El caso de Naryeli, la adolescente muerta en extrañas circunstancias en Venezuela

El caso de Naryeli Cacharuco, una adolescente de 15 años fallecida en extrañas circunstancias en La Guaira, Venezuela, y que se viralizó en diversos vídeos en redes sociales, sigue conmocionando e intrigando a la opinión pública a pesar de haber ocurrido en 2020, hace ya dos años. Son tres las versiones que se conocen. ¿Falleció la joven en un ritual espiritista, por una neumonía o por haber ingerido polvo de huesos de muerto? Hemos recopilado en este informe lo que hasta ahora se conoce de este intrigante caso. (TLI).

Una adolescente de 16 años de edad falleció el pasado 11 de enero (2020) mientras era objeto de un ritual de espiritismo que se desarrollaba en el Centro Espiritual Yaguarin, ubicado en la zona agrícola de San Julián en la parroquia Caraballeda, al este del estado Vargas (Venezuela), según informa Nadeska Noriega en el periódico El Pitazo.

La joven respondía al nombre de Naryeli Cacharuco Guillén y era estudiante de la Escuela Técnica Licenciado Aranda de Maiquetía. De acuerdo con los datos suministrados por funcionarios de la delegación regional del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (CICPC), el cuerpo de la joven fue encontrado en una parcela donde se realizan trabajos y sesiones espiritistas y se le rinde tributo a la figura de María Lionza.

La adolescente, que residía en el barrio San Telmo de La Guaira, habría sido trasladada a San Julián por su madre, quien la llevó al centro espiritista el 2 de enero y se quedó con ella mientras los regentes del centro hacían sus sesiones.

La progenitora aseguró en sus declaraciones que su hija estaba poseída por un espíritu maligno, a consecuencia de “un trabajo que le montaron unas compañeras de liceo”. Fue la propia madre quien llamó a las comisiones del CICPC para dar a conocer el deceso de su hija. El cuerpo de la joven fue trasladado hasta la sede del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses, ubicada en Pariata, para realizar la autopsia de rigor.

De acuerdo con los datos preliminares, la joven tendría una afección respiratoria previa, que se agravó con las prácticas espiritistas realizadas en el río San Julián. Por el caso hay dos personas detenidas y se mantiene averiguación sobre el centro espiritual, que fue clausurado.

Otras versiones de este caso indican que Naryeli fue poseída por un mal espíritu después de que una «amiga» le diera a comer polvo de huesos de muerto

Naryeli Cacharuco Guillén, venezolana, nacida en La Guaira, era una adolescente de 15 años sin problemas más allá de los de una adolescente común. Destacada en deporte, estudiante regular, fue víctima de Stephany, una amiga cercana varios años mayor.

Stephany Karolyne Rodríguez Jiménez, Venezolana, nacida en La Guaira, es una adulta de 20 años de edad, amiga de Naryeli, fue considerada la responsable de lo sucedido con la víctima. No se saben sus razones; varias fuentes indican que fue por envidia o por un chico por el que ambas sentían atracción.

Stephany y Naryeli fueron muy amigas en muy poco tiempo, pues Stephany estuvo alquilada en la casa de Naryeli unas semanas.

Se dice que Stephany tomó prendas personales de la víctima y las entregó a un muerto en un cementerio en una sesión de espiritismo. Luego de eso la víctima comenzó a presentar trastornos del sueño, no comía bien, se volvió agresiva.

La madre de Naryeli decidió llevarla al médico, donde le hicieron exámenes a su hija para consultar su salud. Resultó que sus valores estaban perfectos y que ella no presentaba ningún problema de salud.

Comenzaron a aparecer moretones y golpes en el cuerpo de Naryeli. Cuando el problema iba más allá, Stephany decide ingresarla en religión y colocarle un brazalete de protección, a lo que sus familiares no reaccionaron muy bien, se lo quitaron y lo rompieron, y decidieron que Stephany ya no iba a estar alquilada en la casa por más tiempo.

Tras la muerte de Naryeli, Stephany fue acusada y denunciada. Ante el cuerpo de investigación, ella alegó que sí hizo una sesión donde entregó prendas de la víctima en un cementerio y la entregó a un muerto en cuerpo y alma para que éste la consumiera.

La información aún no está confirmada, pero se dice que Stephany le habría dado a Naryeli, hueso de humano rayado y mezclado con la comida. El hueso lo sacó de la misma tumba donde enterró las prendas íntimas.

Según se ha publicado en distintas redes sociales,todo comenzó cuando ambas chicas salían con un mismo chico, cosa que a la mayor no le gustó y decidió hacerse amiga de la menor. Al parecer recibió consejos de un brujo, de montarle un muerto y de esta manera alejarla del hombre.
Para ello robó prendas de vestir, las enterró con un muerto en el cementerio de la Guaira, y además logró obtener huesos y cenizas de muerto. Los licuó y ligó con comida que le dio a Naryeli.

En la misma tumba también habría enterrado un tenedor usado por Naryeli. Al parecer, esto ocurrió varias veces. De ser cierto, es probable que Naryeli haya sido infectada por una bacteria al comer estas cosas.

La policía no lo tomó como un homicidio directo y decidió dejar ir a Stephany. Ella se encuentra actualmente fuera del país, a pesar de haber confesado a los familiares de Naryeli y ante las autoridades policiales que realizó «trabajos oscuros» en contra de la joven. Había sido detenida, pero fue puesta en libertad a las pocas horas.

Este caso ha dado mucho que hablar en las redes sociales, está haciendo mucho ruido, incluso hay fotografías y videos donde se capturó a la víctima muy intranquila y retorciendose, como si estuviera poseída. También hay otro video donde la familia de Naryeli rodea a Stephanie, reclamandole y preguntándole qué había pasado con ella y por qué había hecho lo que hizo.

La versión de la madre: «Le hicieron un daño»

Andry Guillén, madre de Naryeli Cacharuco, la adolescente de 15 años de edad que murió el pasado 11 de enero 2020 en un ritual espiritista en Vargas, aseguró que a su hija le «hicieron un daño».

La madre de la joven relató que el 31 de diciembre en la mañana, la actitud de su hija cambió por completo luego de un desmayo.

Aseguró que al despertar, su hija no hablaba, se volvió agresiva y tenía una fuerza enorme, reseñó La Verdad de Vargas.

Por la conducta de Naryeli, Andry decidió llevarla a dos hospitales. En ninguno de ellos los médicos pudieron responder a los síntomas que la joven presentaba. En medio de la desesperación por ayudar a su hija, Andry acudió a cultos evangélicos. Aún así, Naryeli no mejoraba.

Su última opción fue llevarla al centro de culto María Lionza ubicado en el río San Julián de Caraballeda, lugar donde Naryeli falleció.

«El viernes 10 y sábado 11 fuimos al centro espiritista. Allí me confirmaron que había un daño demasiado fuerte. Y es verdad, el paro respiratorio le dio allí. Pero no fue por neumonía como dijeron, ni por alguna condición de salud: sus valores estaban bien de acuerdo con una hematología completa que se le hizo en la clínica Provesalud un día antes de fallecer», dijo la madre de la joven.

Su denuncia no tuvo validez. El CICPC no abrió una investigación en este caso debido a que «no se puede detener a nadie por brujería», pues en Venezuela hay libertad de culto y no hay forma de comprobar que la niña haya muerto por causas paranormales.

Decepcionada del sistema judicial, Andry, como fiel creyente católica, aseguró que confiará en la justicia divina.

Acusó a Stephany Karolyne Rodríguez Jiménez, de 19 años de edad, de ser la responsable de lo sucedido a su hija.

«Ella confesó ante el Cicpc que enterró prendas de mi hija en el cementerio de La Guaira, pero no se procedió en su contra. Incluso, luego de confesar en la delegación le dieron libertad a los pocos minutos», denunció Andry. La respuesta de las autoridades fue que el caso de Naryeli se trata de una religión y no hay argumentos legales para aprehender a la presunta culpable.

«No sé si fue por envidia»

La madre relató que días antes de la tragedia de su hija, la presunta responsable del daño le regaló a Naryeli un brazalete de santería.

«Esa muchacha venía de Charallave. Vivió como un mes alquilada a unas cinco casas más abajo. No tengo ni idea de por qué le hizo esto a Naryeli, no sé si fue por envidia», comentó.

«Un fin de semana, ocho días antes de la muerte, vino y se quedó en la casa. Yo trabajo en Caracas y salgo en la madrugada, cuando llegué en la tarde noté que le había dado un brazalete de santería. Yo se lo quité y lo tiré a la calle. Desde entonces, Stephany no puso un pie en mi casa, sino tres horas después de que la niña fallece», agregó.

Andry Guillén comentó que en el velorio, Stephany llegó y los familiares del padre de la adolescente la abordaron y la responsabilizaron de lo sucedido.

Ante la presión, la mujer confesó delante de los presentes que, junto con otras personas, acudió a prácticas oscuras para lastimar a Naryeli.

La madre exhortó finalmente a Douglas Rico, director general del Cicpc, para que el caso no quede impune.

Diagnóstico médico: neumonía

Sin embargo, el medio Caraota Digital consultó a dos médicos: uno internista y unpediatra, quienes coincidieron que, aunque valores como el de la hemoglobina y glóbulos blancos estaban normales, no ocurría lo mismo con los neutrófilos, siendo esta alteración un indicador de una severa infección bacteriana.

Guillén reconoció que su hija padecía de asma y de una condición llamada síncope, conocida como desmayo o pérdida temporal y súbita de la conciencia. “A veces le faltaba oxigenación en el cerebro, pero por cosas emocionales. Por ejemplo, ella iba a presentar una prueba o algo así y los nervios la atacan y ella lo que hacía era desmayarse. Pero ella estaba en su control”.

El informe final de la autopsia de la adolescente fue paro cardio respiratorio por neumonía.

Repercusión internacional

Medios de información internacionales se hicieron eco de la noticia. Así por ejemplo, el periódico en portugués Impala la publicó, haciendo hincapié en el detalle macabro de que Naryeli comió polvo de huesos de muerto. (Traducción: TLI)

Naryeli Cacharuco, una adolescente venezolana de 15 años, y Stephany Rodríguez, de 19, eran mejores amigas. Sin embargo, el escenario cambió a finales de 2019 cuando salieron -sin saberlo- con el mismo chico. La mayor finalmente se enteró y estaba furiosa. Ese año decidió vengarse de Naryeli para poder tener a su novio para ella sola.

Por lo tanto, entró en contacto con un ‘hechicero mago’ en la ciudad. El hombre le dijo que fuera a un cementerio, sacara huesos humanos de un ataúd, tierra y cenizas de un muerto. Además, se quedó con la ropa de su amiga para realizar un ritual de muerte. Después, mezcló huesos, cenizas y tierra en una comida que le ofreció a su amiga. Naryeli aceptó inocentemente y se lo comió sin ninguna sospecha.

Horas después, comenzó a sentirse muy mal y fue al médico. El problema es que ningún profesional de la ciudad pudo ayudarla. Se volvió cada vez más débil e incapacitada, ya que no podía comer y no tenía fuerzas para levantarse. Después de varios días, se derrumbó y, cuando despertó, no podía hablar con coherencia.

Sin embargo, según los familiares, la adolescente se volvió extremadamente agresiva e, increíblemente, ganó una fuerza inusual. Desesperados, recurrieron a las iglesias evangélicas, pero no tuvieron éxito. Agotados por la situación, también decidieron ir a una casa espírita. “Fuimos al centro espírita y nos confirmaron que había mucho daño y que mi hija estaba poseída”, dijo la madre. Incluso antes de que programaran un intento de exorcismo, Naryeli sufrió un paro cardíaco y murió.

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