Magia oculta y cristianismo esotérico

El pensamiento mágico es intuición, en menor grado razonamiento analógico; y que la medicina estuviera muchos siglos asociada a la magia, fue porque entonces no poseíamos la medicina actual, como ha demostrado E.C. Agrippa, precisamente alquimista, médico y experto en magia.

En la India védica el atharvan, médico religioso que extrae su ciencia del Atharva-Veda, comenzaba desatando nudos cuando asistía a parturientas; asperjaba enfermos con agua y mantequilla fundida, y los enjugaba de arriba abajo para desplazar su enfermedad hasta los pies; curaba mediante ungüentos y polvos, pero no es que fuese médico, si por tal entendemos al galeno actual. Podía curar algo por influencia de la psique en el cuerpo, más por medicina natural (remedios extraídos de vegetales), pero no creemos que curara mordeduras de serpiente invocando a Takshaka, dios de los ofidios; sí succionando el veneno, administrando un vomitivo, y cauterizando la mordedura con un tizón, tras haberla lavado con hierbas cocidas. Sin intuición y analogía no hay civilización, si entendemos por civilización más la literaria que la científica. Por eso curaban inflamaciones de párpados las pomadas chinas confeccionadas con excrementos de murciélago, ya que contenían más vitamina A que el aceite de bacalao.

Que la magia oculta comience con el cristianismo es factible, pues es precisamente lo que ha demostrado E. C. Agrippa, cristiano y judío. Hay relaciones por tanto entre lo sagrado, lo religioso y lo mágico, porque el denominador común es la irrealidad, la creencia. Y cierto es también que el Oriente confundía magia y religión, porque el conjuro viene a ser oración, y ambas imploran a los mismos dioses. Por eso se han llevado amuletos egipcios, caldeos, asirios, judíos,etc. E incluso los crucifijos y escapularios católicos, colgados del cuello, son amuletos.

Los Padres de la Iglesia comenzaron a disociar magia y religión, pero ya el Código de Hammurabi distinguió sacerdotes y hechiceros, lo que supuso distinguir magia defensiva (religión) y ofensiva (magia). En los templos de Mesopotamia había barû (adivinos), ashipu (encantadores) y mashmashu (purificadores), igual que en la Roma antigua se practicó magia, principalmente adivinatoria, en el Colegio de los Augures.
Fueron pues los Emperadores de Oriente (Constantinopla), desde Constantino a Justiniano, quienes persiguieron la adivinación, los sacrificios a dioses, y el culto doméstico. Con ello se castiga ya a la magia, considerada superstición por la Iglesia, porque nunca religión e iglesia alguna ha sabido mirarse en el espejo, verse a sí mismas.

Supersticiosa fue la Galia romana, y su cristianización vandálica, por cuanto se rompían estatuas y se incendiaban templos.Y si los galos se convirtieron al cristianismo fue por superstición ante la cruz, y por creencias angélicas. De ahí que se cristianizara bárbaros resucitando muertos, besándose leprosos, y oponiéndose vidas de santos a los mitos paganos, con lo que se substituyeron unas supersticiones por otras, no siendo muy creíble que san Simplicio o san Bricio no se quemaran con carbones ardiendo, milagros que después originaron la práctica medieval de la prueba del fuego: era inocente quien no se
quemaba en fuego,o agua ardiendo. No creemos por tanto que san Bernardo matase moscas excomulgándolas, aunque la Edad Media europea confundió en la práctica magia y cristianismo, y la propia Iglesia creyó en el pitagorismo, en el orfismo y en los misterios de Eleusis, lo que motivó que la filosofía escolástica (san Alberto Magno, santo Tomás de Aquino, etc.) aceptara y practicara la magia y la alquimia, sin oponerse a la gnosis.

Surgió así un cristianismo esotérico (Dionisio Aeropagita, Juliano el Apóstata, Sinesio, Ramón Llull), penetrado de misterios antiguos, que se aceptó incluso como paulino. Muchos sacerdotes se dedicaron a la magia, y el resto creía en ella. Judaísmo y cristianismo originaron la Kabbala, transmisión de los conocimientos de Adán antes de su caída, cuando Adán ni ha existido siquiera, siendo leyenda el Paraíso. Se vino por tanto a aceptar la magia como suprema a la ciencia y la religión, con un supuesto Raziel que enseñó a Adán secretos ignorados por los ángeles, lo que se llamó Sabiduría Eterna, que es la que intentó descifrar la Kabbala, especialmente mediante el Zohar.

La filosofía oculta surgió por tanto como simbiosis cultural de judaísmo, cristianismo y religiones paganas, así como de todas las culturas antiguas. Costando mucho esfuerzo a la Iglesia demostrar la superioridad del pensamiento religioso sobre el mágico, a pesar de que por pensamiento religioso se siguieron entendiendo leyendas y literatura fantásticas. Fue precisamente E. Cornelius Agrippa, nacido en Colonia en 1486, rebelde renacentista, jurista, médico, filósofo, teólogo y políglota, incluso astrólogo, enemigo del inquisidor Nicolás Savini, pero que consideró nocivas las ciencias y las artes, quien
intentó conciliar la Biblia con los textos sagrados de otras religiones, sin desdeñar la cultura antigua, y especialmente las doctrinas y enseñanzas de Moisés, Cristo, Orfeo, Demócrito y Plotino. Pero habría que ver realmente cuántas de las más de 400 páginas de su principal libro, De occulta philosophia, contienen alguna verdad. Precisamente por no ser verdadera prácticamente ninguna de sus influencias culturales, incluidas por supuesto las religiosas.

No más verídicos son Paracelso, Jerónimo Cardan, y resto de esotéricos; pero hubo hasta Pontífices magos (Silvestre II, Benedicto X, Gregorio VII), por lo que en realidad a partir del siglo XVI se condenó solamente la goecia (invocación de demonios con fines criminales), y se permitió: 1) la magia sagrada y divina; 2) la magia blanca (ayunos, abstinencias, piedad, pureza -por lo que en realidad es magia religiosa-;y 3) la  magia natural,o física práctica de la época.

La filosofía oculta no estuvo relacionada con sectas y sociedades secretas, aunque los cátaros profesaran ideas gnósticas, pues los rosacruces fueron alquimistas protestantes, y los fracmasones no practicaron la filosofía oculta, excepto Martines de Pascually (desconocido) y Cagliostro (famoso). Fue en el siglo XIX cuando en realidad se divulgó y renovó la filosofía oculta, por obra principalmente de Fabre d´Oliver (teoría
de los cuatro reinos), Hoené Wronski (filosofía de lo absoluto y mesianismo),y el abate Constant, Éliphas Lévy por pseudónimo, quien relacionó la Kabbala, la magia y el hermetismo. Sin olvidarnos de Francis Barret, Saint-Yves d´Alveydre, Stanislas de Guaita, Papus, y ya a principios del siglo XX René Guénon; todos los mencionados han contagiado la magia con influencias del budismo, vedismo, sufismo y pensamiento zen. Añadamos a André Breton, quien estuvo también algo influido por la alquimia.

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3 Respuestas a “Magia oculta y cristianismo esotérico

  1. muy buena la bienvenida con la medalla de san benito
    muy buena explicacion gracias me ayudaron

  2. Y ahora existe la wicca cristiana, que no es más que magia cristiana, pero sigue las lunas y los 4 elementos más el Espíritu Santo.

  3. que bueno que exista esta informaciòn, ya que profeso el catolicismo y , ademàs pertenezco a un movimiento iniciático, es bueno que esta informaciòn, es preocupante ver como crece de forma insensata el fanatismo de la religiòn, ojalà que esto se divulgue a un mayor nivel y que el mensaje de salvaviòn sea de verdad, la salvaciòn no es fanatismo, es conocimiento y amor verdadero Al Creador

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