Los laicos sí pueden bautizar

bautismo01

Ante las dudas que nos han sido planteadas por algunos de nuestros  lectores sobre una cuestión tan importante como es el sacramento del bautismo, en concreto el bautismo de adultos, nuestra opinión y nuestra postura es muy clara y la explicamos con el siguiente argumento:

En caso de necesidad, el bautismo puede ser administrado lícita y válidamente por cualquier persona que observe las condiciones esenciales, ya sea que esta persona sea un laico católico o cualquier otro hombre o mujer, hereje o cismático, infiel o judío.

Todo ser humano que no ha sido bautizado es sujeto de este sacramento. En el caso concreto de los adultos, no hay dificultad o controversia. El mandato de Cristo no exceptúa a nadie cuando ordena a los apóstoles enseñar a todas las naciones y bautizarles.

El Papa Gelasio 1 y San Isidoro dicen que en caso de necesidad se concede generalmente a los laicos cristianos el que puedan bautizar. Ello se entiende así porque pertenece a la misericordia de Aquél que quiere que todos los hombres se salven (1 Tim 2,4), que el hombre encuentre remedio fácil en las cosas que son necesarias para la salvación. Entre todos los sacramentos el más necesario es el bautismo, que es una regeneración del hombre para la vida espiritual –ya que a los niños no se les puede socorrer de otro modo, y los adultos no pueden conseguir la plena remisión de la culpa y de la pena más que por el bautismo–. Por eso, para que el hombre no pueda carecer de remedio tan necesario, se estableció que la materia del bautismo fuese muy común, o sea, el agua –que es muy fácil de encontrar–, y que el ministro del bautismo pudiese ser cualquiera, incluso un no ordenado, de forma que nadie ponga en peligro su salvación por falta del bautismo.

Las condiciones esenciales son que la persona vacíe agua sobre la persona a ser bautizada, pronunciando al mismo tiempo las palabras: “Yo os (te) bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. Lo que es más, debe realmente tener la intención de bautizar a la persona, o técnicamente, debe tener la intención de llevar a cabo lo que la Iglesia lleva a cabo cuando administra este sacramento.

El Ritual Romano agrega que, aún al conferir el bautismo en casos de necesidad, existe un orden de preferencia en cuanto a ministro. El orden es: si hay un sacerdote presente, se le prefiere sobre un diácono, un diácono a un subdiácono, un clérigo a un laico, y un hombre a una mujer, a menos que la modestia requiera (como en casos de parto) que nadie más excepto una mujer sea el ministro, o de nuevo, a menos que la mujer entienda mejor el método de bautizar. El Ritual también dice que el padre o la madre no deben bautizar a su propio hijo, excepto en peligro de muerte cuando no haya nadie más que pueda administrar el sacramento. Los pastores también son instruidos por el Ritual a enseñar a los fieles, y en especial a las comadronas, el método adecuado de bautizar.

Este derecho de que cualquier persona bautice en caso de necesidad está de acuerdo con la tradición y práctica constante de la Iglesia. Tertuliano (De Bapt. Vii) dice, al hablar de los laicos que tienen la oportunidad de administrar el bautismo: “Será culpable por la pérdida de un alma, si se niega a conferir lo que puede hacer libremente”. San Jeremías (Adv. Lucif., ix): “En caso de necesidad, sabemos que también es permitido a un laico [bautizar]: pues como una persona recibe, así puede dar”.  El Concilio Cuarto de Letrán (cap. Firmiter) decreta: “El Sacramento del Bautismo….sin importar por quién es conferido es provechoso para la salvación”. San Isidoro de Sevilla (can. Romanus de cons., iv) declara: “El Espíritu de Dios administra la gracia del bautismo, aunque sea un pagano quien lleve a cabo el bautismo”. El Papa Nicolás I enseña a los búlgaros (Resp, 104) que el bautismo por un judío o un pagano es válido.

Debido al hecho de que se les impide a las mujeres cualquier tipo de jurisdicción eclesiástica, surgió necesariamente la cuestión respecto a su capacidad para conferir bautismo válido. Tertuliano (De Bapt., xvii) se opone fuertemente a que las mujeres administren este sacramento, pero no declara que sea inválido. De la misma forma, San Epifanio (Hær., Ixxix) dice acerca de las mujeres: “Ni aún el poder de bautizar les ha sido otorgado”, pero él habla de bautismo solemne, el cual es una función del sacerdocio. Pueden encontrarse expresiones similares en los escritos de otros Padres, pero sólo cuando se oponen a la doctrina grotesca de algunos herejes, como los marcionitas, pepucianos y catafrigianos, quienes deseaban que las mujeres fuesen sacerdotisas cristianas.

bautismo02La decisión autoritativa de la Iglesia, no obstante, es clara. El Papa Urbano II (c. Super quibus, xxx, 4) escribe “Es bautismo verdadero si una mujer en caso de necesidad bautiza a un niño en el nombre de la Trinidad”. El decreto Florentino para los armenios dice explícitamente: “En caso de necesidad, no sólo un sacerdote o un diácono, sino aún un laico o una mujer, aún un pagano o herético, pueden conferir el bautismo”.

La razón principal para esta extensión de poder en cuanto a la administración del bautismo es por supuesto que la Iglesia ha comprendido desde el principio que éste era el deseo de Cristo. Santo Tomás  (III:62:3) dice que debido a la absoluta necesidad del bautismo para la salvación de las almas, está de acuerdo con la misericordia de Dios, quien desea que todos sean salvados, que los medios para obtener este sacramento deben ser puestos, en la medida de lo posible, al alcance de todos; y es por esa razón -como ya hemos señalado antes- que la materia del sacramento fue agua común, la cual puede obtenerse fácilmente, y asimismo era adecuado que todo hombre fuera su ministro.

Por último, debe notarse que, por ley de la Iglesia, la persona que administra el bautismo, aún en casos de necesidad, contrae una relación espiritual con el niño y con sus padres. Esta relación constituye un impedimento que haría que el matrimonio subsecuente con cualquiera de ellos fuera nulo e inválido a menos que se hubiese obtenido antes una dispensa. En el caso del bautismo de adultos, como también hemos indicado antes, no hay controversia alguna.

About these ads

2 Respuestas a “Los laicos sí pueden bautizar

  1. Esta noticia me viene bien, pues yo no estoy bautizada ni mis padres aunque me gustaría iniciarme en la Iglesia. Me dicen que es complicado, pero he decidido bautizarme, aunque no sé como hacerlo. No tengo dinero para nada, solo quiero bautizarme, pero no sé que se necesita; si papeles, o dinero o alguna cosa… Alguien podría aclararme?

  2. alicia garcia y garcia

    gracias por sus comentarios ,porque conocemos mas nuestra religion y sobre todo de los sacramentos . que El DIOS DE LA VIDA los bendiga por esta labor que realizan ,

    gracias alicia

Deja un comentario

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s