La Magia en el Islam

A petición de varios lectores que nos han hecho llegar su interés en conocer algo más a fondo temas relacionados con la magia islámica, hemos decidido con todo gusto publicar algunos artículos al respecto. Éste es el primero.

“Cuántos de nosotros no hemos escuchado hablar del ‘mal de ojo’ y de la ‘magia negra’, pero qué sabemos realmente de todo esto y cuánto sabemos sobre lo que dijo el Profeta Muhammad (BPD) acerca de tales temas.

En Latinoamérica es convencional ir al mercado y encontrar diferentes artículos que se venden abiertamente para realizar algún tipo de ‘conjuro’, asimismo en los distintos medios de comunicación se anuncian brujos y hechiceros, algunos de los cuales operan en los célebres ‘Centros Naturistas’ y te ofrecen servicios como el atraerte la fortuna, el amor, la salud o simplemente ‘leer tu futuro’, el hecho es que están dispuestos a convertir tus sueños en realidad.

De esta forma personas ingenuas, algunas desesperadas por los distintos problemas que las acongojan, u otros en busca de soluciones fáciles acuden a estos ‘hechiceros’, convirtiéndose en presas fáciles de gente inescrupulosa, que lo único que pretende es estafarles.

Algunos necesitan apenas ser escuchados, otros desean conocer y comprender algo que está más allá de sus sentidos, muchos lo que tienen es falta de confianza en sí mismos, y todos están alejados de Dios.

La mayoría dicen ser cristianos (católicos o protestantes), aún así realizan todo tipo de rituales mágicos o creen en simples supersticiones, etc. En países como Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia, se suele entremezclar prácticas del catolicismo con antiguas tradiciones culturales de los distintos pueblos que hasta la fecha habitan esas regiones. En Brasil existen cultos de origen africano como el camdomblé, umbanda, macumba, etc. en el que el sincretismo con el catolicismo es evidente.

Lo mismo suele ocurrir en países caribeños, tanto así que un destacado intelectual haitiano ha dicho: «…el 70% de la población de Haití es católica, el otro 30% es protestante, pero el 100% practica el vudú», qué mejor ejemplo que ese.

Si viajásemos a cualesquiera de los países donde el Islam es la religión mayoritaria, nos daríamos cuenta que casi no existe el tema de la magia, ni mucho menos se ve la escena de alguien visitando a un brujo o hechicero para que le solucione los problemas familiares o económicos. Para los musulmanes la solución es Dios Único, Infinito, Eterno, Quien nos creó y nos nutre. Dice el Sagrado Corán: «¿No sabes que el dominio de los cielos y de la tierra es de Dios y que no tenéis fuera de Él, amigo ni auxiliar?» (2:107)

Al ser conscientes de Dios y de Su Munificencia y Misericordia, nos damos cuenta que no necesitamos a otro sino a Él, esta es la Fe en el Dios Único, el Dios que nos anunciaron todos los profetas desde Adán hasta Muhammad, la paz sea con todos ellos.

Cuando dicha Fe es firme, todo pasa a segundo plano, en ese sentido cuando atravesamos contrariedades en nuestras vidas, le pedimos a Dios nos ayude: «Cuando Mis siervos te pregunten por Mí, estoy cerca y respondo a la oración de quien invoca cuando Me invoca. ¡Que Me escuchen y crean en Mí! Quizás, así, sean bien dirigidos» (2:186)

Ello no significa que debamos caer en la indolencia y ser flojos, llegando a pensar que con una oración o una súplica, nuestras dificultades desaparecerán de inmediato. Debemos enfrentar nuestros problemas y trabajar por su solución, confiando en que el Altísimo nos auxiliará.

Por otra parte, hay quienes se acuerdan de Dios solamente en los momentos aciagos, olvidándose después de su Creador: «Cuando el hombre sufre una desgracia, Nos invoca, lo mismo si está echado que si está sentado o de pie. Pero, en cuanto le libramos de su desgracia, continúa su camino como si no Nos hubiera invocado por la desgracia que sufría. Así es como son engalanadas las obras de los inmoderados.» (10:12)

Pese a que el Islam no desconoce la existencia de la magia, su empleo está prohibido: «Han seguido lo que los demonios contaban bajo el dominio de Salomón. Salomón no dejó de creer, pero los demonios sí, enseñando a los hombres la magia y lo que se había revelado a los os ángeles, Harut y Marut, en Babel. Y éstos no enseñaban a nadie, que no dijeran que sólo eran una tentación y que, por tanto, no debía dejar de creer. Aprendieron de ellos cómo dividir a un hombre de su esposa. Y con ello no dañaban a nadie sino autorizados por Dios. Aprendieron lo que les dañaba y no les aprovechaba, sabiendo bien que quien adquiría eso no iba a tener parte en la otra vida. ¡Qué mal negocio han hecho! Si supieran…» (2:102)

En la sura 113, aleya 4, se le ordena al Profeta Muhammad (BPD) que se refugie en Dios para protegerse «…del mal de las (hechiceras) que soplan en los nudos…» (113:4)

Las últimas dos suras del Sagrado Corán son conocidas como ‘los dos amparos’, y son conjuros para alejar todo mal, manteniendo al creyente siempre protegido.

Para encerrar esta breve exposición cito las palabras del Ayatullah Sayyed Ali Husaini Sistani, en sus ‘Normas Islámicas Aplicadas’: «La Magia, en todas sus formas, está prohibida. Incluso aquello que se utiliza para deshacer los hechizos, a menos que en el asunto recaiga un gran beneficio, tal como salvar la vida de una persona respetada.»

Fuente: Artículo de Ismail Warda en la ‘Revista Biblioteca Islámica’, nº 7, Año 2 – San Salvador

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