Oremos visualizando a quien dirigimos nuestra plegaria

En relación al artículo  ‘El inmenso poder de la palabra’, nuestro lector Albert Hern nos remite el siguiente comentario, que hemos querido destacar en esta sección por su gran y evidente interés:

Artículo interesantísimo. Estudiando el judaísmo tuve la oportunidad de aprender algo de hebreo; pero lo que más me gustaba era que los rabinos, al enseñarnos a orar, nos decían que debíamos de visualizar que aparecíamos ante el Rey de reyes con respeto, en casi silencio, en un lugar donde no hubiese un olor desagradable, en un lugar donde no pudiésemos tener interrupciones, y en algunas partes de la oración, hasta mecer el cuerpo. La idea sobresale; es decir, primero visualizar que se está delante del poder supremo, hablarle con el respeto que se merece, no gritando ni de manera eufórica, sino con el corazón, sin permitir que trivialidades interrumpan nuestra comunicación con Dios, y con total confianza en que Él hará lo que le pidamos, siempre y cuando no entre en conflicto con su naturaleza de bondad y misericordia por toda su Creación.

Muchas personas dicen que Dios no les escucha, pero en muchas ocasiones es porque usamos una línea con interferencias; no visualizamos a quién dirigimos nuestra plegaria, recitamos sin la menor concentración, tal vez con el televisor o la radio encendida, oyendo un programa o telenovela, y si alguien nos llama por teléfono o se dirige a nosotros simplemente para hablar de trivialidades, interrumpimos nuestra oración; y de pilón recitamos, pero sin creer realmente que Dios hará lo que le pedimos, como poniéndolo a prueba, a veces casi como le dijo a Jesús el diablo : ‘Si eres Dios, haz que esto suceda’ , tentándolo o a veces retándolo. Otra sería cuando no falta quien quiere comerciar con Dios y le dice: ‘Si me haces este milagro te recito 100 veces el padre nuestro, o te traigo una joyita de oro, te prendo una veladora o te compro un vestido’.

La palabra es importantísima, sí, pero visualizando delante de quién estamos, sintiendo de corazón nuestra oración o súplica, sin permitir que nos interrumpan y teniendo la certeza de que seremos escuchados para bien. Quisiera decir para cerrar mi comentario que en el judaísmo, en la liturgia del Día del Perdón hay una oración con una serie de confesiones que se le hacen a Dios pidiéndole que perdone cada una de nuestras faltas. Un rabino que conocí nos decía que si no entendíamos hebreo, era aún mejor si la recitábamos en el idioma que entendiéramos, para que pudiésemos comprender perfectamente lo que confesábamos habíamos hecho y por lo cual pedíamos perdón, para así poder sentir y expresar de corazón nuestra aceptación de nuestros errores, pero también suplicar el perdón. Me atrevo a dejarles de tarea de que  cada vez que hablemos  (es decir, usemos la palabra) con Dios, lo hagamos de esta manera.

Un comentario sobre “Oremos visualizando a quien dirigimos nuestra plegaria

  1. Este mensaje es muy hermoso,yo tengo el mismo concepto,dirigirce a Dios,se debe hacer con mucha reverencia,es decir,meditando,en total silencio,sabiendo que nos estamos dirigiendo a nuestro Padre Celestial,no se presisa que las demás personas sepan que es lo que le pedimos ,ni rezar a los gritos,como suele hacerse en algunas Iglesias.Para llegar a Dios se necesita tener un conocimiento de lo que es la fé,y tener una comunión con Dios,atravez de la Oración,Dios siempre escucha a sus hijos,habeses le pedimos algo y no nos da,pero siempre tiene un porque,pero recibimos algo mejor…le saluda muy atte, Ofelia Abad.

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