Los “monjes brasileños”: ni son monjes ni curan a distancia: son médiums camuflados y tienen mucha relación con la umbanda

Fachada del Templo Tupyara en Río de Janeiro

En algunos países de Iberoamérica han ganado una popularidad creciente los llamados “monjes brasileños”, una especie de sanadores espirituales que serían capaces de actuar a distancia desde su Templo Espírita Tupyara. Enfermos de la más diversa procedencia escriben a quienes, según su propia publicidad, “con disciplina, amor y voluntad entregan su trabajo al servicio de sanación espiritual”. A pesar de las buenas palabras, al leer “espírita” en su nombre ya se puede ver de lo que se trata: espiritismo, comunicación con los muertos… nada que tenga que ver con monjes ni con la fe cristiana. Así comienza el artículo que ha escrito Luis Santamaría, integrante de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), y que ha sido publicado por Portaluz.

Por ejemplo, la periodista chilena Javiera Suárez explicaba en 2017 en los medios de comunicación cómo, tras ser diagnosticada de un agresivo cáncer, un amigo le aconsejó escribir a los famosos “monjes”. “Había que mandar una carta, era gratis y no perdía nada. Por eso lo hice”. Pero aclaraba que su mejoría se debía al tratamiento médico, no a los curanderos brasileños: “en ningún caso me he sanado gracias a ellos… Si fuera tan fácil, nadie se moriría de cáncer… Me da susto que, por ejemplo, un paciente con cáncer vea esto como un frenesí y una salvación”. Finalmente, murió en 2019.

En el origen, un médium brasileño

El Templo Espírita Tupyara fue fundado en 1943 en Río de Janeiro, por obra de José Herman Hungerbühler  (1903-1964). Aseguraba tener desde niño “la capacidad de ver y escuchar espíritus” y fue seminarista católico. A los 26 años se convirtió formalmente al espiritismo, desarrollando “sus facultades mediúmnicas, en especial la clarividencia, la audiencia y la intuición”. Sus seguidores afirman que “fue instrumento misionero en la predicación evangélica (del evangelio), que es la meta del Templo Espírita Tupyara”.

Altar del Templo Espírita Tupyara

Su templo lo preside una imagen de Cristo, rodeado de retratos y estatuillas de santos católicos y otros personajes que dicen “canalizar”. Entre ellos destaca la efigie de Bezerra de Menezes  (1831-1900) un médico brasileño que se convirtió en una gran figura del espiritismo en aquel país y al que recuerdan como “el médico de los pobres”. Por eso difunden oraciones que lo tienen como destinatario o intercesor.

En el templo realizan sesiones dirigidas por el Padre Manoel y Fray Rogério, lo que induce a la confusión, al utilizar tratamientos propios de las órdenes religiosas católicas, cuando realmente se trata de médiums, personas que aseguran estar en contacto con las almas de los muertos. Estas sesiones consisten en “pases, estudio del Evangelio, fluidificación del agua y oración para los desencarnados”, y otras veces “pases de magia y cura”.

¿Cómo realizan su “trabajo”?

Aunque lo más significativo y atrayente es la “operación fluídica espiritual”, que es como llaman a la sanación a distancia. ¿En qué consiste? Ellos explican que dicha cirugía “viene, por intermedio de abnegados médicos espirituales, instrumentos de la infinita misericordia de Dios, para actuar en el cuerpo periespiritual del enfermo, con impactos en su cuerpo material, corrigiendo cambios en su estructura físico-orgánica”. Aunque aclaran que no se plantea como alternativa a la medicina, para evitar problemas legales, es fácil suponer que habrá personas que lleguen a abandonar sus tratamientos para confiarse a esta opción.

Carta de los «monjes» a un enfermo

Las instrucciones que dan a los enfermos son sencillas: hay que enviarles una carta por correo postal indicando los datos personales y de contacto, un resumen de la dolencia y un sobre con estampillas para que les puedan contestar desde el Templo con las indicaciones para la “operación”. Ahora también es posible solicitarlo a través de Internet, con un formulario que se puede rellenar en su página web.

En cualquiera de los casos, el servicio es gratuito –lo que convence a muchos de su supuesto altruismo y autenticidad- y los solicitantes de ayuda reciben como respuesta una fecha y hora concreta en la que “el hermano será operado fluídicamente”, el “médico” que lo hará y lo que se debe “observar rigurosamente” en cuanto a alimentación, vestido, baño anterior, etc., como veremos más adelante en un testimonio. También indican los vendajes que deben realizarse después.

Conexión con el culto umbanda

En una investigación sobre la cosmología, los rituales y la antropología en el espiritismo brasileño (titulada O mundo invisível), Maria Laura Viveiros de Castro Cavalcanti –profesora de la Universidad Federal de Río de Janeiro– afirma que “el Templo Espírita Tupyara es un centro mixto, que combina sesiones umbandistas y espíritas”, lo que “hace palpable la cuestión de la relación entre espiritismo y umbanda”. La umbanda es uno de los cultos afroamericanos más importantes, y el más extendido precisamente en Brasil, donde nació en el siglo XX con la fusión de creencias de origen africano, la religión católica y el espiritismo contemporáneo de procedencia francesa. De ahí que sea tan fácil la interrelación.

Viveiros de Castro recoge en su investigación las impresiones de los propios adeptos tanto del espiritismo como de la umbanda, y ellos mismos subrayan las coincidencias: la manifestación de los espíritus en los actos de culto, su comunicación a través de las personas que entran en trance, el uso de ropa blanca, etc.

Pero hay algo más. Un dato que no revela el centro espiritista de los falsos monjes en su página web, ni detalla la antropóloga brasileña: el nombre del Templo Espíritu Tupyara procede de un “caboclo”. Los caboclos son, originalmente, los mestizos de europeo e indígena. Sin embargo, en el culto umbanda son los espíritus de personajes indígenas legendarios, que habitan en los bosques y están organizados en falanges, según sus funciones.

Una ceremonia umbanda

Durante los ritos umbanda, los caboclos se “incorporan” a los médiums cuando éstos entran en trance, y así entran en comunicación con los seres humanos. El caboclo Tupyara está relacionado con los orixás (divinidades intermedias) Oxóssi, Xangó y Omulu y, según los manuales umbanda, sus trabajos están “enfocados a la sanación y desobsesión”. De ahí que sea el más representativo para los espiritistas que se hacen pasar por monjes sanadores.

Un testimonio real de sus efectos destructivos

Una joven que prefiere no revelar su identidad ni su procedencia –por el sufrimiento que el recurso a los tupyara generó en su familia– ha querido contar a Portaluz su experiencia. “Mi madre, en su desesperación por sus hijos enfermos, cayó en una especie de carrera loca por lograr que alguien los pudiera sanar”, recuerda. Ella tenía sólo 6 años cuando “mi madre le preguntó a un sacerdote amigo si podía acudir a estos ‘monjes’ y el sacerdote en persona la acompañó la noche de la ‘operación’, pues sería a las 12 de la noche”.

“Teníamos que vestir ropa blanca, las camas debían tener sábanas blancas y debía haber agua limpia en el velador. A medianoche dormíamos, y mi madre y el sacerdote velaban, rezaban, porque los ‘monjes’ vendrían a las 12. Al día siguiente amanecimos con fiebre y convalecientes. Yo nunca me di cuenta de nada”, afirma.

No hubo recuperación física. Pero sí hubo algunas consecuencias comprobables: “mi familia dio un giro terrible hacia la desintegración. Comenzaron a pasar muchas cosas malas, pero nunca sabremos cuál fue exactamente el origen de estos acontecimientos”. Ella tiene claro, con la perspectiva de los años, que “se juntaron desesperación, falta de confianza, miedo, poca fe, inseguridad, soberbia y un largo etcétera”.

La protagonista de esta historia no se apartó del camino de la fe. “A mí Dios me protegió ciertamente, y nunca me he separado de su amor”, confiesa. Pero lo que vivieron su madre y su hermano no fue tan positivo. “Tras acudir a los ‘monjes’, mi madre hizo espiritismo y anduvo por un largo camino de esoterismo, del que tardó mucho en retornar. Pero mi hermano siguió una senda de destrucción horrible que terminó con su muerte”.

Fuente del texto: Portaluz/RIES Fotografías sacadas de la red.

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