El perfil psiquiátrico resalta la lucidez de Karadima

Peritos del Servicio Médico Legal le hicieron exámenes siquiátricos y sicológicos y lo declararon facultado para enfrentar a los tribunales ordinarios. “Mis manos han sido consagradas para tomar la hostia y no podría hacer nada inmoral con ellas”, dice el sacerdote.

El Servicio Médico Legal (SML) declaró imputable al ex párroco de la iglesia de El Bosque de Las Condes, Fernando Salvador Miguel Karadima Fariña, nacido el 30 de agosto de 1930.

Peritos que le hicieron exámenes psiquiátricos y psicológicos lo declararon facultado para enfrentar a los tribunales ordinarios. La justicia vaticana ya lo encontró culpable de abusos sexuales a menores.

El perfil que hizo el equipo médico que encabeza el psiquiatra Rodrigo Dresdner resalta la lucidez del sacerdote para enfrentar todas las acusaciones que se le han hecho.

Karadima insiste en que se trata de una confabulación en su contra, por motivos que desconoce, y se apoya en su trayectoria de 52 años de sacerdocio para defenderse.

“Pido se considere que mi palabra valga, pues tengo tanta gente que ha pasado por acá (la parroquia), será 500.000 jóvenes desde los años 50 que trabajo con ellos”, señala.

“Mis manos han sido consagradas para tomar la hostia y no podría hacer nada inmoral con ellas”, agrega Karadima en la declaración que prestó en 2010 ante la Fiscalía Oriente.

El examen de imputabilidad es parte de una de las diligencias solicitadas por la ministra en visita Jéssica González.

La magistrada buscaba descartar cualquier enfermedad mental que le impidiera a la jueza seguir adelante con la investigación penal.

Los exámenes psiquiátricos a Karadima se realizaron el pasado 5 de abril, en su lugar de reclusión, en el convento de las Siervas de Jesús de la Caridad, de Ñuñoa.

El informe es obligatorio, debido a que el sacerdote supera por cinco años el límite de la Justicia para determinar si una persona está en condiciones mentales para enfrentar un juicio.

FUERTE INFLUENCIA EN LOS JÓVENES

Otro elemento que se tomó en consideración fue la enérgica personalidad del ex párroco y su capacidad de influenciar en los jóvenes y sus familias.

“Con respecto a que se diga que yo tenga influencia sobre la gente, puede ser efectivo, soy de carácter fuerte y puedo ser algo autoritario, la verdad he necesitado de ello para estar en el sacerdocio todos estos años”, agregó en su declaración.

“En cuanto a tocaciones en los genitales, eso jamás lo he hecho en modo alguno. Yo soy afectivo con los jóvenes y la gente que me conoce, puedo dar un abrazo, un beso en la frente, pero jamás tocarle los genitales a nadie. Eso jamás lo he hecho con nadie y jamás darle un beso en la boca a nadie”, añadió Karadima.

PREPARAN CAREOS

Esta semana, la ministra en visita Jéssica González tiene planificado interrogar al ex sacerdote y carearlo con las cuatro víctimas conocidas: el médico James Hamilton, el abogado Fernando Battle, el periodista Juan Carlos Cruz y el filósofo José Andrés Murillo.

Previamente, la magistrada tomará declaraciones a los denunciantes, trámite que se inició el viernes pasado con Murillo. Éste ratificó los abusos que relató al jefe de la Fiscalía Oriente, Xavier Armendáriz, y al juez del Crimen Luis Valdivieso, quienes llevaron la causa antes de que pasara a la ministra en visita, el 21 de marzo último.

Según consta en el expediente, Murillo llegó en 1994 a la parroquia cuando tenía 18 años. Declaró que Fernando Karadima (80) se transformó en su guía espiritual mientras él definía si ingresaba al sacerdocio. Sin embargo, al poco tiempo Karadima comenzó a tocarle los genitales contra su voluntad, por lo que se alejó de la iglesia.

En su declaración, el médico James Hamilton dijo que llegó a la parroquia en 1983, cuando tenía 17 años. Karadima se convirtió en su confesor y guía espiritual. Lo consideró un “santo”, hasta que Karadima le pidió que lo saludara de beso, momento que aprovechaba para correrle la mejilla y darle un ósculo en la boca.

Cuando Hamilton ya tenía 18 años, Karadima comenzó a manosearle los genitales. Esta situación siguió hasta 2004, incluso en la casa del médico, donde Karadima iba de visita.

Por su parte, el abogado Fernando Battle declaró que concurrió a la parroquia entre los años 1988 y 1995 y que Karadima fue su confesor y guía espiritual. Las conductas relatadas por Battle fueron las mismas que en los casos anteriores: Karadima le tocaba los genitales, incluso delante de otros jóvenes. Debido a que nadie denunciaba esta situación, Battle decidió alejarse de la parroquia.

El periodista Juan Carlos Cruz relató hechos similares. Llegó a la iglesia en 1980, cuando tenía 16 años, y –era que no- Karadima se convirtió en su confesor y guía espiritual. Sin embargo, además de las tocaciones y de los besos “cuneteados”, como dijo el mismo afectado, Karadima también reveló un secreto de confesión de Cruz: las masturbaciones mutuas con otro joven.

Fuente: lanacion.cl

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