Como es bien reconocido, hay un área del cerebro humano hasta el día de hoy conocida como el cerebro reptiliano. Dentro del cerebro es el segmento original, para el cual todas las otras partes son adiciones. Y, de acuerdo con el neuroanatomista Paul MacLean, esta área antigua del cerebro es conducida por otro segmento prehistórico que algunos neuroanatomistas llaman el Complejo-R. R es abreviación de reptil porque compartimos esto con los reptiles. MacLean dice que este Complejo-R juega un papel importante en el comportamiento agresivo, la territorialidad, el ritualismo y el establecimiento de jerarquías sociales. Estos son precisamente los patrones de comportamiento de los reptiles y de sus híbridos reptil-humanos.
El astrónomo Carl Sagan sabía más de lo que alguna vez hizo público. Pero su conocimiento de la situación verdadera ocasionalmente se manifestó, como cuando dijo que: «…. no hace ningún bien en absoluto ignorar el componente reptil de la naturaleza humana, particularmente nuestro comportamiento ritualístico y jerárquico. Al contrario, el modelo puede ayudarnos a comprender todo sobre los seres humanos.» Él añade en su libro ‘Los Dragones del Edén’, que incluso el lado negativo del comportamiento humano es expresado en los términos de reptil, como un asesino a sangre fría. Como ya se ha señalado antes, Sagan (apellido que, leído al revés, nos conduce a los dioses reptiles de India Oriental, los Nagas) claramente sabía mucho, pero por razones que sólo él conocía, decidió no revelar abiertamente lo qué sabía.