Los exorcistas de Italia, desbordados por las 500.000 peticiones anuales de exorcismos

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Cada vez más italianos recurren a la Iglesia Católica porque sienten estar poseídos por el demonio. Según el máximo responsable de este cometido en el Vaticano, el sacerdote Vicenzo Taraborelli, cada año medio de millón e italianos piden ayuda para someterse a un exorcismo, el ritual dirigido por un sacerdote con el debido permiso de su obispo y destinado a liberar a una persona de influencias malignas.

Taraborelli sustituyó al famoso exorcista Gabriel Amorth, muerto el pasado 16 septiembre a los 91 años de edad, tras una larga experiencia como exorcista oficial desde mediados de los años ochenta.

Primero Amorth y ahora Taraborelli han demandado cada vez con más frecuencia que la iglesia aumente el número de sacerdotes especializados en exorcismos para atender el creciente número de solicitudes de fieles que creen estar poseídos por el demonio.

La diócesis de Milán ha doblado el número de sus exorcistas y en Roma se ha instalado un teléfono exclusivo para atender estos casos. Pero no es suficiente.

El padre Taraborelli ha mostrado su agenda a un periodista del diario estadounidense Breibart, que recoge 30 citas al día. “Sólo somos nueve y necesitamos muchos exorcistas más, otros sacerdotes como yo que puedan atender a tantas familias”, explica.

La petición de Taraborelli se produce días después del estreno de un documental sobre este asunto, de título “Liberami” (libérame), y premiada en el Festival de Cine de Venecia.

En este documental, la directora Federica Di Giacomo muestra los esfuerzos de un veterano exorcista siciliano, el padre Cataldo, por tratar una gran cantidad de católicos que aseguran estar dominados por el diablo.

En Roma ocurre un fenómeno parecido. El exorcista Ildebrando Di Fulvio, que trabaja en una abadía cisterciense, recibe un constante flujo de peticiones. Di Fulvio reconoce que muchos de las personas que creen estar poseídas en realidad padecen una enfermedad mental. Pero otros casos no. “Cuando la persona muestra el rostro desfigurado, reacciona violentamente ante los símbolos religiosos, habla en lenguas que imposibles de conocer por la persona afectada (arameo, latín, griego antiguo…) o manifiesta una fuerza impropia de su constitución física, estamos ante signos de un tipo de posesión sobrenatural”, asegura.

Charlatanes, videntes y satánicos

El sacerdote informa de que muchas personas resultan poseídas tras su participación en misas o sectas satánicas. Según otro excorcista, este de la diócesis de Fabriano-Matelica, al menos diez millones de italianos consultan brujas, adivinos o echadores de cartas alguna vez en su vida. “La mayoría de ellos son charlatanes que se aprovechan de gente desesperada, pero entre ellos se encuentran verdaderos satánicos”, asegura.

En su búsqueda desesperada de ayuda, los exorcistas se encuentran con un primer obstáculo: muchos miembros de la Iglesia, incluso quienes tienen cargos importantes, no les creen. De ahí que el padre Di Fulvio reconozca que “la primera victoria del demonio es haber convencido a los hombres de que no existe”.

Sin embargo, la doctrina oficial del Vaticano es clara: el demonio existe. Cada diócesis debe disponer al menos de un exorcista para atender a sus fieles. Ya Pablo VI, en 1972, recordó en un famoso discurso que quien niegue la existencia de este espíritu maligno se aparta de lo que piensa la Iglesia.

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