Cienciología: ni ciencia ni religión

Reproducimos a continuación un interesante artículo crítico sobre la Iglesia de la Cienciología, que ha sido publicado en inglés por The Iron Skeptic, y traducido al español tras haber sido publicado en The Triangle. Su autor es el dr. Aaron Sakulich.

A pesar de que estoy a punto de escribir sobre Cienciología, todavía puedo decir que nunca he mencionado la religión en esta columna. Digo esto porque la Cienciología no es una religión. Es sólo un gran y espeluznante culto, un culto que toma todo su dinero y a veces, le mata. Fue fundado por L. Ron Hubbard, un escritor de ciencia-ficción con una imaginación activa que creó una religión de ciencia-ficción.

Veamos por un momento a este hombre, L. Ron Hubbard. En 1940 envió una carta al FBI, tratando de hacer que embargaran a un hombre alemán que vivía cerca de una «quinta columna» nazi. Más tarde, importunaba al FBI acerca de ser perseguido por los comunistas, afirmó que Richard Nixon envió a sus matones armados a su despacho para gritarle a sus secretarios, y parece haber reportado un incidente durante el cual unos ladrones le insertaron una aguja llena de energía eléctrica en el corazón. No estoy realmente seguro de lo que eso signifique, pero Hubbard parece insinuar que estaban tratando de provocarle un ataque al corazón. También fue arrestado una vez por robar cheques.

Pero, tal vez incluso un chiflado como Hubbard pudo haber fundado un grupo decente. No es así. Cienciología es compleja, pero la estructura básica parece ser algo así: todo mundo tiene problemas. Algunos de estos problemas son problemas de la vida cotidiana, mientras que otros vienen de vidas pasadas cuyas complicaciones aún nos persiguen. El camino para deshacerse de esos problemas es someterse a sesiones de «Auditación» con un cienciólogo.

Después de cierto número de sesiones, usted ha sido curado de algunos de sus problemas y tiene que ascender en la «Escala Tonal». Si está cerca de la muerte, se encuentra en el nivel .05, «apatía crónica». Puede desplazarse a través de la Ira, Pena, Aburrimiento, Conservadurismo, todo el camino hasta el Entusiasmo, con un tono 4.0. La mayoría de la gente, por supuesto, se encuentra bastante baja en la Escala, y la única forma de ascender es a través del entrenamiento y sesiones de auditación de Cienciología.

¿Por qué esto suena tan mal? Porque esas sesiones no son gratis. Es como un sistema de Absolución moderno: entre más dinero le pague a Cienciología, más se eleva en rango. Pero ¿es la Escala Tonal realmente tan mala? ¿Es realmente, sólo una herramienta para medir el nivel de felicidad de una persona? Las palabras del mismo L. Ron Hubbard lo dicen concisamente: «…cualquier persona que esté en el nivel 2.0 o más abajo en la escala tonal no debería tener, en ninguna sociedad racional, ninguno de los derechos civiles» (La Ciencia de la Supervivencia, Parte I, Página 99).

¿No está nervioso todavía? Una vez más, en sus propias palabras: «Sólo hay dos respuestas para manejar a las personas que están desde el nivel 2.0 hacia abajo en la escala tonal, ninguna de las cuales tiene nada que ver con razonar con ellas o escuchar la justificación de sus actos. La primera es elevarlas en la escala tonal desenturbulando parte de su theta por cualquiera de los tres procesos válidos. La otra, es deshacerse de ellas calladamente y sin aflicción» (La Ciencia de la Supervivencia, Parte I, Página 120).

Desenturbular es la frase que utilizan para eliminar los problemas de una persona (theta). Así que, básicamente, lo que L. Ron Hubbard está diciendo con toda claridad en este libro «sagrado» de Cienciología es que todo aquél en el mundo que no acate las normas de Cienciología debe convertirse o morir. Está abogando por el exterminio de una parte significativa de la población.

Hay sectas de todas las religiones que creen que sus escrituras ordenan específicamente asesinar a los no creyentes, aunque nada de lo que he oído en ningún otro libro sagrado es tan franco y contundente como esto: «…deshacerse de ellas calladamente y sin aflicción». No hay que andarse por las ramas con este tipo. Esto plantea la pregunta: ¿los cienciólogos han acatado esas órdenes? La respuesta es sí.

Literalmente docenas de personas han sido asesinadas por la Cienciología; usted puede encontrar una lista bastante completa de ellas y las (supuestas) circunstancias de sus muertes en esta web:  http://whyaretheydead.info/ En general, los asesinatos siguen una de las tres vertientes: homicidios intencionales, homicidios culposos y suicidios inducidos. Tomemos el caso de Josephus Havenith: murió en un campo de entrenamiento de Cienciología en Florida. En ese momento, los funcionarios de Cienciología alegaron que Havenith, de «60 años de edad» había muerto en la cama de un ataque al corazón. En realidad, el hombre de 45 años de edad fue encontrado en la bañera, donde fue sumergido en agua tan caliente que su piel hirvió y se desprendió.

O el caso de Lisa McPherson, quien llegó al mismo campo de entrenamiento en 1995. Pasó la mitad de su vida como ciencióloga, y quería salir. Durante 17 días fue retenida contra su voluntad en el campamento: durante este tiempo ella perdió más de 13 kilos y dejó atrás un cadáver desnutrido cubierto de hematomas.

El número de acusaciones por «homicidio culposo» es aún más numeroso. Los cienciólogos creen que toda enfermedad es psicosomática, y por lo tanto rechazan el tratamiento para cualquiera de sus miembros, negándose incluso a llevarlos a un hospital si, como en un caso, uno de ellos sufre un ataque epiléptico dentro del campo de entrenamiento. Karen Simon era una joven británica quien sospechosamente «se ahorcó» después de rechazar un contrato con la rama marítima de la Religión. En ese momento, ella estaba preparando un condenatorio y negativo informe sobre las actividades de la iglesia.

Pius Keel era un chico de 22 años que le escribió a su madre que estaba enfermo de la estafa de la Cienciología: le habían quitado hasta el último centavo y solicitaron importantes préstamos a su nombre, dejándolo gravemente endeudado. Un día, su vida en ruinas, se arrojó a las vías del tren. Las historias de suicidio para escapar de las deudas son más numerosas todavía, y los casos de miembros que se matan porque Cienciología no les otorga los rangos por los que pagaron no son extraños.

Estos 3 tipos de muertes se han dado en la historia de Cienciología en los Estados Unidos, Italia, Alemania y Francia. Lo único peor que eso es el tratamiento a los hijos de los cienciólogos: en 1968, el mismo L. Ron Hubbard aprobó personalmente la «curación» de una sordera de una niña de 8 años de edad encerrándola en una arqueta llena de algas durante una semana. Cienciología no es sólo una fachada para el robo y asesinato, sino también para el abuso de menores.

Cienciología no sólo mata a sus miembros, tampoco tiene ningún respeto por aquellos que no lo son. Ya hemos visto que el mayor sueño de L. Ron Hubbard es un nuevo holocausto para deshacerse de todos los que se encuentren por debajo de 2.0 en la «escala tonal». Miembros de su iglesia han disparado a periodistas, y al menos en una ocasión, ordenó a los miembros cazar y matar a inmigrantes sospechosos de robar productos de una finca propiedad de la iglesia.

Hay tanto qué decir sobre la Cienciología, que no tengo espacio para relatar aquí. Si está usted interesado, busque Sea Org de L. Ron Hubbard, un destacamento de su iglesia que vivía en barcos en aguas internacionales. ¿Le suena extraño? Tal vez lo haría si supiera que estos barcos estaban equipados con niñas desnudas menores de edad, con las que L. Ron Hubbard y sus compinches podían… bueno, ese no es asunto mío; pero estuvieron a salvo en aguas internacionales.

Probablemente escucharemos mucho más sobre Cienciología en el futuro, con La Guerra de los Mundos a punto de estrenarse y Tom Cruise promoviéndose en cada aparición pública que pueda manejar. Sea cauteloso: Cienciología tiene en Hollywood una sección especial dedicada a conquistar celebridades a las que les oculta su verdadera naturaleza: la estafa y el asesinato. Tal vez Tom Cruise ha tenido grandes beneficios por unirse a este culto infame; eso es porque ha sido alejado de las verdaderas actividades del grupo.

Cienciología no es una ciencia. No es una religión. Fue el vil intento de un hombre para ganar dinero y sentirse superior a otros. Creo que una cita del mismo L. Ron Hubbard bastará para el final: «En pocas palabras, un miembro del staff puede salirse con la suya mientras tenga estadísticas altas y no puede siquiera atreverse a estornudar si son bajas». Nos vemos.

Fuente: The Iron Skeptic /Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES)

3 Respuestas a “Cienciología: ni ciencia ni religión

  1. Este articulo me llama poderosamente la atencion ya que en Panama – Centro America
    Se estan dando muchos perfiles de empresas manejadas por personas con estas caracteristicas
    de diferentes religiones
    Ej. evangelicos
    confundiendo a las personas de otras religiones
    diciendoles que no les importa la religion que profesen y se incluyan en su organizacion.
    La persona que dirige este conglomerado de personas que en su mayoria son profesionales, empresarios e inversionistas
    es una persona muy habil y astuta
    que delinque tal y como lo muestran todas las caracteristicas mencionadas en este articulo de Cienciologia.
    Es un problema capturarla.
    Y los lesionados y victimas se encuentran indefensos totalmente aun legalmente.

  2. El ultimo articulo de El Templo de la Luz Interior que he recibido en mi correo electronico es del dia 30 de Septiembre del 2010.
    Espero me envien mas material a mi correo electronico
    adamaelopezespino@yahoo.com lo estoy extrañando.
    Saludos
    Adamae

  3. Hola:

    Me parece muy loable tu denuncia y valiente. Teniendo en cuenta que no sé de qué manera ni como, después de ser prohibida esta secta en España, consiguió su legalización por todo lo alto.

    En el verano del año 1987, tuve la ocasión de conocer a estos señores.
    Por aquellas fechas, mi ex-marido trabajaba en el Palacio de la Magdalena. Como muchas tardes fui a buscarlo, al finalizar su jornada de trabajo. Por aquel entonces, yo tenia 17 años: una inocencia increíble y una curiosidad insaciable. Esa tarde me presentó unas personas que pertenecían a esta secta y que iban a dar unas charlas en el Palacio de la Magdalena. No me gustaron y como por aquel entonces era una niña, como tal me comporte; muy correcta y mostré mi falta de interés en ellos. Los que si que me interesaron, fueron unos estudiantes que viajaban con ellos.

    Los tenían de porteadores y los trataban como esclavos. Por lo menos, fue lo que percibí en la forma dictatorial y altiva con la que los trataban y en la forma de mirarlos. Ellos parecían tener miedo y no levantaban la cabeza. Me hice la boba y me preste para ayudarles a llevar las maletas. El personal del palacio iba a subir las maletas, pero estos señores dijeron que no, que preferían que las subieran los estudiantes. Como no paraban de traer maletas me ofrecí para ayudarles a subirlas.
    Los estudiantes miraron como pidiendo permiso para que les ayudara y yo me volví hacia sus superiores y les pedí que me dejaran ayudarlos con la mejor de mis sonrisas.

    Yo ya sabía que eran una secta peligrosa. En mi ciudad natal que no es Santander donde transcurre esta historia, había una de sus sedes, que me causaba siempre mucha curiosidad. Así que a pesar de mi corta edad, cuando vi en las noticias que esta secta había sido acusada de proxenetismo entre otras muchas cosas y dijeron su ubicación, enseguida supe de quienes e trataba.

    Así que en todo momento, sabia con quienes estaba tratando. Subí callada las escaleras, cargada con unas maletas. Paramos en un descansillo y ahí me encontré con otro estudiante, al que le di su maleta. Me extrañe de que hay hubiera una habitación, pues estaba entre un piso y otro, debajo de la escalera. Habían puesto una cama y como mesita de noche, tenía una caja. El chico tenía 22 años, alto, de pelo moreno, tez ojerosa, pálida, con pinta de enfermo. Parecía salido de un campo de concentración. Me fijé que estaba forrando el techo inclinado del cubículo, con papel al-val; ya que el techo tenía muchas humedades. En un rincón estaba una escoba vieja, un recogedor con basura y una bolsa de basura. El cubículo no tenía ni ventana y el techo era muy bajo. Mire al chico otra vez, su mirada era muy triste. Le pregunte de donde era edad y después ya sinceramente preocupada e indignada le dije:
    – Pide que te pongan en otro lugar.
    – No. Me dijo bajando los ojos.
    – Abajo en el edificio que hay a la derecha al lado de la playa está la residencia de estudiantes.
    – No me dejan estar con ellos. Yo soy estudiante de La Nueva Cienciologia, no de la Universidad de las Yamas.
    – Pero, mira este cubículo. Esto es el cuarto de las escobas, es insalubre no tiene ni ventana.
    – Yo no puedo pagar más, mis padres no pueden pagar más.
    – ¿Tú pagas para estar con ellos?
    – Sí.
    – ¿Tus padres tienen poco dinero?
    – Mis padres antes de que yo entrara aquí, eran acomodados. Vete,-Me dijo con amabilidad bajando la voz y mirando hacia la puerta – no puedo seguir hablando contigo, me van a castigar.
    Justo un momento antes de que se abriera la puerta y él se puso a barrer, en la puerta apareció un chico, el chico al que ayudé a subir las maletas. En la mano tenía una manzana. La partió y le dio la mitad.
    El chico con el que estaba hablando la cogió y empezó a comer, como si hiciera días que no comía. Me entristecí y me asusté mucho. El chico con el que hablé tenia escondido un poco de chocolate, me ofreció un poco, a lo que le dije que no, que comiera el, y le dio la mitad al chico que había entrado diciendo en voz baja: ¡come rápido, que no nos vean!
    -¿No os dejan comer?
    Se miraron entre ellos, mientras yo inquisitiva les miraba.
    – El chico que acaba de entrar me dijo: Solo podemos comer lo que nos dan ellos.
    – Ahora, cuando bajéis al comedor, les digo a los camareros que os pongan un poco más.
    – El que trajo la manzana – Nosotros no podemos bajar al comedor. Comemos aparte lo que nos traen.
    – ¿Saben vuestros padres que estáis así?
    – El que trajo la manzana. -Estamos bien, es para purificar nuestro espíritu, lo importante es el espíritu.
    – Me desarme. Mira, tú y el sois de carne y hueso. ¿No veis las ojeras tenéis? Como mínimo tenéis anemia.
    – Nos dan complejos de vitaminas. La comida está llena de químicos; malos para el cuerpo y el espíritu.
    – Pues, mira no están funcionando, por que mira como estáis.
    -El que trajo la manzana – Esta es solo una fase, hay que ser humildes.
    – ¿Ellos también tienen habitaciones así? No. Ellos están en habitaciones confortables y comen en el palacio, ni tan siquiera en el comedor de abajo.
    – Apareció uno de sus superiores, menos mal que ya habían terminado de comer. Instintivamente, mientras se abría la puerta, cogí la escoba, el recogedor y una bolsa llena de basura. Así en esa guisa me encontró su superior. Me miro profundo, correcto y con falsa amabilidad. Había mucha tensión. Así que me despedí y le pregunte al recién llegado si estarían muchos días. A lo que me contesto que tenían previsto estar tres días.
    – Estupendo conteste. Mañana nos vemos.
    NO LOS VI MÁS. Me dijo mi ex-marido, que les habían traslado de habitación y que no estuviera por ahí.
    Yo le conté todo lo sucedido a mi marido y él me dijo que era muy peligroso meterse con esta gente. Que ellos eran muy influyentes y así quedo todo. Sobre esas fechas estuvieron personajes tan importantes como: El Rey, Santiago Carrillo, Miguel de la Cuadra Salcedo, Miguel Boller y su esposa, entre otros.
    Todo, lo que digo, es rigurosamente cierto. Yo no tengo nada que ganar y quien sabe a lo mejor, sí que perder.
    Espero que mi aporte, sirva para que si alguien tenía pensado ingresar en esta iglesia, no lo haga.

    ¿Cuidado con Moom, Nueva Acrópolis, etc? Infórmense.

    No ponga mi correo póngalo como anónimo , por favor.

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