Los frutos del Espíritu

Siempre he actuado conforme a mis creencias y mi fe. Y llegando a la edad madura, me he dado cuenta de que ninguna religión creada por los hombres es la continuidad obligada del paso de Cristo por la Tierra.

Lejos de cumplir con el mandato que el Hijo de Dios nos dejó como los frutos del Espíritu: caridad, alegría, paz, comprensión de los demás, generosidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio de sí mismo (Gálatas 5:22), no veo a los actuales cristianos realmente preocupados -ni siquiera interesados- en practicarlos.

La Caridad escasamente la vemos, salvo en una gran catástrofe; pero si miramos el diario vivir, las personas que trabajan un ejemplo, trabajan para tener un mejor pasar, alcanzar un bienestar personal y familiar, una seguridad a diario; sin embargo las estructuras que los mismos hombres han creado, llamadas empresas, lejos están de entender esta finalidad, para ello hacen que la jornada de trabajo sea exageradamente larga, con almuerzos extremadamente cortos, sueldos bajos y pocos beneficios para los trabajadores, no son justos y muchos de los dueños de dichas empresas se jactan de pertenecer a tal o cual religión o secta, de creer en Dios, de ir al servicio religioso casi a diario, etcétera…

La Alegría es algo escaso también. Vemos que las personas con las necesidades básicas satisfechas tampoco son felices, ya no valoran la salud cuando se tiene, la familia, la pareja, el trabajo, sólo se sienten plenos alcanzando bienes materiales y compitiendo por quien tiene más, eso tampoco lo veo muy cristiano (Jesús dijo ” es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que un rico en el reino de los cielos”).

La Paz, ¿dónde está? Donde más actos sangrientos se producen es en los lugares en que están más presentes las religiones, adoctrinamientos o sectas, Medio Oriente, América, Europa, o entre narcos que se amparan en pseudo religiones y pseudo santos creados a su medida como la santa Muerte, o el terrorismo…

La Comprensión de los demás, tampoco la veo. Lo que abunda es la discriminación, el racismo, el clasismo, la intolerancia de unos por los otros, el bullying ya desde la edad escolar… lo peor es que los que más discriminan son los que más alto tienen el estandarte de la religión.

La Generosidad, algo que ya no queda por ninguna parte. Y esto no se trata de ser caritativo, sino de ser generoso, de no ambicionar, no caer en la avaricia…a veces la generosidad va de la mano de escuchar al otro, tal vez no puedes ayudarle en su problema, pero a esa persona quizás le salvaste la vida con sólo escucharla.

La Bondad. ¿Cuántos son los que devuelven el vuelto de más, dan el asiento a una persona que lo necesita, piden disculpas si empujan a otro?… No se trata sólo de buenas costumbres y educación, es también el actuar bien, sin maldad, con respeto, sin tener una segunda intención en cada acto, como encerronas, humillaciones, denostaciones, increpar a alguien ante otros, ridiculizar, burlarse para hacer reír…

La Fidelidad, no sólo en el matrimonio, sino también en nuestras convicciones. ¿Dónde está? Si decimos algo, ser consecuentes con nuestras palabras, ser fiel a la amistad, ser fiel a la persona que está con nosotros sea polol@, novi@, pareja, conviviente o espos@, ser dignos ante el amor que nos dan, la fidelidad también pasa por no hablar mal de la pareja, ¿para qué?, ¿por qué?, si el problema lo tienes con él o con ella, soluciónalo con la persona indicada.

La Mansedumbre. A las personas sencillas, humildes, tranquilas, pacíficas no las vemos hoy muy seguido, ni en la calle ni entre los cristianos actuales; cuando una habla con un pastor, cura, obispo, sacerdote, anciano o rabino, lo último que he visto ha sido humildad, sencillez, mientras más dicen saber de Dios y su palabra, son más arrogantes, soberbios, vanidosos, déspotas, prepotentes; es una pena, porque si saben de Dios deberían estar al servicio de los demás.

El Dominio de sí mismo… igual escasea. En televisión vemos casi a diario que muere una mujer porque su ex pareja la mató a golpes, una bala loca mató a un adolescente, tres jóvenes dieron muerte a puñaladas a otro, un menor es abusado y muerto, otro lactante es muerto por maltrato de sus propios padres…¿cuál es el límite en que la persona debería preguntarse: ¿qué está pasando conmigo?…¿qué estoy haciendo? O mejor, decir ¿qué pienso hacer? ¿Dónde está el límite? Se han olvidado de Dios y sólo responden automáticamente cuando se les pregunta si creen en Dios… Creen que pertenecer a una religión los hace en consecuencia buenas personas, pero no son capaces ni siquiera de cultivar los frutos del Espíritu; sólo se preocupan de ello cuando tienen que ir a su templo o congregación, el día que toca servicio religioso.

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