Alerta sobre la criminalidad satánica en Argentina

Desde que fuera atrapado en una causa que lo tiene como sospechoso del asesinato de siete personas y ataques a otras cuatro, Marcelito está aislado del resto de la población carcelaria. “Los internos le tienen miedo, ni lo miran”, dijo una fuente judicial. Es que el sujeto es un fiel devoto de San La Muerte, divinidad muy requerida por delincuentes, a quien el presunto homicida serial le “dedicaba” los crímenes. Aunque el caso asombra por sus detalles sangrientos y místicos, la justicia argentina hace rato que viene encendiendo luces de alerta por la creciente relación entre sectas satánicas, rituales y criminalidad “satánica” en el país trasandino. Lo contaba  Maximiliano F. Montenegro en el Diario Popular.

De hecho, por primera vez en el país se realizaron unas jornadas denominadas “Nuevos desafíos para enfrentar la criminalidad”, donde se debatió el pasado mes de septiembre como eje central el fenómeno de los “crímenes relacionados con la proliferación de sectas demoníacas”. Cabe destacar que el foro estuvo auspiciado por la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional y el Gabinete de Investigaciones Antropológicas, y fue presentado por el Presidente del Consejo Nacional de la Magistratura, doctor Luis María Cabral, quien se refirió a la necesidad de “contemplar los nuevos paradigmas en las relaciones socioculturales en nuestro sistema legal”.

En el marco de los temas tratados, disertaron José Luis Mandalunis, abogado penalista y funcionario de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; Andrés Mega, psiquiatra forense del Cuerpo Médico Forense de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; Ramón L. González, presidente de la Cámara Federal de Apelaciones de Corrientes; y el antropólogo José Miceli, director general del Gabinete de Investigaciones Antropológicas de la Provincia de Corrientes.

Abordaje necesario

La elección de la provincia no fue casual, porque allí en 2006 se produjo uno de los episodios criminales más aberrantes de los últimos tiempos, cuando a Ramoncito González, un nene de 12 años, una secta lo sometió y torturó hasta la muerte. Por el caso hay una decena de personas detenidas. El cuerpo del niño fue descuartizado como ofrenda a los dioses en un rito de sectas afrobrasileñas y argentinas que, se sospecha, cometieron otros asesinatos similares.

Por ello, en las jornadas se dijo que “la provincia, al igual que otras jurisdicciones, está asistiendo a nuevas formas delictivas, producto de una sociedad que en el devenir de constantes transformaciones y contactos culturales incorpora y renueva costumbres y aspectos ideológicos, religiosos o espirituales que vienen a ocupar los vacíos dejados por sistemas religiosos tradicionales y por complejos factores socioculturales y económicos”.

“Entre estos nuevos desafíos, los crímenes e intentos criminales cometidos en contextos mágico-religiosos se han hecho presentes en forma recurrente en distintos puntos del país. Sin embargo, su abordaje todavía permanece envuelto en una nebulosa y no pocas veces en el desconcierto y la desorientación”, se explicó en el foro.

Buscando lo oculto

En el marco de las jornadas, quedó establecido que no se sabe el número exacto de sectas satánicas que actúan en Argentina. “La mayoría de las sectas satánicas y sus grupos tratan de permanecer ocultas, desconocidas, a no ser para sus miembros y muy pocos más”, se indicó. “Prefieren dividirse y subdividirse a formar un grupo numeroso que, aunque contaría con más fuerza, estaría más expuesto al desvelamiento de sus secretos y a las denuncias, con la consiguiente localización de los centros e identificación de sus adeptos, su represión y disolución”, señalaron los especialistas.

Por razones tácticas el número de sus miembros suele ser muy reducido (entre 10 y 25), aunque algunas tienen varios grupos. Continuamente aparecen y desaparecen nuevas sectas demoníacas y en muchas ocasiones los miembros de unas no saben de la existencia de otras “Algunas personas que participan en estos rituales pertenecen a sectas, siendo varias de ellas creyentes en Lucifer, Satanás, etcétera, y mantienen relación con algunas de las sectas, aunque no estén incorporados a las mismas, y habría otro grupo que estaría dividido entre practicantes de magia negra, el ocultismo de signo satánico, el vampirismo o la brujería”, se explicó.

Este actual auge del satanismo en Argentina se debe a numerosos factores, entre los que se destacan “la profunda crisis de los principios y de los valores tanto religiosos como éticos. Una crisis agravada por el permisivismo, por el consumismo y por el laicismo, promovidos a veces por no pocos gobiernos”, de esta parte del mundo.

La “fascinación por lo oculto” es otro de los factores que influyen en este aumento. También se dijo que buena parte de las personas que llegan a este tipo de cultos lo hacen por frecuentar ambientes esotéricos, mágicos y ocultistas hasta llegar a habituarse a las ideas y prácticas de los mismos, y al “deseo de ir más allá para experimentar nuevas vías de conocimiento”.

Fuente: RIES/Diario Popular

 

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