“El Profeta del Diablo”, un líder fundamentalista mormón, condenado a cadena perpetua por poligamia y violación

      Warren Jeffs, en el juicio donde fue condenado a cadena perpetua

“Si se dirige contra las religiones impopulares vuestro celo persecutorio, ¿dónde acabará?”. Esa pregunta, formulada el pasado 3 de agosto por el líder de la mayor secta fundamentalista mormona del mundo, Warren Jeffs, no iba destinada a la jueza que presidía el juicio sobre su caso en Tejas, ni al jurado, compuesto por 10 mujeres y 2 hombres, que le consideró culpable el día siguiente. Era una pregunta lanzada a la sociedad norteamericana en general, apelando a la libertad religiosa en defensa propia.

Tras efectuarla, mirando al infinito, Jeffs, de 55 años, juntó las palmas de las manos y oró. Acababa de ese modo una larga diatriba que, supuestamente, Dios le había encargado que transmitiera al jurado, en una revelación. Fue una apasionada defensa de la libertad de culto, garantizada por la Constitución norteamericana, y de la capacidad de decidir a qué principios condicionar la propia salvación del alma. Así lo cuenta David Alandete en el diario El País.

Aun así, fue declarado culpable por el jurado y la juez podría imponerle una condena de hasta 119 años en prisión. No se le procesaba por su religión, sino por sus onerosos actos. El credo de Jeffs, que dice ser el último profeta de su dios en la tierra, es violar a niñas de entre 12 y 16 años en público. Su dios, con el que habla frecuentemente, le dice que para que un hombre entre en el cielo tiene que convivir con tres o más mujeres. Él debe de tener el paraíso garantizado, pues tiene más de 90, la mayoría sus madrastras, con las que se casó al morir su padre, Rulon Jeffs, el anterior profeta de la llamada IFJSUD.

Con largos sermones y una crueldad sin límite, adoctrinaba a las niñas para que entregaran su virginidad con docilidad, pues su destino “es ser poseídas desde edad temprana”. Él decidía con quién se casaban y las unía a sus secuaces, la mayoría ancianos. Para que existiera entre su secta, con la que comulgan 10.000 fieles, una alta proporción de mujeres respecto a hombres, separaba a los niños varones de sus familias y los dejaba abandonados en carreteras, desiertos y cunetas. “Porque los ha pervertido el diablo”, se justificaba.

Jeffs quería ser el Moisés moderno de un pueblo al que guiaba en una travesía a través del desierto moral de la decadencia de Occidente. Dice que su fe es la mormona original, aunque los mormones renunciaron a la poligamia en 1890. En 2002 obligó a su rebaño a malvender sus posesiones en Salt Lake City (Utah) para mudarse a Short Creek, un polvoriento poblacho en la frontera con Arizona que dominaba con puño de hierro. Como en un paraíso comunista, en apariencia allí nadie poseía nada, todo era del pueblo. Tras esa fachada había una dictadura. Una cooperativa llamada Plan de Esfuerzos Unidos era dueña de todas las propiedades y recursos, y el único que controlaba esa sociedad era el propio Jeffs. Ante él respondían el sheriff y sus agentes y al buzón de su casa llegaban a diario sobres con dinero dentro, que eran más un diezmo que una limosna.

En 2004, huyendo de las autoridades, Jeffs viajó por América, imitando a Jesucristo cuando se expuso a la tentación de Satán en el desierto. Se detuvo en Nueva Orleans y condenó a la ciudad por su depravación. Semanas después la arrasaba el huracán Katrina. Aquello envalentonó al profeta. ¿Qué mayor signo divino de que él era la voz de Dios en la tierra y de que el final estaba cerca? Jeffs pidió a Dios que erradicara a toda la humanidad, menos a su rebaño, y mandó erigir un templo en un rancho que tenía en Eldorado, Tejas. Allí llevó a los más puros de sus seguidores: algunos ancianos y muchas niñas. En un templo gigantesco, pintado de blanco, consumaban él y sus cómplices los matrimonios con las menores.

La policía norteamericana rompió en 2008  la aparente normalidad del Anhelo de Sión, el refugio de una secta de origen mormón en El Dorado, Texas, en donde cientos de mujeres y niños eran víctimas de abusos. Crecer y procrear era la misión. Lo demás era pecado y miseria.

Rancho de depravación

En 2008, ante una llamada de socorro falsa que decía provenir de dentro del rancho, la policía entró en aquel recinto y lo que vio le sirvió para llevarse de allí a 436 menores, la mayoría víctimas de esa red que practicaba la violación, incesto y poligamia; algunas de ellas embarazadas. El profeta llevaba toda la vida adoctrinándolas. Les había advertido: “Algún día llegarán los diablos y os intentarán llevar”. Las imágenes dieron la vuelta al mundo, niñas con atuendos del siglo XIX, separadas de sus madres. A las pocas semanas serían devueltas a sus familias, después de que los fiscales obtuvieran sus testimonios y pruebas de ADN. Un gran jurado aceptó los cargos que la fiscalía presentó contra Jeffs y otros siete hombres por agredir sexualmente a niñas. Todos, incluido el profeta, han sido declarados culpables.

Cuando los policías de Tejas entraron en aquel rancho de depravación, el profeta estaba ya en prisión. Había sido arrestado en 2006 cerca de Las Vegas. Su nombre y su foto estaban en la lista de los criminales más buscados por el FBI, por orquestar la violación de Elissa Wall, de 14 años. Fue juzgado y condenado en Utah, pero el juicio fue declarado nulo por un error de procedimiento del juez. El año pasado fue extraditado a Tejas, donde ha sido juzgado ahora por la violación de dos niñas de 12 y 14 años. Para él, líder de una religión polígama y machista, donde las mujeres solo pueden ser salvadas del infierno a través de sus maridos, fue una gran humillación que presidiera su caso una mujer, la jueza Barbara Walther.

En el circo de su juicio, Jeffs hizo todo lo imaginable: despidió a sus abogados horas antes de que comenzaran las vistas orales para representarse a sí mismo; se negó a responder a la jueza; dio sermones cuando le correspondía defenderse; llamó a declarar a uno de los sacerdotes de su Iglesia, que leyó pasajes del libro del Mormón; pidió que se desestimaran los cargos contra él, con un documento en el que presentaba como prueba una supuesta revelación que le había entregado el Creador, en el que advertía a la jueza: “Yo te recuso de este caso… Ahora firma una orden para recusarte; permite que pare este proceso… Deja a mi sirviente en libertad”. Dios tuvo además el detalle de decirle a Jeffs: “Comunícale a Barbara Walther que se humille al saber que le he enviado una enfermedad atroz que la matará pronto. Ha perdido el respeto de los suyos”.

Hubieran sido nada más que los delirios de un lunático si no fuera porque Jeffs, era el hijo favorito de un profeta y heredó su condición de dictador en una teocracia oculta en el oeste americano. La media sonrisa, provocada por las extravagancias de Jeffs en los miembros del jurado (casi todos mujeres), se borró el miércoles, cuando los fiscales reprodujeron en la sala una cinta de audio de 21 minutos, grabada por él mismo, en la que se le oía violar a una niña de 12 años. En ella se le escuchaba decir entre gemidos: “Una buena mujer está preparada para acoger a su marido, y sigue el espíritu de la paz”. Cuando acabó, cumplida su misión, añadió: “En el nombre de Jesucristo. Amén”. Al día siguiente, el jurado tardó sólo tres horas en declararle culpable.

Condena a cadena perpetua

El polígamo Warren Jeffs finalmente fue condenado a cadena perpetua por agredir sexualmente a dos menores que aseguraba que eran sus desposadas “espirituales”. Según explica Reuters, el jurado de Texas, formado por diez mujeres y dos hombres, deliberó durante menos de una hora el pasado 9 de agosto antes de pronunciar la sentencia de 99 años de cárcel por uno de los delitos y 20 años de cárcel por el segundo.

“La justicia ha llegado para Warren Steed Jeffs”, dijo el fiscal general adjunto de Texas Eric Nichols. “Esperamos que pase el resto de su vida en prisión”. Los fiscales dijeron que Jeff, de 55 años, “jugó un juego enfermizo de abusos infantiles bajo el disfraz de una ceremonia religiosa”. Jeffs fue condenado por agresión sexual en relación con dos niñas con las que “se casó” cuando ellas tenían 12 y 14 años. Con la mayor tuvo un hijo y en una grabación se le podía oír diciéndole a grupos de adolescentes que serían “rechazadas por Dios” si se negaban a tener sexo con él.

Una multitud abucheó a Jeffs cuando entró en un coche policial tras conocerse la sentencia. “¿Aún piensas que eres el profeta?”, le gritó una mujer. Jeffs abusó de su posición como líder de la IFJSUD “victimizando a los niños, rompiendo familias y satisfaciendo sus propios apetitos y deseos”, dijo el fiscal adjunto de Texas al jurado.

Posteridad de la secta

Según informa The Christian Post, la IFJSUD podría recibir consejos de su líder desde la cárcel en la que se encuentra recluido desde el año 2007 acusado de poligamia. Algunos expertos se preguntaban qué pasaría con la congregación que dirigía en Texas, pues pensaban que por estos actos muchos fieles romperían lazos, aunque afirman que no ha sido así, “la vasta mayoría simplemente no se irá”, “tienen lazos familiares y matrimoniales y una cultura profundamente arraigada a su fe”.

Associated Press aseguró que Warren Jeffs daba servicios dominicales y consejos a sus devotos por teléfono tras las rejas. Además, una bandada de seguidores fieles en la IFJSUD están evitando el hecho de su líder fue condenado a cadena perpetua en prisión por agredir sexualmente a menores de edad “esposas”. La secta se informa haciendo planes para construir una estatua de tres pisos en honor del delincuente ya condenado, que se elevara sobre su compuesto aislado en el desierto. Miembros de la IFJSUD dicen que planean erigir un monumento enorme del metal para reflejar la imagen de su líder encarcelado, Warren Jeffs, una fuente anónima dijo a The Daily Beast.

“El profeta del diablo”

Algunas personas vivieron alejadas de la sociedad por varios años en un rancho llamado “El Dorado”, hasta que una joven se atrevió a llamar al 911 para pedir ayuda, en aquel lugar vivia una secta poligámica en donde las mujeres vivían todo tipo de abusos y donde cada hombre se tenía que casar por lo menos con tres mujeres.

Este caso tiene a un culpable, un hombre que fue llamado “El Profeta del Diablo”, al parecer tener muchas mujeres puede llegar a ser excitante y eso puede demostrar que un hombre es digno de poder y aunque este tema no ha cambiado mucho, existe un “monstruo” que vestido de falso profeta cometió actos inhumanos, su nombre Warren Jeffs.

Hace cuatro años, la policía detuvo a uno de los hombres que aparecían en la lista de los más buscados, que tenía una secta religiosa en medio de la nada en la cual se permitía la poligamia con niños y el incesto.

Jeffs tenía el título de Presidente y Director de la Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, las autoridades reportaron que entre sus delitos se encontraban el abuso sexual a menores de edad, se encargaba de arreglar matrimonios entre niños y adultos, permitía las violaciones y ser cómplice de homicidios.

Tenía el control absoluto de los miembros del grupo, administraba los bienes y propiedades,restringía los medio de comunicación o a la sociedad castigaba y premiaba a la gente por sus actos, asignaba a los hombres las mujeres que se convertirían en sus esposas, desde pequeñas, las mujeres tenían obligaciones sexuales con hombres de casi 50 años, Warren aparece en fotografías con algunas de sus 40 esposas.

Aunque jamás saldrá de la cárcel, existen evidencias de que sigue dirigiendo su iglesia y a sus casi 100 fieles en complicidad con las autoridades de Utah y Arizona.  Internet está plagado de amenazas para el gobierno exigiendo que su líder salga de prisión para poder seguir con su misión que según los creyentes los llevará al paraíso eterno.

Fuente: Info/RIES-Varios medios

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