Jesucristo no fundó ninguna iglesia

gaviota y sol

Muchos lectores y seguidores nos hacen preguntas y nos exponen sus dudas en relación a las distintas temáticas que tratamos en nuestros blogs. Vamos a ir seleccionando las de mayor interés y, para darles mayor divulgación y hacerlas extensivas a todos ustedes, las iremos publicando, junto con sus respectivas respuestas, uniéndolas en una serie de artículos. El que sigue es uno de ellos.

-P.-  ¿Ustedes son de alguna religión en especial?

-R.- Nuestras bases son cristianas y seguimos las enseñanzas de los primeros eremitas como San Benito y San Antonio abad y otros de los denominados “Padres del Desierto” y también de los esenios, los más cercanos al cristianismo auténtico y no tergiversado por las que siglos después serían las religiones establecidas, como la iglesia Católica.

-P.- ¿No se supone que la iglesia Católica fue la que fundó Jesucristo?

-R.- No. Así han querido hacérnoslo creer, pero no es así. Nunca fue así. Jesucristo no fundó ninguna iglesia. Eso que se supone dijo de que “sobre esta piedra edificaré mi iglesia…” etcétera, se lo inventaron los participantes en el Concilio de Cartago (finales del siglo IV d.C.), donde decidieron qué libros formarían parte de la Biblia y cuáles no, cuáles convenía que fueran públicos y cuáles eran ‘peligrosos’ para así quitarlos de la circulación… Lo que dijo Jesús, entre otras muchas cosas, fue: “Mi reino no es de este mundo”.

-P.- ¿Qué predicaba Jesucristo, para qué vino entonces?

-R.- El tema de toda su predicación es el Reino de Dios que vino a establecer. San Marcos, describiendo el comienzo de su ministerio, dice que llegó a Galilea diciendo: “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca”. Para este Reino, decía, la Ley y los profetas no habían sido sino una preparación (Lucas, 16, 16; cf. Mateo, 4,23; 9, 35; 13, 17; 21, 43; 24, 14; Marcos, 1, 14; Lucas, 4, 43; 8, 1; 9, 2; 18, 17). El considerarlo “de este mundo”, repito, nunca estuvo en su predicación ni en su misión, eso fue decidido después por los fundadores de la que sería la gran Iglesia, que se considera -por supuesto- Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana… Eso es lo que nos han hecho creer durante muchos siglos, pero no es la verdad histórica. Jesucristo  vino para redimirnos del pecado original y así salvarnos de la tiranía del demonio; pero nunca dijo nada de fundar una iglesia. La Iglesia Católica “Romana” fue fundada en Roma por el emperador Constantino (d.C. 313).

-P.- ¿Pueden explicar mejor esto de que Jesucristo no fundó ninguna iglesia? Me quedan muchas dudas al respecto.

-R.- Jesús no fundó ninguna iglesia. Cuando le dijo a Pedro que sobre esa piedra edificaría su iglesia, se refería a Él, no al futuro apóstol; quiso decir que en Pedro confiaba para dar el mensaje de Cristo, pero no mandó construir iglesias. De hecho, cuando dice que destruirá el templo y en tres días lo reconstruirá, estaba hablando de su cuerpo. Cada vez que dice templo o iglesia en la Biblia, se refiere a los cuerpos de las personas, al ‘templo del espíritu’.

Nosotros no necesitamos de paredes de ladrillos para recibir o adorar a Dios, necesitamos creer en él y seguir sus mandamientos. Cada uno de nosotros somos iglesia, no las construcciones ni las instituciones. Iglesia somos todos los que aceptamos  a Cristo como Señor y Salvador. Cada uno de los verdaderos cristianos estamos fundamentados, cimentados en Cristo; él es la roca, la piedra, y no Pedro como se nos ha querido hacer creer.

“”Levanta una piedra y ahí estaré. Corta la rama de un árbol y ahí me encontrarás. Pero no me busques en las iglesias, no me busques en los templos. Búscame donde sí puedo ser hallado: búscame dentro de ti. Búscame en tu corazón”. Son palabras de Jesucristo, que se hallan en uno de los llamados “evangelios apócrifos”, el conocido como Evangelio de Andrés; son unas palabras muy reveladoras que la Iglesia Católica (lógicamente) no acepta y las considera no sólo apócrifas, sino también heréticas.

El mismo apóstol Pablo se encarga de recordárnoslo, cuando escribe: “¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? El templo de Dios es sagrado, y ese templo sois vosotros” (1 Corintios 3,16-17).

-P.- ¿Qué hay de cierto en que la Biblia es una copia de libros más antiguos?

-R.- Los cinco primeros libros de la Biblia, como son el Pentateuco o la Torah, los comparten tres grandes corrientes religiosas y muy importantes a nivel de seguidores: el islamismo, el judaísmo y el cristianismo. El catolicismo nace del cristianismo antiguo. Si se hace una comparativa con otras culturas y con sus libros sagrados, como el Popol Vuh, el Mahabarata, muchos textos del budismo, etcétera, vemos que hay muchas coincidencias entre tales escritos. Esto no es casualidad. Partiendo de una base firme, podemos tratar de buscar la verdad, sin fanatismos y con los pies bien puestos en la tierra. Por ejemplo, muchas de  las ciudades, personajes y hechos descritos en la Biblia y otros libros sagrados, han podido ser explicados por la Ciencia, apoyados por la Historia y la Arqueología, dándoles un enfoque cierto y veraz a estas realidades históricas. Pero con la interpretación de las Santas Escrituras sucede algo bien distinto, cada grupo religioso o cada institución establecida pretenden ser los únicos poseedores de la Verdad.

 

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