Evangelio esenio de la Paz (1)

PRÓLOGO A LA EDICIÓN INGLESA DE 1937 *

Casi dos mil años han pasado desde que el Hijo del Hombre enseñase el camino, la verdad y la vida a la humanidad. Llevó salud al enfermo, sabiduría al ignorante y felicidad a quienes se hallaban en la desgracia.

Sus palabras casi se olvidaron, y no se recogieron hasta algunas generaciones después de que fueron pronunciadas. Han sido malentendidas, mal anotadas, cientos de veces reescritas y cientos de veces transformadas, pero aún así han sobrevivido casi dos mil años.

Y aunque sus palabras, como las tenemos hoy en día en el Nuevo Testamento, han sido terriblemente mutiladas y deformadas, han conquistado media humanidad y la totalidad de la civilización occidental. Este hecho prueba la eterna vitalidad de las palabras del Maestro, y su valor supremo e incomparable.

Por esta razón hemos decidido publicar las palabras de Jesús, puras y originales, traducidas directamente de la lengua aramea hablada por Jesús y su amado discípulo Juan, quien, único entre los discípulos de Jesús, anotó con exactitud perfecta las enseñanzas personales de su Maestro.

Es una gran responsabilidad anunciar el Nuevo Testamento actual, que es la base de todas las Iglesias Cristianas, como deformado y falsificado, pero no hay más alta religión que la verdad.

Este libro contiene sólo un fragmento –alrededor de una octava parte– de los manuscritos completos que se conservan en arameo, en la Biblioteca del Vaticano, y en antiguo eslavo en la Biblioteca Real de los Habsburgo, actualmente propiedad del gobierno austriaco.

Debemos la existencia de ambas versiones a los monjes nestorianos, quienes, ante el avance de las hordas de Gengis Khan, se vieron forzados a huir del Este hacia el Oeste, trayendo consigo todas sus antiguas escrituras e iconos.

Los antiguos textos en arameo datan del primer siglo después de Cristo, mientras que la versión en antiguo eslavo es una traducción literal de aquellos. La arqueología aún no puede reconstruirnos exactamente cómo viajaron estos textos desde Palestina hacia el interior de Asia, llegando a manos de los monjes nestorianos.

Actualmente está en preparación una edición conteniendo el texto completo con todas las referencias y notas explicativas (arqueológicas, históricas y exegéticas) necesarias (1). La parte publicada trata los trabajos sanadores de Jesús. Hemos emitido primero esta parte antes que el resto porque es de la que la humanidad sufriente tiene hoy más necesidad.

Nada tenemos que añadir a este texto. Habla por sí solo. El lector que estudie las páginas que siguen con concentración, sentirá la vitalidad eterna y la poderosa evidencia de estas verdades profundas que la humanidad necesita hoy más urgentemente que nunca.

“Y la verdad se demostrará por sí misma.”

Edmond Székely- Londres, 1937

* The Gospel of Peace of Jesus Christ by the Disciple John. The C. W. Daniel Co. Ltd., London 1937.

(1) The Essene Gospel of Peace, que consta de los siguientes tomos: Book two: The Unknown Books of the Essenes y Book three: Lost Scrolls of the Essene Broterhood, Academy Books, San diego, California, 1974. El libro uno (Book one) es la versión norteamericana del inglés The Gospel of Peace…, y lleva por título The Essene Gospel of Peace. También fue editado por Academy Books. Book four: The Teachings of the Elect (Academy Books, 1981).

EL EVANGELIO DE LA PAZ

Y entonces muchos enfermos y tullidos fueron a Jesús, preguntándole: “Si todo lo sabes, dinos ¿por qué sufrimos estas penosas plagas? ¿Por qué no estamos enteros como los demás hombres? Maestro, cúranos, para que nos hagamos fuertes y no tengamos que vivir por más tiempo en nuestro sufrimiento. Sabemos que en tu poder está curar todo tipo de enfermedad. Líbranos de Satán y de todos sus grandes males. Maestro, ten compasión de nosotros”.

Y Jesús respondió: “Felices vosotros que tenéis hambre de la verdad, pues os satisfaré con el pan de la sabiduría. Felices vosotros que llamáis, pues os abriré la puerta de la vida. Felices vosotros que rechazáis el poder de Satán, pues os conduciré al reino de los ángeles de nuestra Madre, donde el poder de Satán no puede penetrar.

Y ellos le preguntaron con desconcierto: “¿Quién es nuestra Madre y cuáles son sus ángeles? ¿Y dónde se halla su reino?”

“Vuestra Madre está en vosotros; y vosotros en ella. Ella os alumbró y ella os da vida. Fue ella quien dio vuestro cuerpo, y a ella se lo devolveréis de nuevo algún día. Felices vosotros cuando lleguéis a conocerla, así como a su reino; si recibís a los ángeles de vuestra Madre y cumplís sus leyes. En verdad os digo que quien haga esto nunca conocerá la enfermedad. Pues el poder de nuestra Madre está por encima de todo. Y destruye a Satán y su reino, y tiene gobierno sobre todos vuestros cuerpos y sobre todas las cosas vivas.

“La sangre que en nosotros corre ha nacido de la sangre de nuestra Madre Terrenal. Su sangre cae de las nubes, brota del seno de la tierra, murmura en los arroyos de las montañas, fluye espaciosamente en los ríos de las llanuras, duerme en los lagos y se enfurece poderosa en los mares tempestuosos.

“El aire que respiramos ha nacido del aliento de nuestra Madre Terrenal. Su respiración es azul celeste en las alturas de los cielos, silba en las cumbres de las montañas, susurra entre las hojas del bosque, ondea sobre los trigales, dormita en los valles profundos y abrasa en el desierto.

“La dureza de nuestros huesos ha nacido de los huesos de nuestra Madre Terrenal, de las rocas y de las piedras. Se yerguen desnudas a los cielos en lo alto de las montañas, son como gigantes que yacen dormidos en las faldas de las montañas, como ídolos levantados en el desierto, y están ocultos en las profundidades de la tierra.

“La delicadeza de nuestra carne ha nacido de la carne de nuestra Madre Terrenal; carne que madura amarilla y roja en los frutos de los árboles, y nos alimenta en los surcos de los campos.

“Nuestros intestinos han nacido de los intestinos de nuestra Madre Terrenal, y están ocultos a nuestros ojos como las profundidades invisibles de la tierra.

“La luz de nuestros ojos y el oír de nuestros oídos nacen ambos de los colores y de los sonidos de nuestra Madre Terrenal, que nos envuelve como las olas del mar al pez, o como el aire arremolinado al ave.

“En verdad os digo que el Hombre es Hijo de la Madre Terrenal, y de ella recibió el Hijo del Hombre todo su cuerpo, del mismo modo que el cuerpo recién nacido nace del seno de su madre. En verdad os digo que sois uno con la Madre Terrenal; ella está en vosotros v vosotros en ella. De ella nacisteis, en ella vivís y a ella de nuevo retornaréis. Guardad por tanto Sus leves, pues nadie puede vivir mucho ni ser feliz sino aquel que honra a su Madre Terrenal y cumple Sus leyes. Pues vuestra respiración es Su respiración, vuestra sangre Su sangre, vuestros huesos Sus huesos; vuestra carne Su carne; vuestros intestinos Sus intestinos; vuestros ojos y vuestros oídos son Sus ojos y Sus oídos.

(Continuará)

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