Un santuario entre la tierra y el cielo en Pachacámac

Fieles y monjes peregrinaron ayer hasta la cima del cerro Parco, en Pachacámac (Lima, Perú) para inaugurar la Cruz de San Benito, la más alta de la orden benedictina en el mundo.

Fuente: El Comercio

Tal vez uno de los más grandes desafíos para el hombre sea explicar su fe. Aquello le sucede a Norma Santolaya (45), quien desde hace un año ofrece sus oraciones a San Benito de Nursia en el Monasterio de la Encarnación, en Pachacámac. Allí donde los cerros se elevan al cielo.

El de ayer no fue un domingo cualquiera para esta mujer y las decenas de personas que participaron en la inauguración de la Cruz de San Benito, en la cima del cerro Parco —ubicado a espaldas del claustro—, y en la primera peregrinación en honor de ella. La cruz, que tiene 13 m de altura, es la más alta de la orden benedictina en el mundo, según los monjes del monasterio.

Hace un año se inició la construcción de esta cruz, pero los trabajos no han concluido. Esta venerada estructura de cemento tiene inscritas las letras iniciales de palabras en latín de una antigua oración de exorcismo, y necesita iluminación para ser observada desde el mar. “La cruz busca convertir este lugar en un santuario de peregrinación para todos los que necesiten un espacio de espiritualidad y un encuentro más personal con el Señor”, comenta Mario Sosa, monje de esta congregación, única en el Perú.

HIJOS DEL SANTO

Para el monacato occidental, uno de los santos más representativos es San Benito de Nursia, monje italiano del siglo VI conocido por redactar su regla que equilibra la oración, el trabajo y la lectura del Evangelio en la vida de los monjes.

La orden benedictina, integrada actualmente por 20 congregaciones masculinas en el mundo, llegó al Perú en 1981 y fue fundada en tierras piuranas. En el 2006 los monjes benedictinos se instalaron en el sector Tomina, en Pachacámac.

Para los religiosos, un monasterio tiene un solo fin: la búsqueda de Dios. “Nosotros hacemos tres votos: la estabilidad [vivir con los monjes y lejos de la familia], la obediencia y la conversión de vida”, enumera Mario, entregado a la vida religiosa desde hace 14 años.

El Monasterio de la Encarnación acoge a ocho monjes de claustro y a su director, el padre superior David Bird, monje inglés con 29 años en nuestro país y quien se encargó ayer, día de San Benito, de celebrar una misa y presidir el vía crucis, antes de la inauguración, rumbo a la cima del cerro.

RELIGIOSIDAD POPULAR

Las cruces forman parte de la tradición peruana. Para la teología, la cruz en general tiene un significado de recordación de la muerte de Cristo y su posterior resurrección. Pero si hablamos de la religiosidad popular, tenemos que añadirle un sentido particular que le otorga cada sociedad.

“Los antiguos peruanos creían en los espíritus que habitaban en los cerros, llamados apus, pero, con la introducción del catolicismo, estos fueron reemplazados por las cruces. En ambos casos, lo importante es lo que simbolizan para cada pueblo”, explica el sociólogo José Pérez Guadalupe.

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