MEMORIAS DE UN EXORCISTA, PADRE GABRIEL AMORTH
[…] Luego están los casos de personalidad múltiple, de los que se habló en un Congreso Internacional de Exorcistas. En mi opinión, es un tema que compete sobre todo a los médicos. También debemos hablar del fenómeno de los espíritus guía, que a menudo declaran ser almas de difuntos.
En Turín, hay un hombre que afirma tener el espíritu guía del suicida Elvis Presley… Como mucho, puede ser un espíritu que, tras estar dentro del cantante, entró en este señor, un pranoterapeuta que admiraba a Presley hasta la idolatría.
Otro caso de espíritu guía que resultó ser muy peligroso es el de un artista que se suicidó a los cuarenta años. La familia de una chica lo consideraba un dios, ya que su arte les parecía divino. Dentro de este clima de admiración-idolatría, la chica, un día, descubrió que tenía como espíritu guía el espíritu del artista. Sus padres se sentían muy satisfechos, hasta que la joven empezó a padecer una fuerte tentación de suicidio. Se salvó gracias a la plegaria de liberación. Naturalmente, la familia dejó de idolatrar al artista, y la chica, libre de espíritus guía, ahora vive equilibrada y serena.
En este ámbito, quedan todavía muchos interrogantes sin respuesta. Los teólogos a quienes he consultado dicen que hay pocas definiciones acreditadas y pocos estudios sobre el tema, ya sean bíblicos, patrísticos o teológicos. Por eso, algunos no han querido responderme por escrito, o me han dicho: «Tienes que conformarte con opiniones personales y compararlas con otros puntos de vista. Sólo al final de un largo camino será posible obtener una respuesta decisiva de la autoridad eclesiástica».
Para nosotros, los exorcistas, el problema surgió cuando intentamos intercambiar experiencias para determinar si, en algunos de los exorcizados, en vez de demonios u órdenes de demonios, encontrábamos almas de difuntos (¿condenados? No siempre). Las opiniones fueron discordantes, pues variaban en función de las experiencias de cada exorcista.
A la espera de la Parusía, los difuntos viven un período que yo llamaría intermedio, en el cual, por carecer de cuerpo, aún no han alcanzado su destino eterno, aunque ya esté decidido. Y los demonios, pese a que Dios los encerró «en cavernas tenebrosas, reservándolos para el día del juicio» (san Pedro y san Judas), se muestran muy activos. Sabemos algo sobre los beatos y las almas del purgatorio (reciben oraciones e indulgencias, rezan por nosotros), pero nada sabemos de los condenados, quienes también se hallan en el período intermedio. ¿Sería posible utilizarlos? Si las almas del cielo y el purgatorio pueden desempeñar una actividad en el bien, ¿los condenados podrían realizar una actividad en el mal? ¿Alguno de ellos se encuentra en una fase en la que aún puede elegir?