El Evangelio esenio de la Paz (parte 7)

(Viene de la parte 6)

Y aún durante un buen rato permaneció la compañía sentada sin moverse, y luego fueron saliendo del silencio, uno tras otro, como tras un largo sueño. Pero nadie deseaba irse, como si las palabras de quien les había dejado aún sonasen en sus oídos. Y permanecieron sentados como si escuchasen alguna música maravillosa.

Pero al fin uno dijo, como si estuviera algo atemorizado: «¡Qué bien se está aquí!» Otro dijo: «¡Ojalá esta noche no acabara nunca!» Y otros: «¡Ojalá pudiera estar entre nosotros para siempre!» «De verdad que es el mensajero de Dios, pues puso la esperanza en nuestros corazones». Y nadie deseaba irse a su casa, diciendo: «Yo no voy a casa, donde todo es oscuro y triste. ¿Por qué hemos de ir a casa, donde nadie nos quiere?»

Y de este modo hablaron, pues casi todos ellos eran pobres, cojos, ciegos, lisiados, vagabundos, gentes sin hogar despreciadas en su desdicha, que sólo habían nacido para ser motivo de lástima en las casas donde durante apenas unos días encontrasen refugio incluso algunos que tenían tanto casa como familia dijeron: «También nosotros nos quedaremos con vosotros»». Pues todos sentían que las palabras de Quien se había ido unían a la pequeña compañía con hilos invisibles. Y todos sentían que habían nacido de nuevo. Veían ante sí un mundo luminoso, incluso cuando la luna se ocultó en las nubes. Y en los corazones de todos se abrieron flores maravillosas, de una belleza maravillosa: las flores de la alegría.

Y cuando los brillantes rayos del sol aparecieron sobre el horizonte, todos sintieron que aquel era el sol del reino de Dios que venía. Y con semblantes alegres se adelantaron a encontrar a los ángeles de Dios.

Y muchos sucios y enfermos siguieron las palabras de Jesús y buscaron las orillas de las corrientes murmurantes. Se descalzaron y desvistieron, ayunaron y entregaron sus cuerpos a los ángeles del aire, del agua y de la luz del sol. Y los ángeles de la Madre Terrenal les abrazaron y poseyeron sus cuerpos por dentro y por fuera. Y todos ellos vieron cómo todos los males, pecados e inmundicias les abandonaban rápidamente.

Y el aliento de algunos se volvió tan fétido como el olor que sueltan los intestinos, y a algunos les fluían babas y de sus partes internas surgió un vómito maloliente y sucio. Todas estas inmundicias salieron por sus bocas. En algunos por la nariz, y en otros por los ojos y los oídos. Y a muchos les vino por todo su cuerpo un sudor apestoso y abominable por toda su piel. Y en muchos de sus miembros se abrieron forúnculos grandes y calientes, de los que salían inmundicias malolientes, y de sus cuerpos fluía orina en abundancia; y en muchos su orina no estaba sino seca y se volvía tan espesa corno la miel de las abejas; la de los otros era casi roja y dura casi como la arena de los ríos. Muchos lanzaban fétidos pedos de sus intestinos, semejantes al aliento de los demonios. Y su hedor se hizo tan grande que nadie podía soportarlo.

Y cuando se bautizaron a sí mismos, el ángel del agua penetró en sus cuerpos, y de ellos salieron todas las abominaciones e inmundicias de sus antiguos pecados, y semejante a un río que descendiese de una montaña, salieron a borbotones de sus cuerpos gran cantidad de abominaciones duras y blandas. Y la tierra donde cayeron sus aguas quedó contaminada, y tan grande era el hedor que nadie podía permanecer en aquel lugar. Y los demonios abandonaron sus intestinos en forma de numerosos gusanos que se retorcían en el lodo de sus inmundicias internas. Y después que el ángel del agua les hubo expulsado de los intestinos de los Hijos de los Hombres, se retorcieron en el suelo con ira impotente. Y entonces descendió sobre ellos el poder del ángel de la luz del sol, y allí perecieron en sus desesperadas convulsiones, pisoteados bajo los pies del ángel de la luz del sol. Y todos se estremecieron aterrorizados al mirar todas aquellas abominaciones de Satán, de quienes les habían salvado los ángeles. Y dieron gracias a Dios por haberles enviado sus ángeles para liberarles.

(Continuará)

2 comentarios sobre “El Evangelio esenio de la Paz (parte 7)

  1. Nuevamente hola a todos mis hermanos,,,si,,, los que miramos en una misma direccion, a razon de lograr la libertad, como lo dijo El Señor,, somos autenticos hermanos,,nacidos de un mismo vientre,( La Madre Tierra ) y de una misma simiente, (El Espiritu y Padre de todas Las Luces ),,,con todo el respeto que se merecen los lectores,, ¿Porque no meditamos con espiritu abierto, estos escritos, y damos paso firme hacia un nuevo amanecer?… La Luz sea con usedes,,,

  2. ES HERMOSO TENER LA OPORTUNÍDAD DE PODER LEER LOS EVANGELÍOS ESENIOS DE LA PAZ,POR QUE E VÍSTO A PERSONAS QUE ESTAN POSEÍDAS Y DESPIDEN ESOS OLORES TAN MALOS Y DESAGRADABLES.PERO SÉ QUE VÍVÍNDO EN DÍOS,LA VÍDA ES HERMOSA X ESO CUANDO ENSEÑABA EN FACULTAD LES DECÍA A LOS ALUMNOS,QUE SE ENMENDARAN A DÍOS ES MAS FASIL PARA COMBATÍR LA ENVÍDÍA Y TAMBIEN LAS MALAS PERSONAS XESO ATRAVEZ DE ESTE CORREO LOS INVÍTO A QUE NO DEJEMOS DE ORAR X UN MUNDO MEJOR Y SIN TAPUJÍOS DE LOS QUE PRETENDEN QUE NO SE LES SABE SUS INMENSÍSIMOS Y ABERGONZANTEERRORES QUE YA SABEMOS ..DE QUÍENES HABLO…UN ABRAZO OFELIA ABAD.

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