. En uno de ellos, un soldado dice que vio un puente sobre un río humeante que expelía un olor insoportable y que conducía, en el otro extremo, a unas maravillosas praderas verdes, llenas de flores con un aroma delicado y placentero. El puente se ensanchaba para dejar paso a los justos y se estrechaba apara arrojar a los malos al río hediondo. Como vemos, antiguamente la idea del río era muy utilizada.

En el siglo XVIII el sueco Emmanuelle Swedenborg efectuó y divulgó numerosas experiencias cercanas a la muerte y a la comunicación con los muertos. Un arzobispo, dado por muerto, relató, al volver a la vida, todas las conversaciones habidas a su alrededor. Es famosa la anécdota de este sabio al que la reina de Suecia le dijo en tono irónico, con respecto a sus comunicaciones con los desencarnados: “Si ves a mi hermano (que había muerto), salúdale”. A la semana, Swedenborg se acercó a la reina y le susurró unas palabras al oído. La reina se quedó lívida y dijo: “Sólo Dios y mi hermano sabían lo que me acaba de decir”.

Albert Heim, suizo, en el siglo XIX, publicó las experiencias de 30 personas que sobrevivieron a caídas en los Alpes. Todas ellas relataron la calma, la distensión del tiempo y una revisión fugaz de todo su pasado.

En el siglo XX, entre otros muchos, destacamos a:

Vladimir Negovsky, ruso, padre de la técnica de reanimación, reanimó a muchos soldados heridos en el frente durante la Segunda Guerra Mundial, tomando nota de sus explicaciones del trance. Ellos decían que era como un “sueño sin sueños” y a menudo relataban escenas gloriosas en la otra vida. Para él eran percepciones distorsionadas de un cerebro que funciona mal. Su base materialista le impidió llegar a otras conclusiones.

James Hyslop, profesor de lógica, realizó un estudio en enfermos antes de morir, donde, uno o dos días antes del evento, visualizaban apariciones de familiares o amigos fallecidos que actuaban como guías para el más allá. Ernesto Bozzano, médico, llega a casi las mismas conclusiones en sus estudios.

Sir William Barrett, médico, expresó que el moribundo tiene la sensación de abandonar su cuerpo y sus familiares percibían su aparición, una vez desencarnado.

Karlis Osis, psicólogo, a través de observaciones de médicos y enfermeros que trabajaban con agonizantes así como del efecto de los medicamentos en la frecuencia de las visiones, constató que éstos no incidían en la citada frecuencia. Las visiones en personas normales generalmente eran visuales y en aquellos que sufrían algún tipo de trastorno mental eran fundamentalmente auditivas. Los relatos incluían la aparición de figuras fantasmales que se presentaban para hacer compañía en el último viaje. Una tercera parte tuvo experiencias negativas debido a la resistencia a ver apariciones o al terror provocado por las mismas.

Citemos asimismo al famoso psiquiatra Karl Jung quien, en 1944, al sufrir un infarto, tuvo la visión de dejar el planeta desde una perspectiva panorámica, casi astronáutica.

El psiquiatra Russell Noyes, al recopilar 104 casos de personas que habían pasado por situaciones gravemente amenazantes para su vida, analizó tres etapas:

1)Resistencia.- Reconocimiento del peligro, miedo a morir, lucha por la vida, aceptación de la muerte.

2)Revisión de la vida.- Generalmente con sentimiento de paz, se revive de forma condensada y panorámica, asociado a sensación de estar fuera del cuerpo.

3)Trascendencia.- Estados de conciencia místicos, se trasciende el tiempo, el espacio y su propia identidad personal, en medio de felicidad.

Y quién no ha oído hablar del psiquiatra Raymond A. Moody y su famoso libro “Vida después de la vida”, donde se ofrecen testimonios de personas clínicamente muertas.

Moody estableció una “tabla” de sensaciones y percepciones, que detallaremos a continuación:

CARACTERÍSTICAS COMUNES DE LAS E.C.M.

1º.- Se experimenta la muerte clínica. Falta de oxígeno al cerebro.

2º .-Audición de voces de médicos y o familiares, zumbidos y/o sones de campanas.

3º.- Movimiento a lo largo de un túnel, que tiene al final una luz brillante.

4º.-Sensación de estar fuera del cuerpo y observación de lo que se hace con él.

5º.- Sensación de éxtasis o elevación y experimentación de fenómenos telepáticos, visualización de espíritus de familiares muertos que actúan como guías.

6º.-Unión con una luz brillante.

7º.- Rápida visualización de experiencias de la vida pasada.

8º.- Re-entrada en el cuerpo y recuperación de la conciencia.

La mayoría de estas experiencias suelen ser positivas, pues las personas supervivientes se suelen volver más espirituales, se interesan más por los demás, aprecian intensamente la vida, disminuye su temor a la muerte, son menos materialistas y competitivos.

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Las cuatro fases de la salida del alma

Según las experiencias y los escritos de la doctora Elizabeth Kübler-Ross, obtenidas tras examinar numerosas experiencias  de casi muerte (que la ciencia llama ECM, o Experiencias Cercanas a la Muerte), la salida del alma se produce en cuatro fases, que en este artículo vamos a detallar.

Primera Fase

Las personas salen flotando de su cuerpo.

Ya sea porque mueran en la mesa del quirófano, en accidente o en suicidio, todas dicen haber estado totalmente conscientes del escenario donde estaban sus cuerpos. La persona sale volando como la mariposa que sale de su capullo y adopta una forma etérea.

Sabe lo que está ocurriendo, escucha las conversaciones de los demás, puede contar el número de médicos que intentaban reanimarla o veía los esfuerzos del equipo de rescate para sacarla de entre las partes comprimidas del auto. Unos cuentan lo que dijeron sus familiares reunidos alrededor de su cama en el momento de la muerte.

En esta primera fase se experimenta la salud total. Personas ciegas vuelven a ver. Paralíticos se mueven sin dificultad. Las personas prefieren continuar muertas a volver a la realidad.

Segunda Fase

Las personas que ya salieron de sus cuerpos se encuentran en un estado de espíritu y energía.

Les consuela descubrir que ningún ser humano muere solo. Sea cual sea el lugar donde hayan muerto o la forma en que ocurrió, son capaces de ir a cualquier parte a la velocidad del pensamiento. Se puede desplazar al lugar donde se encuentran los familiares apenados por la muerte, así estén al otro lado del mundo. Algunos, al ser trasladados en ambulancias, visitan a los amigos en sus lugares de trabajo

Esta es la fase más consoladora para las personas que lloran la muerte de un ser querido, sobre todo si ha ocurrido una muerte trágica y repentina. Cuando una persona se ha estado marchitando poco a poco durante un período de tiempo, apagándose progresivamente o padeciendo una más o menos larga agonía, los familiares tienen tiempo para prepararse para su muerte. Pero si la persona muere en un accidente o tragedia (avión, automóvil, desastre natural, etc.), no es tan fácil. La persona que muere está tan confundida como sus familiares, y en esta fase tiene tiempo para comprender lo ocurrido.

En esta fase se encuentran también con sus ángeles guardianes, guías o compañeros de juego, como les llaman los niños. Estos los consuelan con amor al morir y los llevan con sus amigos o familiares muertos anteriormente. Son momentos de alegre reunión, conversación, puesta al día y abrazos.

Tercera Fase

Guiada por los ángeles de la guarda, la persona pasa a la tercera fase, entrando en un túnel o puerta de paso que puede tener diferentes imágenes: puentes, paso de montaña, o el paisaje o la escena que a la persona le resultaba más agradable en vida, creado con su energía psíquica. A final se ve una luz brillante.

Al acercarse más a la luz se nota que ésta irradia un intenso y agradable calor, energía y espíritu de una fuerza arrolladora. Allí se siente entusiasmo, paz, tranquilidad y la expectación de llegar por fin a casa. Esta luz es la fuente última de la energía del Universo, que envuelve con un amor arrollador, la forma más pura de amor, el amor incondicional. Esta es la razón por la que nadie desea regresar a su cuerpo físico.

Para los que volvieron a la vida en la Tierra, tras una resucitación, por los paramédicos o en el quirófano, esta experiencia influyó profundamente en sus vidas. Algunos recibieron un gran conocimiento, otros regresan con advertencias proféticas y otros con nuevas percepciones. Pero todos hicieron el mismo descubrimiento: ver la luz les hizo comprender que solo hay una explicación del sentido de la vida, y esa es el amor.

Cuarta Fase

Aquí se encuentran con Dios, la Fuente Suprema, fuente de todo el conocimiento que existe, pasado, presente y futuro, un conocimiento sin juicios, solamente amoroso.

Los que se materializan en esta fase ya no necesitan su forma etérea, se convierten en energía espiritual, la forma que adoptan los humanos entre una vida y otra y cuando han completado su destino. Experimentan la unicidad, la totalidad o integración de la existencia.

En este estado la persona hace una revisión de su vida, proceso en el que se ven todos los actos, palabras y pensamientos de su existencia.

Se les hacen comprender los motivos de todos sus pensamientos, decisiones y actos y ven de qué modo éstos afectaron a otras personas, incluso a desconocidos. La persona ve como podía haber sido su vida con toda la capacidad en potencia que poseía.  En ese punto, comprende que las vidas de todas las personas están interrelacionadas, entrelazadas, que todo pensamiento o acto tiene repercusiones en todos los demás seres vivos del planeta, a modo de reacción en cadena.

El mayor regalo de Dios al hombre es el libre albedrío. Pero esta libertad exige responsabilidad, la responsabilidad de elegir lo correcto, lo mejor, lo más considerado y respetuoso; tomar decisiones que beneficien al mundo, que mejoren la humanidad.

En esta fase se pregunta : “¿Qué servicio has prestado?”. Es la pregunta más difícil de contestar, exige repasar lecciones y decisiones que se han tomado en vida, para ver si fueron las mejores. Aquí se descubre si se han aprendido o no las lecciones que se debían aprender, de las cuales la principal y definitiva es el amor incondicional.

Consideraciones

La conclusión básica de todo esto es que todos los seres humanos, al margen de nacionalidad, riqueza o pobreza, tenemos necesidades, deseos y preocupaciones similares. No existe nadie cuya mayor necesidad no sea el amor. El verdadero amor incondicional. Éste se puede encontrar en el matrimonio o en un simple acto de amabilidad hacia alguien que necesita ayuda.

No hay forma de confundir el amor, se siente en el corazón, es la fibra común de la vida, la llama que nos calienta el alma, que da energía a nuestro espíritu y pasión a nuestra vida. Es nuestra conexión con los demás.

Toda persona pasa por dificultades en su vida. Algunas son grandes y otras no parecen tan importantes. Son las lecciones que hemos de aprender. Eso lo hacemos eligiendo.

Para llevar una buena vida y tener una buena muerte, hemos de tomar nuestras decisiones teniendo por objetivo el amor incondicional y preguntándonos: ¿Qué servicio voy a prestar con esto?

Tenemos la libertad de elegir, de desarrollarnos, crecer y amar. La vida es una responsabilidad y está llena de opciones. Cada persona elige si sale de la dificultad aplastada o perfeccionada.

 

Nuestro ángel de la guarda nos acompaña en el trance de la muerte e incluso después de ella

La ayuda y misión de los ángeles custodios no termina con la muerte de su protegido: continúa hasta llevarla a la unión con Dios.

El Catecismo de la Iglesia Católica, haciendo alusión a los santos ángeles, enseña en el numeral 336 que “desde su comienzo hasta la muerte, la vida humana está rodeada de su custodia y de su intercesión”.

De lo anterior se desprende que el hombre goza de la protección y guarda de su ángel custodio aún en el momento de su muerte. La compañía que dan los Ángeles no es solo en esta vida terrestre, sino que su acción se prolonga en la otra vida.

 Para entender la relación que une a los ángeles con los hombres al momento de su tránsito a la otra vida es necesario entender que los ángeles han sido “enviados para todos aquellos que han de heredar la salvación” (cfr. Hb- 1,14). Igualmente san Basilio Magno enseña que “nadie podrá negar que cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducir su vida” (cfr. Cat. 336).

Es decir, los ángeles custodios tienen como principal misión la salvación del hombre, que el hombre entre a la vida de unión con Dios y en esta misión se encuentra la asistencia que dan a las almas en el momento de presentarse ante Dios.

Los Padres de la Iglesia ponen de presente esta especial misión al decir que los Custodios Angélicos asisten al alma en el momento de la muerte, y la protegen de los ataques últimos de los demonios.

San Luis Gonzaga (1568-1591) enseña que en el momento en que el alma abandona el cuerpo, ésta es acompañada y consolada por su Ángel custodio para que se presente con confianza ante el Tribunal de Dios. El ángel, de acuerdo con este santo, presenta los méritos de Cristo para que en ellos se apoye el alma en el momento de su juicio particular y, una vez pronunciada la sentencia por el Divino Juez, si el alma es enviada al purgatorio, ésta recibe la visita frecuente de su Custodio quien la conforta y consuela llevándole las oraciones que se presentan por ella, y asegurándole una futura liberación.

De esta manera se comprende que la ayuda y misión de los ángeles custodios no termina con la muerte de quien fuera su protegido. Esta misión continúa hasta llevar el alma a la unión con Dios.

Sin embargo, es necesario tener en cuenta que después de la muerte nos espera un juicio particular en el que el alma ante Dios puede elegir entre abrirse al amor de Dios o rechazar definitivamente su amor y su perdón, renunciando así para siempre a la comunión gozosa con él (cfr. Juan Pablo II, Audiencia General del 4 de Agosto de 1999).

Si el alma decide entrar en la comunión con Dios el alma se une a su ángel para alabar por toda la eternidad a Dios Uno y Trino.

Sin embargo, puede ocurrir que el alma se encuentra “en la condición de apertura a Dios, pero de un modo imperfecto, el camino hacia la bienaventuranza plena requiere una purificación, que la fe de la Iglesia ilustra mediante la doctrina del «purgatorio»” (Juan Pablo II, Audiencia General del 4 de Agosto de 1999).

En este evento el ángel al ser santo y puro, al vivir en la presencia de Dios, no necesita y tampoco puede participar de esa purificación del alma de su protegido. Lo que si hace el ángel guardián es interceder por su protegido delante del trono de Dios y buscar ayuda entre los hombres en la tierra para así llevar las oraciones a su protegido y, de esta manera, salir del purgatorio.

Aquellas almas que deciden rechazar definitivamente el amor y el perdón de Dios, renunciando así para siempre a la comunión gozosa con él (Juan Pablo II, Audiencia General, 21 de Julio de 1999), renuncian y también rechazan el gozar la amistad con su ángel custodio. En este terrible evento el ángel alaba la justicia y la santidad divinas.

En cualquiera de los tres posibles escenarios (cielo, purgatorio o infierno) el santo ángel siempre gozará con el juicio de Dios, pues el ángel se une de manera perfecta y total a la voluntad divina.

Fuente: Aleteia.org

 

Signos y señales que nos indican que un ser querido fallecido ha venido a visitarnos

A veces el velo que nos separa del ‘otro mundo’ se hace más delgado. Y los seres queridos tienen permiso para visitarnos o manifestarnos su presencia para consolarnos o ayudarnos. En este artículo trataremos las señales que nos podrían indicar que un ser querido fallecido nos ha venido a visitar.

Las apariciones de muertos son comunes entre los católicos. Se interpretan que son almas del purgatorio que llegan a la tierra gozando de un permiso especial de Dios. Y para cumplir una misión.

La Iglesia considera pecado la comunicación con los muertos, la nigromancia, cuando esto es buscado. Pero cuando los muertos aparecen, como les sucedió al Padre Pío, María Simma y otros, hay que ser muy cuidadosos y discernir de quién se trata. Porque el demonio puede hacerse pasar por uno de ellos. Todo esto requiere mucho discernimiento.

UNA MULTITUD DE CASOS

Un teólogo relata numerosos casos en que los vivos supuestamente se han comunicado con los seres queridos que se han ido antes que ellos. Mitch Finley escribió el libro “Susurros de Amor: Tocando la Vida de los Seres Queridos Después de la Muerte”, donde relata un caso tras otro en que los parientes fallecidos se han manifestado a los vivos. Lo hacen en transmisiones breves inolvidables que dejan una alegría trascendental y paz.

Parece que Dios, en su misericordia, permite que ciertas almas se muestren en ocasiones – a veces vívidamente-, sobre todo si los que quedan están desconsolados.

Un caso es la monja Sor Redempta, una hermana de la caridad de sesenta y un años que murió de repente y dejó una buena amiga llamada Rosemary.

Ella no fue capaz de ir al funeral, pero se despertó temprano por la mañana y “vio” a la hermana Redempta mirando a través de un amplio panel de vidrio cristalino.

“El vidrio era opaco y sin embargo, yo sabía que estaba presente. Instintivamente, me di cuenta que la hermana Redempta estaba viendo con la claridad y la sabiduría del Cielo. Los tonos de color eran suaves matices de gris. Entonces, vi a lo lejos una amplia vista de montañas. Una mano milagrosa había coloreado las montañas con nuevo verde de la eterna primavera. Vi las líneas de una forma de arco iris lleno de color”.

Estos relatos tienen similitudes con las experiencias cercanas a la muerte.

Había una madre cuyo hijo Scott, la había llamado con regularidad a las cuatro de la mañana de camino al trabajo cuando estaba vivo. Ella siempre se volvía a dormir después de que él llama, pero ella insistía que lo hiciera. Y cuando Scott murió, oyó que su teléfono sonaba cada mañana alrededor de esa misma hora, un solo ring.

Cuando lo hacía, se sentaba a la espera del segundo ring, que nunca llegaba. Un día los “rings” se detuvieron. “Dios me estaba diciendo que Scott había llegado al cielo” dijo la mujer.“No he ‘oído’ sonar el teléfono temprano en la mañana desde ese día”.

Una mujer llamada Fay estaba en un duelo excesivo. Fue “visitada” por un hermano fallecido que la miró y dijo: “Fay, ¿qué haces? Para. Yo no puedo descansar”. Y luego desapareció.

Había una mujer llamada Elana, que conducía un día con su hijo y su hija adolescente cuando su vehículo fue chocado por un conductor borracho. De repente, Elana – cuyo corazón se había detenido – se encontró que viaja a través de un túnel oscuro (como en las experiencias cercanas a la muerte). “Vi a mi hija corriendo por delante de mí mirando como si no tuviera ninguna preocupación en el mundo, a diferencia de los problemas que había experimentado en la tierra”, dijo Elana en este libro de Finley, quien tiene una maestría en teología. Había una luz brillante.

Pero no era el momento de Elana. Su hija se volvió para explicarle: “No puedes seguirme ya que tu tiempo no se ha cumplido aún, pero el mío sí”. Como Elana se puso a llorar, su hija dijo que esperaba que su madre la perdonara por todos los problemas que causó y prometió trabajar duro donde iba. Seis meses más tarde, Elana escuchó ruidos en su sala de estar a las tres de la mañana y afirma haber visto un ángel – una forma etérea – con la cara de su hija.

En la mayoría de los casos, estas manifestaciones, al parecer, tratan de comunicar: “Estoy bien. No te preocupes. Es el cielo”.

Hay sueños y visiones medio entre sueño y despierto, como el que otra monja que murió, y se apareció a una cuñada de rodillas en oración y dejándole una gran paz porque la mujer estaba afligida por la enfermedad de su marido. Después de su muerte, lo vio a él una noche a las 3 a.m.

En un caso, la fragancia a jacintos se materializó mientras que una mujer llamada Elaine rezaba un rosario por un amigo moribundo.

En otros casos, un objeto aparece repentinamente o una canción en particular se toca en la radio o hay alguna otra “coincidencia”.

Pero en “el otro lado”, ¡no hay coincidencias!

Hay una historia de una madre quien el 11 de septiembre rogó a San Rafael por su hijo, que trabajaba en el World Trade Center. Cuando se encontró su cuerpo (uno de las pocos intactos), lo vio a él y a un gran ángel al lado con crisantemos blancos y su labrador retriever amarillo (que había muerto meses antes) a su lado. El ángel ella cree que era Rafael.

¿Pueden todos estos casos ser producto de la imaginación?

Un halo de color rosa. Una luz brillante. La cara de una abuela.

Hay una mujer que afirmaba que no sólo veía a su madre, sino que en realidad la abrazaba.

“Ella estaba hermosa allá de las palabras” dijo esta hija, cuyo nombre es Rebecca. “De pie en esta luz – o más bien ella era esta luz – se veía de treinta y cinco a cuarenta años de edad, en lugar de sesenta y siete años, que ella tenía cuando pasó”. Yo estaba tan encantada que instintivamente grité, “¡Mamá!” prácticamente saltando a sus brazos”. Ellas “se abrazaron y se besaron y se rieron y se abrazaron una y otra vez” y luego Rebecca observó cuan sólida era, antes de que ella se fuera de repente.

Hay un relato similar que fue reportado por la vidente Ivanka Ivankovic de Medjugorje, que dijo que también abrazó a su madre fallecida después que la Santísima Virgen le preguntara si tenía una solicitud especial.

También está el caso de una mujer Marie cuyo marido murió inesperadamente antes de su cuadragésimo primer cumpleaños. “Poco después de su muerte, yo estaba durmiendo y lo ví y hablé con él. Dijo que estaba en el purgatorio y estaría allí durante dos años. Me dijo que me arrepintiera por mis pecados”.

Después hay una mujer llamada Catalina cuyo padre murió, tras pruebas terribles con enfermedades del corazón e incluso la amputación de una pierna. Soñó que estaba lavando los platos en la cocina de su madre cuando oyó la puerta de atrás abierta y apareció su padre. “Recuerdo que me sorprendió y que mi cara reflejaba eso”, recuerda en el libro. Todo lo que pudo decir fue: “Papá”. El padre le habló diciendo que no podía quedarse. Había venido sólo para decirle lo feliz que estaba. Le dijo a Catalina que era tan hermoso donde estaba ahora, que ella no lo podía imaginar.

¡Con qué frecuencia oímos esto! “Se veía tan saludable”, dijo Catherine, “una especie de paz brillante, y sin dolor en su rostro por primera vez que podía recordar. ¡Y él tenía ambas piernas!”

SIGNOS DE COMUNICACIÓN CON LOS SERES QUERIDOS MUERTOS

En base a este tipo de historias, podemos establecer una serie de signos en los que se presentan señales de los seres queridos fallecidos.

La clave para darse cuenta de los signos de los seres queridos fallecidos es prestar atención. Si has experimentado alguno de estos, es muy probable que hayas recibido de hecho una señal del cielo. Pero debes discernir, porque del demonio también puede crear signos para confundirte. Y también tu ansiedad te puede llevar a ver y sentir cosas que son meras casualidades.

Sueños de visitas

Los sueños son una de las formas más comunes en que los seres queridos fallecidos llegarán a conectarte contigo.

Los sueños de visitas los seres queridos en el más allá son muy diferentes de los sueños normales. Para empezar, son increíblemente vívidos y reales. Cuando te despierta de un sueño verdadero de visitas, sabrás que fuiste contactado por tu ser querido.

Tu ser querido probablemente va a transmitirte un mensaje, y te hará saber que está bien. En general aparecerá saludable y vibrante, independientemente de su estado cuando murió. Y después de compartir su amor y comunicar el mensaje, el sueño va a terminar.

Extrañas ocurrencias eléctricas

Ellos son capaces de acceder fácilmente al flujo energético para obtener su atención. Hay un gran número de maneras en que pueden hacerlo. Causar que las luces parpadeen, apagar la televisión, la radio, o encender o apagar las luces.

También pueden causar que electrodomésticos, teléfonos, aparatos o juguetes de los niños suenen sin razón conocida, o se enciendan sin ser tocados. Incluso te pueden llamar por teléfono desde un número desconocido. Y luego cuando respondes sólo hay estática, o nada en el otro extremo en absoluto. Esto es una señal de que incluso después de la muerte, tu ser querido sigue vivo.

La mayoría de las veces las señales eléctricas son sólo a sus seres queridos que quieren saber cómo están. Tus pensamientos pueden ofrecer información adicional sobre el mensaje de tu ser querido. O incluso ofrecer una confirmación de que el parpadeo de las luces es realmente tu ser querido.

Sensación de su presencia

¿Sientes que tu ser querido te está mirando? ¿Que todavía están contigo y vela por ti?

Sentir la presencia de un ser querido fallecido es uno de los principales signos de que realmente está contigo, y que te visita desde el más allá físico.

¿Cómo puedes sentir su presencia? Hay bastantes maneras.

Es posible detectar un cambio en el aire, sentir que estás siendo observado (de una manera no-espeluznante). O que tienes un fuerte sentimiento de su presencia que te permite saber que está contigo. También hay casos que se puede sentir tu ser querido se acostó junto a ti en la noche. O tener la sensación de que está sentado a tu lado, incluso sosteniéndote tu mano, o frotándote suavemente la espalda, tocando tu mejilla.

Oler su perfume

¿Tu ser querido fumaba, usaba un determinado perfume, hacía las mejores galletas de chocolate, o disfrutaba de la preparación de un cierto tipo de alimentos? El olor es signo común en estas apariciones.

Si tu difunto padre fumaba, y estás sentado en el sofá viendo una película, y sientes olor a tabaco a pesar de que nadie fuma en la proximidad, esto es probablemente una señal divina de que tu padre está contigo. O tal vez hueles el perfume de tu madre fallecida, o el olor de las famosas galletas de chocolate de tu abuela, cuando no hay evidencia física de por qué este olor está presente.

Hay que recordar que con frecuencia gente que reza el rosario siente olor a rosas, y que el Padre Pío, aún en vida, por ejemplo mandaba mensajes a través de perfumes.

 Objetos que se mueven o se colocan en tu camino

Tu ser querido es capaz de mover objetos para conseguir tu atención. Este signo del espíritu puede tomar un par de formas. Puede ser que los objetos se muevan por su acción. También puede verse movimientos dentro de una imagen, por ejemplo un cuadro. También pueden colocar objetos en tu camino. O mover una ropa en una ubicación un poco extraña. O causar que algo caiga como una manera de conseguir tu atención. O que aparezcan ciertas monedas, o piedras, o flores, o llaves, etc.

Puedes recibir objetos que de alguna manera significativa están relacionados con tu ser querido. Si estos movimientos u objetos tienen una historia relacionada con tu ser querido, sobre el que estás pensando ahora, entonces debes saber que tu ser querido te está enviando una señal.

“Sentir” la comunicación de un mensaje

En la mayoría de los casos los seres queridos fallecidos que se comunican contigo no pueden mostrarse físicamente ni hablar. Aunque hay casos en que sí lo hacen como vimos antes.

Pero aunque tu ser querido no puede hablar audiblemente, puede ser capaz de comunicarse contigo de espíritu a espíritu. Y puede darte directamente un mensaje.

Presta atención a los pensamientos que acaban de estallar en tu cabeza cuando estás haciendo otra cosa, que no puedes sacártelos de la cabeza y son más que vívidos. Esa es una forma común en el que un ser querido fallecido puede comunicarse contigo. Especialmente si suena como algo que tú ser querido diría o si te trae un mensaje de amor, aliento, o responde a una pregunta con una voz que no suena como la tuya propia.

También hay casos en que se desarrolla una conversación en tu mente con tu difunta madre, abuela, o un amigo. Cuando tú les haces una pregunta y luego recibes una respuesta, es muy probable que sea en realidad un mensaje de ellos.

Otra variación leve de esto es cuando una determinada canción parece empezar a tocar en tu mente de la nada. Escucha la letra para sintonizar con el mensaje de tu ser  querido. La canción puede incluso tocarse en la radio en el momento justo.

También tus seres queridos pueden utilizar a otras personas para entregarte sus mensajes. Puedes escuchar una conversación de alguien que es la que tendrías con el fallecido. O alguien te puede estar inspirando con un mensaje de orientación o seguridad, que sientes es en realidad un mensaje de tu ser querido muerto.

 Coincidencias y sincronicidad

¿Has experimentado un aumento del número de coincidencias y sincronicidades después de la muerte de tu ser querido? Ellos pueden muy bien estar tirando de algunos hilos para ayudar a que las cosas se alineen para ti en tu vida. Tus seres queridos pueden ayudar con encuentros casuales, nuevas oportunidades, y con la captación de nuevos socios, amigos, maestros, etc.

Una ligera variación de esto es la sincronicidad en las formas de signos. Por ejemplo, estás pensando en tu tía Emma fallecida mientras conduces, y de repente aparece un gran afiche en la calle que dice Zapatería Emma.

O tal vez tu abuelo siempre te estaba animando a que viajaras a Italia. Y luego de su muerte recibes una oferta irresistible de unas vacaciones en Italia con descuento.

Cuando algo sincrónico sucede en tu vida a veces puede provenir de Dios. Pero en algunos casos, tienes la sensación de que tu ser querido en el cielo está de alguna manera involucrado.

Visiones directas

En algunas ocasiones puedes llegar a ver de lleno una visión de tu ser querido fallecido. Puede ser en una forma difusa, a través de un vidrio, o muy vívida, como lo hemos visto arriba. Si esto sucede, y de vez en cuando lo hace, será una señal para que no puedas poner en duda. Su intención, según los testimonios, es para consolarte y hacerte saber que está bien.

Hay otras formas también en las que puedes recibir una visión de un ser querido muerto. Es muy común “ver” a través de la memoria viva, o como una visión en el ojo de tu mente. Este tipo de visión mental de tu ser querido está entremedio de algo que estás imaginando y algo real captado por los sentido. Aparecerá aparentemente de la nada, y por lo general acompaña a una de varias de las señales.

Orbs o anomalías que aparecen en las fotografías son otra forma común en la que tus seres queridos pueden aparecer visualmente. Pero debes tomar en cuenta que tomar una foto en la luz solar directa o en una atmósfera polvorienta también puede provocar la aparición de orbs. Aunque se ven muchos casos de orbs capturados (especialmente los que parecen ser sólidos), que muestran ser algo más que una anomalía.

Fuente: forosdelavirgen.org

Los devoradores de pecados

La restaurada tumba de Richard Munslow (Foto sacada de la web)

El término Devoradores de pecados (Sin-eaters), a veces llamados “Come pecados”, hace referencia a un tipo particular de individuo quien mediante rituales adecuados propios, es capaz de asumir sobre sí los pecados de otra persona. Ritual que es sumamente privado y que, se cuenta, está volviendo a ejercerse en diversos países.

Los Devoradores de pecados comen místicamente las faltas de otros, que asumen como propias, liberando a sus clientes de los pecados cometidos durante sus vidas y absorbiéndolos para purificar almas que no necesariamente se arrepienten de sus errores.

Antropológicamente hablando, los Devoradores de pecados existen desde que existe el pecado. El acto de devorar las malas acciones de un tercero puede clasificarse dentro de los rituales antropopaicos.

Extrañamente, los Devoradores de pecados poseen más referencias dentro de la literatura que en la historia propiamente dicha, por poseer un trato muy secreto ante sus clientes. Sus apariciones, escasas y furtivas, están rodeadas por un halo de misterio y total discreción. Incluso hoy se desconoce cuál es la relación existente entre los Devoradores de pecados y las autoridades religiosas de diversas denominaciones.

Los Devoradores de pecados también participan activamente de la teología, por ejemplo en México, a través de la diosa Tlazolteotl, que se conoce dentro de la maternidad y la fertilidad, cuyo rol como redentora del individuo se extendió a través de distintas prácticas ya relegadas.

Una de las pocas prácticas que aún se conservan, sostiene que Tlazolteotl se presenta al final de la vida de sus devotos, y que si estos confiesan sus pecados abiertamente ella limpiará sus almas devorando la suciedad que roe las entrañas del alma, que de lo contrario jamás dejará descansar al pecador en su trascendencia a otra vida.

No hace falta incursionar en el territorio de la mitología para descubrir la presencia de los Devoradores de pecados. Sin ir más lejos, el propio Jesús interpreta el arquetipo universal del Devorador de pecados, al ofrecer su vida y su sangre para purificar los pecados de la humanidad.

Más cerca en el tiempo, durante el siglo XVIII, los rituales de los Devoradores de pecados eran bastante comunes entre las clases altas. El bibliógrafo y anticuario John Bagford (1650-1716) dio cuenta de un extraño rito por el cual un hombre devoró los pecados de un alto funcionario local a cambio de una fuerte suma de dinero.

El procedimiento era siempre el mismo. Durante la agonía, cuando la medicina ya nada tenía que hacer, y posterior a la extremaunción de los sacerdotes, los hombres y mujeres adinerados podían, si desconfiaban de la salvación de su alma, convocar a un Devorador de pecados.

Al comer pan y beber cerveza, y dando un breve discurso en su tumba, el Come pecados tomaba para sí los pecados del fallecido. El discurso que pronunciaba es el siguiente: “Te doy alivio y descanso ahora, querido hombre. No vengas por nuestros caminos o a nuestros prados. Y por tu paz empeño mi propia alma. Amén”.

El Devorador de pecados tenía una vida mayoritariamente itinerante, aunque en la actualidad -se conoce- reside en ciertos lugares por más tiempo. Se movía de una región a otra, siendo temido y respetado por todos. No se le permitía acceder a lugares públicos, aunque en general se lo dejaba pernoctar gratuitamente en graneros y chozas. Su dinero estaba manchado por el pecado de terceros, de modo que rara vez se los asaltaba.

Nadie hablaba o trataba con el Sin Eater, que podía vivir en el pueblo, pero en una casa apartada o deambular, durmiendo en graneros. Nadie lo tocaba, era tratado como un leproso y ocasionalmente era agredido o evitado, considerado como una persona maldita que llevaba todos los pecados de los difuntos encima.
Hubo familias enteras de Devoradores de Pecado. Un relato de 1825 lo describe como un leproso, una cosa inmunda, dada a los malos espíritus y a la brujería. Cuando el devorador de pecado terminaba su comida, tanto el plato como el vaso eran quemados.

Con el tiempo los “Devoradores de pecados” fueron ampliando su rango de acción. Por ejemplo, ya no se necesitó estar de pie frente al lecho del moribundo para devorar sus pecados. Una visita al cementerio, un discurso sentido sobre la tumba en privado, alcanza a suavizar la desesperación de los deudos.

Era algo desaprobado por la Iglesia, aunque lo habitual era que los eclesiásticos mirasen para otro lado. Esta costumbre fue especialmente popular en Inglaterra y Gales, donde se perdió a partir del siglo XIX.

Aunque los devoradores de pecados solían ser gente pobre, el último de ellos conocido en Inglaterra, Richard Munslow, era un próspero granjero de la zona de Shropshire. Los vecinos de su pueblo decidieron recientemente hacer una colecta para restaurar su tumba, la cual se encontraba en muy mal estado. Lograron 1000 libras con las que restauraron su lugar de descanso. Los lugareños quieren que se recuerde a Munslow como parte de la historia religiosa de su región.

Cada noche morimos un rato

El sueño forma parte del descanso. En gran medida es cierto. Científicamente sólo se conoce el estado del cuerpo pero no el del espíritu, que marcha a las regiones del astral a las que pertenece para reencontrarse con sus seres queridos, olvidando toda la experiencia una vez retorna al cuerpo. Nos ocurre un fenómeno parecido al de la reencarnación, pero diariamente. Por eso se puede decir que cada noche morimos un rato.

El lazo que nos une al cuerpo es conocido como cordón de plata y es de color dorado;  ahí se encuentra el fluido vital que une el cuerpo físico con el espíritu, cualquiera que haya realizado un viaje astral podrá dar fe de ello. Esta cadena se rompe cuando desencarnamos y, dependiendo de la moral del espíritu, tardará mayor o menor tiempo en romperse definitivamente.

La función reparadora que tiene dormir viene acompañada por un viaje al plano astral del cual pocos tienen conocimiento. Apenas recordamos lo que hemos vivido mientras dormimos, recuerdo que está acompañado con imágenes del día a día que van quedando registradas en nuestro subconsciente. Aprender a descubrir lo que significan los sueños es muy difícil, debido a la mezcla de imágenes entre la verdadera experiencia y lo vivido en el mundo onírico.

Tenemos  muchas tareas que realizar en el mundo astral, tan importantes incluso como las que realizamos en el plano físico.

En ese mundo o plano paralelo al nuestro, ayudamos con consejos (a través del pensamiento) a seres queridos que se encuentran encarnados como nosotros, escuchamos los consejos de los guías espirituales que nos acompañan, planificamos parte de las experiencias que vamos a vivir en nuestro mundo físico, nos relacionamos con seres queridos que ya desencarnaron… Incluso podemos encontrar la inspiración de un proyecto que tengamos y muchas cosas más.

Durante el sueño podemos recibir información sobre el futuro que difícilmente retendremos al despertar,  pero suceden casos en los que es tan intenso el recuerdo, que podemos estar seguros de que lo que soñamos ocurrirá. Éstos son  los conocidos como “sueños premonitorios”, clara muestra de que nuestras capacidades extrasensoriales están receptivas, como ocurre en el mundo espiritual.

Aquellas personas que tienen a menudo este tipo de sueños, señalan que existe una serie de características que diferencia éstos de los demás:

1) Los sueños son muy realistas. 2) Representan una vivencia muy fuerte. 3) Las personas sienten que lo soñado se realizará. 4) Se despiertan con ganas de contarlos.

El camino hacia la Luz y los bajos astrales

Cuando una persona fallece, su alma se desprende del cuerpo, pero no lo hace instantáneamente. Hay quienes, por su propio proceso espiritual, saben que están listos para desencarnar, así como también algunos pacientes enfermos terminales, que se van despidiendo de sus seres queridos, dejando todas sus cosas –terrenales y espirituales- en orden, e inclusive hay quienes refieren que han visto a seres queridos o ángeles que se presentan a buscarlos. En estos casos, sus almas pueden ir más rápido hacia la Luz Divina.

Cuando la muerte ocurre por sucesos violentos o inesperados (un accidente de tráfico o laboral, una muerte súbita por infarto, una balacera, etcétera), es posible que las almas estén un poco desorientadas en el primer momento. Entonces se quedan cerca de su envoltorio físico, aunque éste ya no les sirve. Por eso en muchos países, como en Chile, es muy conocida la tradición de las ‘animitas’, pequeñas capillas-recordatorio en el lugar donde una o más personas han fallecido en un accidente o muerte violenta.

Si a esto le agregamos que hay seres queridos que comienzan a llorarlos y no se resignan a su partida, los llaman cada día, los invocan con dolor y angustia, esas personas están reforzando el vínculo de alma a alma, reteniéndolos en un plano dimensional que ya no les corresponde.

Cuanto más tiempo transcurra entre el fallecimiento y el “dejar ir” al alma a la Luz, más difícil se le hace a ese ser elevarse, pues comienza a bajar su vibración. El riesgo en tales casos es que los fallecidos pasen a convertirse en lo que se denominan almas en pena, porque realmente están viviendo en una pena eterna.

BAJOS ASTRALES

Por otro lado, existen toda una serie de espíritus de bajas vibraciones que, cuando desencarnan, pueden aferrarse a nosotros causándonos problemáticas de muy distinta índole. Se trata de los llamados bajos astrales.

Esos espíritus bajos, aunque desencarnados, siguen aferrados a los placeres de la tierra y por eso, se arriman, pegan o “enquistan” a nuestras espaldas, o incluso toman posesión de nuestro cuerpo para satisfacer todas aquellas necesidades a las que ya no pueden acceder porque carecen del cuerpo material. Tales espíritus bajos pueden empujarnos a que bebamos alcohol por ellos, a que consumamos drogas, a que cambiemos parte de nuestra forma de sentir y nos tornemos poco menos que inadaptados para la convivencia familiar a la que estábamos acostumbrados.

Si el enquistamiento o posesión tiene lugar en personas libres de adicciones o carencias afectivas, los efectos no se harán tan visibles en un comienzo. Pero la energía negativa de esos bajos astrales terminará minando cada área de la vida de la persona, hasta que un buen día los afectados caen en la cuenta de que desde hace un tiempo han venido cargando inconvenientes, complicaciones y malestares que antes no tenían y para los que no encuentran una explicación lógica y real.

Por ello es muy importante que cuidemos el nivel de nuestra energía; que sellemos y protejamos nuestra aura con oraciones, meditaciones o distintas técnicas, evitando dar paso a esas entidades abrumadas y perdidas que forman parte del plano o nivel más bajo del extenso mundo astral.

Por ejemplo, una de las maneras concretas de hacerlo es evitar la curiosidad de andar mirando cuando hay accidentes o suceden tragedias o las personas se suicidan; tomando conciencia de que las almas de esas personas están desorientadas y lo primero que hacen es buscar un cuerpo en donde poder seguir viviendo. Un cuerpo que, si estamos débiles energética y espiritualmente, puede ser el de cualquiera de nosotros.