Detienen en Argentina a dos “pais” umbanda por abusar de niñas

Estantería en una tienda de artículos de umbanda

El primer caso: Quilmes

Fue a mediados de los 90 cuando Mirna llegó al barrio La Matera de San Francisco Solano (Quilmes, Argentina) desde su Misiones natal. Ya tenía dos nenes chiquitos, Hugo y Ramón, y estaba embarazada de Macarena. Era pobre y estaba sola. En el comedor comunitario de la zona la acogieron y vieron cómo formó pareja con Ángel, un changarín con quien tendría a sus dos hijas menores, Karen y Jennifer. Así comienza esta historia según el relato del diario Clarín.

Todo fue relativamente bien hasta fines de 2009. Entonces Mirna dejó a Ángel y sus problemas de alcoholismo por Eduardo (32), un pai umbanda al que solía recurrir por afecciones varias y quien se terminó mudando a su casa. Desde ahí, las cosas fueron cuesta abajo, hasta terminar en el horror.

El pasado 30 de noviembre al mediodía Eduardo (su apellido no se difunde por razones legales) fue detenido en Berazategui por Gendarmería. Al hombre se lo acusa de haber secuestrado a Karen (hoy de 13 años), tener relaciones sexuales con ella y prostituirla. Hasta allí, la acusación formal que le imputó el 1 de diciembre el fiscal de Berazategui Daniel Ichazo: “Promoción y facilitación de la prostitución de un menor de edad y corrupción de menores”.

Avance de la investigación

Pero hay más. El caso muestra el estado de vulnerabilidad del que pueden ser víctimas los chicos: a raíz de la investigación judicial se descubrió que el pai había violado a la hermana mayor de Karen (hoy de 17 años, que tuvo un bebé) y que todo ocurrió después de la muerte de Mirna (39) en un dudoso accidente de tráfico que ahora será revisado porque se sospecha que puede esconder un homicidio.

En cuanto a Karen, fue rescatada el mismo día de la detención y alojada en un hogar bajo resguardo de un asesor de menores. Pero el camino que le queda es largo y penoso: Ella defiende al pai y cree ser “su mujer”, porque él se lo repetía constantemente.

Como suele ocurrir en estos casos, los primeros en darse cuenta de que algo andaba mal fueron los maestros y los voluntarios del comedor donde los hijos de Mirna prácticamente se habían criado. Las nenas, que pasaban todo el día allí, comenzaron a ir menos, hasta que –por la época en que Eduardo se mudó con ellas– casi dejaron de aparecer por el que había sido su segundo hogar.

El quiebre definitivo fue el 10 de abril de 2010. Esa madrugada, Eduardo les dijo a los chicos que Mirna había muerto en un accidente de tránsito cuando iban en moto. Los mayores se las arreglaron para ir hasta el lugar que les había marcado el pai y recuperar y velar el cuerpo de la mujer.

Sin madre y con un padre ausente, los hijos de Mirna quedaron solos en manos de Eduardo. Desde el comedor y la escuela intentaron ayudarlos pero se encontraron con que muchos reclamos no eran viables porque no eran parientes directos de los menores.

Un violento incidente con los vecinos (el pai terminó internado con dos tiros) fracturó al grupo de chicos. Karen, tal como el hombre le ordenó, se fue a vivir a la casa de una mujer amiga mientras él estaba internado en el Hospital de Quilmes. El resto no lo siguió. Pero en esta nueva casa Eduardo también tuvo problemas, y se dice que sus nuevos vecinos casi lo linchan. Entonces, a mediados del año pasado, juntó sus cosas y se fue.

Todo rastro de Karen se perdió, hasta que casi de casualidad dos causas se juntaron en la fiscalía N° 1 de Berazategui. Por un lado, quienes habían conocido y ayudado a Mirna y su familia buscaron al padre de Karen, Angel, y con el asesoramiento del servicio zonal de Quilmes, que se ocupa de los casos de menores en riesgo, radicaron una denuncia por averiguación de paradero.

Como en la presentación ya se insinuaba que, según rumores, la niña estaba siendo prostituida, la causa fue remitida a la UFI 1 de Berazategui que, por disposición de la Fiscalía General, concentra los casos que pueden tener conexión con la trata de personas.

Ese expediente llegó a la Fiscalía de Ichazo en agosto pasado y apenas un mes después, allí mismo se radicó una investigación por una denuncia anónima: un vecino de Berazategui llamó al 911 y denunció que en una casa se estaba ejerciendo la prostitución. A raíz de esta segunda denuncia se hicieron filmaciones y seguimientos sobre el domicilio, y los investigadores comenzaron a atar cabos. A mediados de noviembre pudieron confirmar que ambas causas tenían conexión: la mujer prostituida de la que hablaba el vecino que llamó al 911 era en realidad una niña, Karen.

El “síndrome de Estocolmo”

Según explica en Clarín la experta María Cecilia López, autora del libro Abuso sexual, cómo prevenirlo, cómo detectarlo, en los casos de abuso sexual infantil puede suceder algo similar al llamado “síndrome del Estocolmo”. Este síndrome es una reacción psíquica mediante la cual la víctima de un secuestro o una persona retenida contra su voluntad desarrolla una relación de complicidad con su captor.

En estas ocasiones las personas secuestradas, incluso, ayudan a la persona que la somete a evadir a la Policía. Esto tiene una explicación psicológica y también un correlato en los casos de abuso, tanto sexual como físico.

En las víctimas de abuso lo que sucede es que son amenzadas de muerte (“si hablás te mato”) o estas amenazas se dirigen a su entorno más cercano. Así, se establece un pacto de silencio. Muchas veces estas amenazas no son evidentes para el resto y terminan aliando a la víctima con su victimario.

 El segundo caso: Lanús

En la localidad argentina de Lanús también han acusado a un pai umbanda de abusar de una menor. Fue detenido por la Policía el pasado mes de noviembre, al ser localizado a través de Facebook tras pactar un encuentro en las cercanías de la estación ferroviaria del lugar, según informa la Agencia Suburbana.

El pai umbanda venía siendo investigado desde abril, cuando la madre de la víctima realizó la denuncia de la violación a su hija cuando el hombre se hospedaba en su casa. La madre de la joven de 15 años reveló que el individuo de 42 años se encontraba viviendo en su vivienda ya que le había dado asilo por tener problemas familiares.

Cuando el hombre dejó la casa de familia, la menor le contó a su madre que había sido abusada por el pai en varias oportunidades y que le argumentaba motivos religiosos para mantener relaciones sexuales, después de obligarla a tomar bebidas ‘extrañas’.

La detención del pai se concretó después de pactar una cita vía Facebook en la plaza frente a la estación de Lanús, donde una policía en forma encubierta se presentó mientras que varias unidades se encargaban de custodiar el encuentro.

Fuente: Info/RIES

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