Los falsos ángeles

En relación al tema de las llamadas a los ángeles o las invitaciones angélicas, tan de moda y tan «popular» entre los adeptos a la Nueva Era, doy a conocer aquí mi punto de vista, basado en la experiencia. Sé de antemano que a determinadas personas que creen o siguen a pies juntillas este tinglado, no les va a gustar en absoluto lo que aquí expongo. Pero quiero hacerlo, debido a la ignorancia y a la mucha confusión existente.

Los ángeles buenos, leales al Padre Celestial, NO se comunican con la humanidad, no llegan cuando se les llama o se les invita. Toda la «angelología» propugnada y profusamente difundida por la Nueva Era, es una gran farsa.

Los «supuestos ángeles» que llegan y responden, son los ángeles caídos, demonios o espíritus negativos que buscan siempre inducir al error, engañar, seducir y tentar a los humanos. Y por la gran difusión que tienen estas ideologías, saben hacerlo muy bien y están logrando su propósito.

Rezar a los ángeles del Señor o al ángel de la Guarda que acompaña a cada uno de nosotros, o pedir su intercesión, no es nada malo. En cambio, adorar, llamar o invocar a los ángeles, insisto una vez más, es muy peligroso. Muchos ángeles caídos, seres de oscuridad, se hacen pasar por ángeles de luz.

Estas entidades negativas se aprovechan de que las personas no conocen las Escrituras y no saben que los verdaderos ángeles leales al Padre jamás dan instrucciones, jamás canalizan, nunca influyen, nunca hablan a través de psíquicos, etcétera; y que si ayudan en algunos casos muy concretos, será siempre de manera muy discreta.

Los ángeles caídos siempre se presentarán como algo que la persona esté receptiva a aceptar, ya sean extraterrestres, ángeles de Luz, familiares, maestros ascendidos, santos… incluso se han hecho pasar por otros humanos (gurús o personas conocidas o importantes en la vida de la persona).

La angelología de la Nueva Era es una gran trampa espiritual. Y todo es, reitero, por desconocimiento de las Escrituras y de lo que un verdadero ángel de Dios hace y no hace.

Cada vez atendemos a más personas contagiadas por esos malos espíritus, entre otras formas al canalizar o «abrir canal» de manera inconsciente e irresponsable, con reiki y otras técnicas similares, mal impartidas o mal aplicadas. Personas que han permitido que entrara en ellas la Oscuridad, cuando creían estar abriéndose a la Luz.

Lo diré una vez más: los demonios también son ángeles. Aunque a muchos les duela, o se les desmorone su tinglado.

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