Los terribles efectos del consumo de pasta base de cocaína

La pasta base de cocaína no es una droga. Es peor que eso: es el desecho de una droga. Surge como residuo de las cocinas o laboratorios en los que se elabora la cocaína, emerge como un resultado de una industria que busca la forma de introducir en el mercado hasta sus desechos.

Es una droga callejera de bajo costo elaborada a partir de los residuos de la cocaína, procesada con queroseno y ácido sulfúrico (ocasionalmente se utiliza cloroformo, éter o carbonato de potasio). Se suele consumir por vía respiratoria en pipas (generalmente caseras) o sobre la marihuana en forma de cigarrillo (marciano, bazuco, nevado) y, debido a su composición química, es altamente tóxica y adictiva.

Considerada formalmente como desecho químico, la sustancia se ha vuelto popular en varios países latinoamericanos, como Chile, Argentina, Uruguay, etc. Con el fin de la convertibilidad, los traficantes interrumpieron la distribución de marihuana y cocaína para incentivar el consumo de la droga colombiana conocida como “basuco». Los adictos a esta droga son corrientemente denominados como ‘muertos vivos’, debido a su apariencia física.

En Chile y en Argentina, así como en Uruguay, se la conoce por el nombre de “Pasta Base”, “Pasta”, “Lata”, “Tumba”, entre otros. Dicha droga ha desplazado a drogas más comunes tales como la marihuana prensada («porro») o la cocaína, por tener un precio muy bajo: una dosis de pasta base cuesta en Chile alrededor de dos dólares americanos, unos mil quinientos pesos chilenos.

Uno de los grandes problemas de la pasta base es que desde el consumo experimental al consumo problemático hay una distancia mucho menor que lo que pasaba con otras drogas como puede ser la cocaína. La pasta base en particular se empieza a consumir experimentalmente y a los dos meses ya tenemos un consumo problemático de alta dosis.

El consumo se realiza a través de pipas caseras (latas agujereadas, antenas de televisión, etc.), donde se mezcla el producto con viruta de metal y ceniza de cigarrillo de tabaco o virulana metálica a modo de filtro.

Efectos en el consumidor

Las etapas por las que transita un consumidor al momento de consumir son tres.

  1. Etapa de euforia

Euforia.
Disminución de inhibiciones.
Sensación de placer.
Éxtasis.
Intensificación del estado de ánimo.
Cambios en los niveles de atención.
Hiperexcitabilidad.
Sensación de ser muy competente y capaz.
Aceleración de los procesos de pensamiento.
Disminución del hambre, el sueño y la fatiga.
Aumento de la presión sanguínea, la temperatura corporal y el ritmo respiratorio.

  1. Etapa de disforia

Sensación de angustia, depresión e inseguridad.
Deseo incontenible de seguir fumando.
Tristeza.
Apatía.
Indiferencia sexual.

  1. Consumo compulsivo

Etapa en que la persona empieza a consumir ininterrumpidamente cuando aún tiene dosis en la sangre para evitar la disforia.

Psicosis y alucinaciones

El consumo de PBC (pasta base de cocaína) puede provocar sicosis o pérdida del contacto con la realidad, la que puede darse después de varios días o semanas de fumar con frecuencia y durar semanas o meses. Las alucinaciones pueden ser visuales, auditivas, olfatorias o cutáneas.

La euforia que siente el usuario al ingerir una dosis dura de 1 a 5 minutos, dependiendo de la cantidad y la calidad de la droga. Considerando lo anterior y la adicción a la misma, cuando un consumidor empieza fumando una dosis generalmente sigue hasta que se le agotan sus recursos, volviendo repetidamente a la “boca de venta” a buscar más droga, cegado por las ansias de volver a fumar. Durante la euforia, la persona parece atontada, se queda sin habla y se le abren los ojos más de lo normal. Luego de esta euforia pasajera todo lo demás es disforia y adicción o como se dice popularmente “fisura” o estar “doblado” “quebrado». La persona se vuelve seria y su único interés es seguir fumando cueste lo que cueste.

Peligros para la salud

El ácido sulfúrico en el compuesto produce enfisema y cáncer pulmonar a mediano plazo.
El kerosén disuelve el recubrimiento mielínico de los axones, impidiendo la transmisión de los impulsos eléctricos en las neuronas. A su vez, la combustión del kerosén genera monóxido de carbono, el cual substituye el oxígeno en los eritrocitos de la sangre.
Expectoración de sangre o mucosa sanguinolenta del tracto respiratorio.
Su consumo durante el embarazo produce mutaciones severas en el feto.
Degradación progresiva de la piel.
Debilitamiento de los músculos.
Reducción acelerada del peso corporal (en algunos casos produce anorexia).
Desgano e insomnio.
Midriasis.
Náuseas y vómitos.
Hipertensión arterial.
Migraña severa.
Taquicardia.
Frecuentemente produce ulceraciones en los labios y la cavidad bucal.
Comportamiento errático.

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