Grecia al borde de la quiebra, sus ciudadanos arruinados y alguno en Europa les propone que vendan el Partenón para saldar algunas deudas. No parece que a los griegos les encante la idea. Comprensible; no creo que una generación entera de griegos pudiera dormir tranquila sabiendo que habría dilapidado de este modo el patrimonio cultural griego con miles de años de antiguedad. No debe de ser nada agradable que te planteen un trato así. La cuestión es que ya hablan los economistas de que si Grecia quiebra, como parece que será el caso, ya que todo el mundo considera que es “inevitable”, se producirá ese efecto dominó donde uno por uno todos los países de Europa podrían quebrar y dañar en ese efecto dominó todavía más a la ya maltrecha economía estadounidense, etc etc. Los detalles del culebrón ruineconómico los tenéis en las revistas y prensa económica. Aquí lo que quiero plantear es la necesidad de que, quien no lo haya hecho ya, piense detenidamente en un plan B para su vida y la de su familia. Es un tema recurrente, pero creo que conviene subrayarlo.
He traducido el siguiente artículo sobre cómo los pensionistas griegos llevan dos o tres añitos viendo las barbas pelar y han regresado al campo, a trabajar la tierra. De primeras, es una forma de obtener ingresos extras. A futuro, quién sabe, podría ser la única esperanza para sobrevivir al derrumbe del sistema y el colapso del Estado. O eso al menos es lo que muchos de ellos piensan. (Fuente: Trinity a Tierra).