El Evangelio esenio de la Paz (parte 14)

(Viene de la parte 13)

«Y no olvidéis que cada séptimo día es santo y está consagrado a Dios. Durante seis días alimentad vuestro cuerpo con los dones de la Madre Terrenal, mas en el séptimo día santificad vuestro cuerpo para vuestro Padre Celestial. Y en el séptimo día no comáis ningún alimento terrenal, sino vivid tan sólo de las palabras de Dios. Y estad todo el día con los ángeles del Señor en el reino del Padre Celestial. Y en el séptimo día dejad que los ángeles de Dios levanten el reino de los cielos en vuestro cuerpo, ya que trabajasteis durante seis días en el reino de la Madre Terrenal. Y no dejéis que ningún alimento entorpezca la obra de los ángeles en vuestro cuerpo a lo largo del séptimo día. Y Dios os concederá larga vida sobre la tierra, para que tengáis vida eterna en el reino de los cielos. Pues en verdad os digo que si no conocéis más enfermedades sobre la tierra, viviréis por siempre en el reino de los cielos.

«Y Dios os enviará cada mañana el ángel de la luz del sol para despertaros de vuestro sueño. Obedeced, por tanto, la llamada de vuestro Padre Celestial y no permanezcáis ociosos en vuestros lechos, pues los ángeles del aire y del agua ya os aguardan afuera. Y trabajad durante todo el día con los ángeles de la Madre Terrenal para que lleguéis a conocerlos a ellos y a sus obras cada vez más y mejor. Mas cuando el sol se ponga y vuestro Padre Celestial os envíe su ángel más preciado, el sueño, id a descansar y permaneced toda la noche con el ángel del sueño. Y entonces os enviará el Padre Celestial sus ángeles desconocidos para que permanezcan junto a vosotros a lo largo de la noche. Y los ángeles desconocidos del Padre Celestial os enseñarán muchas cosas sobre el reino de Dios, así como los ángeles que conocéis de la Madre Terrenal os instruyen en las cosas de su reino. Pues en verdad os digo que seréis cada noche los invitados del reino de vuestro Padre Celestial si cumplís sus mandamientos. Y cuando os despertéis por la mañana, sentiréis en vosotros el poder de los ángeles desconocidos. Y vuestro Padre Celestial os los enviará cada noche para que enriquezcan vuestro espíritu, igual que la Madre Terrenal os envía sus ángeles para que construyan vuestro cuerpo. Pues en verdad os digo que si durante el día os acoge en sus brazos vuestra Madre Terrenal, y si durante la noche os respira su beso el Padre Celestial, entonces los Hijos de los Hombres os convertiréis en los Hijos de Dios.

«Resistid de día y de noche las tentaciones de Satán. No os despertéis de noche ni durmáis de día, no os abandonen los ángeles de Dios.

«Ni tampoco os deleitéis con ninguna bebida, ni en ningún humo de Satán, que os despertarán por la noche y os harán dormir de día. Pues en verdad os digo que todas las bebidas y humos de Satán son abominaciones a los ojos de vuestro Dios.

«No cometáis putaísmo, ni de día ni de noche, pues el putañero es como un árbol cuya savia se va del tronco. Árbol que se secará antes de tiempo y no llegará a dar fruto. Por tanto, no putañeéis para que Satán no seque vuestro cuerpo y el Señor haga infructuosa vuestra semilla.

«Evitad cuanto esté demasiado caliente o demasiado frío. Pues es la voluntad de vuestra Madre Terrenal que ni el calor ni el frío dañen vuestro cuerpo. Y no dejéis que vuestros cuerpos estén más calientes o más fríos del calor o del frío que les proporcionen sus ángeles. Y si cumplís los mandamientos de la Madre Terrenal, entonces en cuanto vuestro cuerpo se vuelva demasiado caliente os enviará el ángel del frescor para que os refresque, y en cuanto vuestro cuerpo esté demasiado frío os enviará el ángel del calor para calentaros de nuevo.

«Seguid el ejemplo de todos los ángeles del Padre Celestial y de la Madre Terrenal, que trabajan día y noche sin cesar en los reinos de los cielos y de la tierra. Por tanto, recibid también en vosotros mismos a los más poderosos de todos los ángeles de Dios, los ángeles de los actos, y trabajad juntos sobre el reino de Dios. Seguid el ejemplo del agua cuando corre, del viento al soplar, del sol naciente y poniente, de las plantas y los árboles en su crecer, de los animales cuando corren y retozan, de la luna creciente y menguante, de las estrellas en su ir y venir; todas estas cosas se mueven y realizan sus tareas. Porque cuanto tiene vida se mueve, y sólo lo que está muerto permanece quieto. Y Dios es el Dios de lo vivo, y Satán el de lo muerto. Servid, pues, al Dios Vivo, para que el movimiento eterno de la vida os mantenga y para que escapéis de la eterna inmovilidad de la muerte. Trabajad, pues, sin cesar para levantar el reino de Dios, de modo que no seáis arrojados al reino de Satán. Pues una alegría eterna abunda en el reino vivo de Dios, mientras que una quieta tristeza oscurece el reino de la muerte de Satán. Sed, pues, verdaderos Hijos de vuestra Madre Terrenal y de vuestro Padre Celestial, para que no caigáis en esclavos de Satán. Y vuestra Madre Terrenal y vuestro Padre Celestial os enviarán sus ángeles para que os enseñen, os amen y os sirvan. Y sus ángeles escribirán los mandamientos de Dios en vuestra cabeza, en vuestro corazón y en vuestras manos, para que conozcáis, sintáis y cumpláis los mandamientos de Dios.

(Continuará)

Un comentario sobre “El Evangelio esenio de la Paz (parte 14)

  1. El hacer un ayuno una vez x semana ,es una manera de asercarnos a Dios,ese dia solamente debemos ayunar, rezar y leer las escrituras ser muy espiritual y seremos muy bendecidos,despues seguir con una vida muy ordenada,dentro de lo que se pueda,x que esta vida es muy difícíl,pero no imposible…Que Dios les bendiga…Con amor y respecto les saluda,Ofelia Abad.

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