El que no sabe y no sabe que no sabe, es un imbécil: Húyele.
El que no sabe y sabe que no sabe, es un ignorante: Instrúyelo.
El que sabe y no sabe que sabe, está dormido: Despiértalo.
El que sabe y sabe que sabe pero no hace alarde de saber, es un sabio: Síguele.