Se busca otra vida más feliz

La insatisfacción vital generalizada aumenta la demanda de terapias alternativas y técnicas espiritualistas. Desde hace unos años, un mundo alternativo sustentado en los suspiros y las carencias personales prolifera a nuestro alrededor. Los usuarios son personas de muy variada condición social, cultural y económica, pero con algo en común: desasosiego existencial y considerables dosis de infelicidad. Es un universo complejo donde innovadoras terapias, medicina natural, prácticas orientales, pseudorreligiones e, incluso, el ecologismo y la alimentación se entremezclan.

No todos los profesionales del sector están de acuerdo con esta mezcolanza y confusión, pero lo cierto es que las ganas de tener una vida distinta y de encontrar algo cuyo nombre es difícil de definir convierte a mucha gente en consumidores de cientos de conferencias y cursillos donde lo superficial y anticientífico es habitual.

A la Iglesia, que tradicionalmente ha sido un consuelo del alma,le han salido unos férreos competidores, y Antoni Matabosch, catedrático de la facultad de Teología de Catalunya y director del Institut Superior de Ciències Religioses de Barcelona, intenta explicar el por qué: “Se ha pasado del pensamiento fuerte al débil; se construyen opiniones y creencias a manera de un autoservicio o de una petición a la carta; en definitiva, la sociedad pluralista nos ha llevado a lo que algunos han llamado relativismo o indiferentismo”.

Un grupo de mujeres y un solo hombre participan esta tarde en un curso sobre constelaciones familiares, una terapia cuyo objetivo es ajustar los conflictos existentes en una familia. “Es difícil que te lo explique. Yo sé que funciona, pero es difícil explicar cómo”, dice María ante la incredulidad del profano en la materia y la complicidad de los asistentes, que no pueden evitar sentir cierta compasión hacia quien todavía no sabe de los beneficios de esta terapia. Así que, imanes en mano, María explica qué es la energía y cómo funciona en las constelaciones. Los presentes asienten y sonríen.

-¿Por qué se repelen? -pregunta utilizando los imanes como metáfora de las malas relaciones.

-Porque son campos magnéticos contrarios.

-¡Uy!, ¡eso es muy racional!

-Deja la racionalidad a parte -y las risas sirven de colofón a la explicación.

Carmen (nombre ficticio, ya que así lo prefiere) es la primera. Todos los demás están sentados alrededor de esta sala que combina moquetas, equipo de música, cuadros de ángeles y luces de sal. Carmen, pelo recogido sólo en la coronilla, camiseta ancha, calcetines blancos y pantalones de chándal, susurra a María su congoja. La terapeuta va asintiendo y con gran naturalidad escoge: “Tú serás su padre; tú, su madre; tú, su abuela”. Los elegidos pasan de espectadores a parte implicada y se quedan de pie o se tiran al suelo, dependiendo de cómo sientan a su personaje.

De pronto una señora de unos cuarenta y tantos, algo rolliza y con vestimenta similar a la de Carmen, se aleja. “No puedo quedarme aquí, me siento fatal”. Y se arrincona en una esquina, de espaldas al grupo. La desazón puede estar provocada porque percibe un asesinato, un hijo ilegítimo o una simple disputa; sólo al final se sabrá. La representación sólo acaba de empezar.

Separar el grano de la paja

La espiritualidad vende, y si va acompañada de palabras como conexión, energía, holística o amor se puede convertir en una empresa que proclama las bondades del alma mientras pule las del bol-sillo. La mayor dificultad con la que se encuentran quienes sienten la necesidad de acercase a este mundo que intenta dar respuestas, ya sean terapéuticas, dietéticas o espirituales, es la falta de regulación y, por ende, de seriedad. ¿Cómo reconocer a los falsos profetas de los profesionales?

El panorama no está para tirar cohetes. Jesús Blas, profesor de Sociología de las Religiones de la Universitat de Barcelona y presidente de la Asociación de Tai Chi Taoísta, explica cómo el mercado ha asimilado el vacío existencial que padece mucha gente y se ha aprovechado de esto. “Occidente se ha vaciado de significado y hay una búsqueda, pero ésta, en algunos casos, se ha banalizado. Y la realidad es que hay gente muy seria que sí hace las cosas bien”. Blas lamenta la falta de interés académico que existe en España hacia estos temas, a diferencia de otros países como, por ejemplo, Alemania. “Se creen que no tienen nada que aprender de Oriente”.

Actualmente, los médicos naturistas, homeópatas, acupuntores, practicantes de shiatsu y profesores de yoga están pendientes de regulación. La división estribará en quienes sí son médicos y, por lo tanto, independientemente de la técnica que utilicen para sanar, sí pueden diagnosticar, y quienes, al no ser médicos, no podrán diagnosticar y se deberán denominar, probablemente, practicantes.

Una de las personas que más han luchado para que llegue por fin el día en que la Generalitat “se moje” es Pedro Ródenas, médico naturista, presidente de la sección de Metges Naturistes del Col·legi Oficial de Metges de Barcelona (COMB) y miembro de la comisión de expertos que estudia la regulación que quiere realizar la Generalitat de la medicina no convencional en Catalunya.

Ródenas es consciente de la falta de rigurosidad que, en ocasiones, existe en este ambiente, a menudo tan alejado de la mentalidad occidental, donde lo científico -observación, comprobación, conclusión- lo rige todo. Pero también es cierto que este médico, vegetariano desde su nacimiento y controvertido en algunas de sus conclusiones profesionales, se muestra muy respetuoso ante todos aquellos que dicen curar a pesar de no tener la titulación médica. “Nadie tiene el patrimonio de la salud. Partiendo de aquí, yo entiendo que cualquiera puede decir que cura, pero lo que no puede hacer es inventarse una formación que no tiene”.

La OMS defiende y promueve algunas terapias alternativas “cuando éstas hayan demostrado su utilidad para el paciente”, por ello recomienda que los gobiernos regulen y marquen directrices claras para que la población disponga de la suficiente información.

Con los músicos de reiki

No muy lejos del piso de María trabajan Nel·lo Chinminatto y Carme Pujol. Sus prácticas y cursos los llevan a cabo en el Centro Maranatha, sede oficial de la Asociación Internacional de Reiki, cuya sede se encuentra en Alemania y está capitaneada por F. E. Eckard Strohm. Ambos son músicos, maestros de Reiki, Arolo y un sinfín de terapias más. La pasión de Nel·lo es el Arolo, una técnica de sanación energética similar al Reiki, “pero más activa, digamos”. Sin embargo, la debilidad de Carme son los ángeles.

Hoy, sábado por la mañana, y durante todo el fin de semana, Carme impartirá un curso sobre Los Ángeles de Atlantis, que parte de las tesis del libro escrito por Strohm que lleva el mismo título. Los aprendices están sentados en corrillo en una sala luminosa y de ambiente cálido. Hay cojines de todos los colores y alguna silla para quienes no soportan sentarse en el suelo.

Empiezan las presentaciones

“Estoy aquí porque quiero saber más de esta presencia que siempre me acompaña”, dice una joven que ha venido con su madre. Ésta asiente, y ante su imposibilidad por encontrar las palabras, “a través de ella, he aprendido mucho de este mundo”, se reafirma en las de su hija.

“En realidad estoy aquí porque es el único curso que no he hecho en el centro”, explica entre risas una señora de unos cincuenta y tantos años, ex periodista y habitual de la cirugía plástica. Ella es la alumna aventajada, y en ocasiones le anota datos y aclaraciones a Carme.

Los motivos de los asistentes son varios, aunque con un denominador común: la fe o las ganas de tenerla, según el grado de escepticismo con el que tengan que luchar para creer en aquello que la mayoría dejó atrás una vez superada la infancia: los ángeles.

“Un curso te lleva a otro. He hecho el de reiki y quiero saber más sobre los ángeles. Pero ya veremos, siempre he sido muy escéptica”, dice una joven empleada de banca, con pantalones de lino, pendientes discretos y unas gafas que le dan más un aire de economista que de mística. Carme acaba con las introducciones y empieza la lección.

Habla de su maestro: “De niño, Eckard Strohm ya veía presencias y su padre lo mandó a estudiar a un convento Shaolín”. Y entra en materia para hablar del origen de los ángeles: “¿Habéis oído hablar de un continente llamado Atlántida? Pues existió hace millones de años, y algunos de sus habitantes estaban en contacto permanente con los ángeles, porque tenían el corazón totalmente limpio, no existía el asesinato y en consecuencia entre ellos había mucho respeto”. Y prosigue, con detalles: “En una cámara recubierta de oro estaba Dios, la energía suprema. Los atlantis podían desmaterializarse, iban en naves espaciales, eran seres muy avanzados”.

Todos escuchan atentos este relato a caballo entre un cuento infantil, las revelaciones realizadas a cualquier profeta y un Génesis algo heterodoxo. “Y un día los ángeles le dijeron a Eckard que le dictarían un libro, y así nació Los ángeles de Atlantis”.

La disquisición se alarga. Carme, que fue maestra de primaria, aún conserva esa manera de hablar de quienes están acostumbrados a tratar con niños: a ella los sonidos le resuenan dos veces en la boca antes de formular la palabra completa y, así, todo queda amortiguado por un deje pueril. Pero su tono no debe confundir, lo que explica Carme es muy serio, tan serio como los cientos de cursos que cada día se imparten sobre ángeles en todo el país.

Las cosas se complican cuando la ex maestra y ahora sacerdotisa de la Iglesia Cristiana Esenia, decide mostrar unas fotos con ángeles, la prueba palpable de su existencia. Lo que habría de ser evidente se torna desolador: manchas borrosas o círculos como pompas de jabón en algunos casos y hadas tipo Campanilla en otros.

“Yo sé que son verdaderas, pero vosotros sois quienes deberéis decidir. Eckard siempre dice que hay que ser críticos y preguntar”, afirma ante alguna que otra tímida objeción pronunciada en particular y después apoyada por más asistentes. La ex periodista no pone ningún pero a las fotos y, a modo de corrillo privado, las disfruta y comenta con el ex ejecutivo y ahora entrenador personal que está a su lado: “Cada uno que piense lo que quiera”.

Cuerpos verdes

Consumir productos ecológicos o practicar el vegetarianismo es muy frecuente entre quienes suelen apostar por el universo de las terapias alternativas.

El “eres lo que comes” está muy extendido, y a veces no exento de cierto radicalismo, una tendencia por la que muchos ciudadanos confiesan haber pasado cuando se iniciaron en el arte de la buena salud.

También David Ventura, director de la escuela Shiatsu en Moviment, confiesa -ahora entre risas y sin temor a burlarse de sí mismo- haber transitado el fundamentalismo alimenticio. Ya no es vegetariano y asegura que tanta ortodoxia y mezcla “me fastidia”. Ventura se plantea el Shiastsu como un “arte terapéutico” que requiere técnica e intuición, y a estas alturas de su vida rehuye de los misticismos y desconfía de los gurús.

“En general, la salud está bastante conectada con estas prácticas y terapias. Aunque tienes que acabar comiendo sano para sentirte mejor, no como una obsesión”. Quien habla es Marta Capdevila, profesora de yoga a tiempo completo, desde que abandonó su empleo como abogada de la Generalitat y montó, ahora hace unos meses, su propio centro de yoga.

Marta explica entusiasmada los beneficios del yoga y cómo le ha cambiado la vida ahora que vive más acorde con su pensamiento, aunque no tiene pelos en la lengua a la hora de hablar de la parte oscura de lo alternativo: “Este mundo atrae a muchas personas colgadas que buscan a alguien que les solucione la vida. Y también es una cuestión de moda. Hubo una época en que todo el mundo era macrobiótico”.

Moda o no, los psicólogos advierten de los peligros del ritmo de vida que marca Occidente. Prueba de ello es que cada vez más gente se siente insatisfecha y acude a terapias orientales, técnicas alternativas y espiritualidades heterodoxas en busca de algo que dé sentido a su vida, “algo que en otras culturas tienen asumido desde la infancia”, afirma Josep Maria Fericgla, antropólogo y presidente de la Sociedad de Entopsicología Aplicada y Estudios Cognitivos. “Muchas de estas técnicas sirven para alterar estados de conciencia”. Fericgla ha reunido su experiencia, aprendida a lo largo de estudios y viajes, y ofrece cursos para obtener “experiencias catárticas” que permiten a los participantes enfrentarse a sus miedos.

“Para saber lo que es, hay que probarlo”, dice la señora del rincón, muy risueña, ya terminada la constelación familiar y una vez liberada del peso de su personaje. Todos están encantados con la experiencia. “¡Uf! Esto es muy fuerte”.

La cara opaca de lo alternativo

La línea que separa terapias de crecimiento personal, grupos de espiritualidad o esoterismo o ciertas corrientes religiosas, de las sectas, es a menudo demasiado delgada. Tanto como abierto puede ser el concepto de manipulación psicológica. Para la Generalitat, que  ha realizado un estudio sobre la influencia de las sectas en Catalunya, más de 53.000 catalanes están atrapados en las redes de los 88 grupos establecidos en el Principado que los expertos definen como sectas, si bien no se ofrecen sus nombres.

¿Qué se entiende como secta? Para la entidad Asesoramiento e investigación de Socio-adicciones (AIS), responsable del informe, se trata de “una organización cerrada y de funcionamiento autoritario, que puede presentarse como ONG, asociación, grupo religioso, cultural, científico, político, artístico, terapéutico… y en donde se exige la absoluta dedicación o devoción de sus miembros a una persona (líder), idea u objeto y en donde se aplican de forma sistemática procedimientos de influencia no ética (psicológica, control de la personalidad)”.

De acuerdo a esta definición, y en su sentido más restrictivo, el estudio concluye que la mayoría de los adeptos están ´enganchados´a alguna de las 16 sectas “con un nivel de manipulación elevado”.

Asimismo, los grupos vinculados al mundo esotérico son los que atraen a más gente, seguidos de distintos movimientos relacionados o que se declaran seguidores de alguna religión, incluido el catolicismo, otras ramas del cristianismo, el islam, el hinduismo o el sincretismo. Por detrás quedan los grupos de carácter filosófico.

Entre las sectas peligrosas que actúan en Catalunya, el informe de AIS -realizado entre el 2003 y el 2004- determina que figuran diversas entidades que se reclaman religiosas, y que son mayoría las relacionadas con el catolicismo. No obstante, el informe no clarifica si estos grupos cuentan con el beneplácito de la Iglesia.

Fuente: Artículo de Lea del Pozo en La Vanguardia (Barcelona)

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