Cuando Cristo descendió a los muertos

Doctrinas y prácticas de la iglesia primitiva

Porque David dice de él: Veía al Señor siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido. Porque no dejarás mi alma en el Hades, ni permitirás que tu Santo vea corrupción. Hechos 2:25

Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? Efesios 4:9

En el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados. 1 Pedro 3:19

Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios. 1 Pedro 4:6

Cristo, “descendió a los lugares inferiores de la tierra,” para ver con sus propios ojos lo que faltaba de completar a la creación, sobre lo cual dijo a sus discípulos: “Muchos profetas y justos desearon ver y oír lo que ustedes ven y oyen.” Ireneo (180 d.C.)

Cristo descendió no sólo en favor de aquellos que creyeron en tiempos del César Tiberio; ni el Padre pensó de antemano sólo en los seres humanos de hoy, sino en todos los hombres que desde el principio, en su propio origen, temieron y amaron a Dios según sus capacidades, se comportaron con el prójimo con piedad y justicia, y desearon ver a Cristo y escuchar su voz. Por este motivo en su segunda venida despertará del sueño y hará resurgir en primer lugar a éstos, antes de los demás que serán juzgados, para introducirlos en su reino. Ireneo (180 d.C.)

Por este motivo el Señor “descendió a los lugares inferiores de la tierra” para anunciarles la buena nueva de su venida, para el perdón de los pecados de quienes creyeron en él. Y en él creyeron todos los que esperaban en él, es decir, los justos, profetas y patriarcas que preanunciaron su venida. Ireneo (180 d.C.)

Cristo acordándose de los muertos que habían dormido antes que Él, descendió a ellos para arrancarlos (de la muerte) y salvarlos. Ireneo (180 d.C.)

Cuando otros dijeron: “El Señor, el Santo de Israel, se acordó de sus muertos que desde antes dormían en el polvo de la tierra, y descendió a sacarlos para salvarlos,” señalaron el motivo por el cual sufrió todas estas cosas. Ireneo (180 d.C.)

Pues los herejes desprecian la creación de Dios y rechazan la salvación de su carne; también desprecian la promesa divina, y en su sentir de las cosas intentan superar a Dios; aseguran que al morir ellos subirán por encima de los cielos y del Creador… ¿Qué de extraño si incluso ignoran el camino hacia la resurrección? ¿No quieren entender que, si las cosas fuesen como ellos enseñan, el mismo Señor, en el cual dicen creer, no habría resucitado de entre los muertos después de tres días, sino que al morir en la cruz de inmediato habría subido, abandonando el cuerpo en la tierra? Sin embargo, permaneció tres días en el lugar de los muertos, como dice de él un profeta: “El Señor se acordó de sus santos muertos que dormían en la tierra de la tumba, y bajó a ellos para sacarlos y salvarlos.” El mismo Señor dijo: “Así como Jonás permaneció tres días y tres noches en el vientre de la ballena, así también el Hijo del Hombre estará en el seno de la tierra.” Y el apóstol escribe: “¿Qué quiere decir ascendió, sino que también descendió a las regiones inferiores de la tierra?.” También David profetizó acerca de él: “Y arrancaste mi vida del fondo del abismo.” Habiendo resucitado al tercer día, dijo a María, la primera que lo vio y quería adorarlo: “No me toques, pues aún no subo al Padre, sino ve a mis discípulos y diles: Subo a mi Padre y su Padre.” Ireneo (180 d.C.)

El Señor se sometió a la ley de la muerte para ser el primogénito de los muertos y duró tres días en los lugares inferiores de la tierra, en seguida resucitó en la carne, de manera que mostró los agujeros de los clavos a sus discípulos, y subió al Padre. Entonces, ¿cómo no se avergüenzan de decir que los lugares inferiores son este mismo mundo en que habitamos, en cambio el hombre interior de quien hablan dejaría aquí el cuerpo, para subir a un lugar que está por encima de los cielos? Puesto que el Señor “habitó en la sombra de la muerte,” donde estaban las almas de los muertos, luego resucitó corporalmente y después de resucitar fue asumido, es evidente que las almas de los discípulos por los cuales el Señor realizó esta obra, irán a un lugar invisible señalado por Dios, y allí permanecerán en espera de resucitar. En seguida recibirán sus cuerpos, y resucitando enteramente, es decir corporalmente, así como Cristo resucitó, se presentarán en la presencia de Dios. “Ningún discípulo está sobre su maestro; sino que todo discípulo consumado será como su maestro.” Sin embargo, nuestro Maestro no se retiró volando de inmediato, sino que después de su resurrección se detuvo durante el tiempo asignado por el Padre, simbolizado por Jonás: después de tres días fue asumido. De modo semejante también nosotros debemos esperar el tiempo que el Padre ha decidido para que resucitemos, como los profetas lo anunciaron. Así resucitaremos todos aquellos a quienes el Señor juzgare dignos. Ireneo (180 d.C.)

Y en Jeremías, ve con qué términos se expresa para dar a conocer su muerte y su descenso a los infiernos: Y el Señor, el Santo de Israel, se acordó de sus muertos, de los que estaban ya dormidos en el polvo de la tierra, y descendió a ellos para llevarles el evangelio de su salvación y salvarles. Aquí se revelan también las razones de su muerte, porque su descenso al Hades era para la salvación de los difuntos. Ireneo (180 d.C.)

Cristo estuvo en las regiones más bajas sólo por dos días. Lactancio (304-313 d.C.)

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