Cuidado con los falsos sanadores ‘Indios Taymakun’: pueden haber vuelto a Chile

indios03Hace unos cuantos años, concretamente en el 2003, la Región de la Araucanía se estremeció con las noticias  que publicó el Diario Austral  -y que fueron recogidas también por la prensa de Santiago- acerca de un grupo de falsos sanadores indios, que habían cometido diversas estafas en Temuco, hasta que las denuncias públicas y la posterior investigación policial y judicial les obligaron a cesar en sus actividades, e incluso algunos de ellos abandonaron Chile. Pero no puede descartarse que alguno o algunos de ellos hayan regresado a este país y de alguna manera pretendan o intenten reanudar sus actividades.

Los falsos sanadores se hacían llamar ‘Indios Taymakun’ y en este reportaje hemos querido recordar la historia de sus estafas y su fraudulenta manera de actuar. Y lo hacemos, sobre todo, porque en las últimas semanas han vuelto a verse grupos de ‘indios’ en diversas zonas de la capital santiaguina, en lugares como por ejemplo el muy concurrido barrio comercial Franklin, tanto interpretando temas musicales como vendiendo desde las veredas todo tipo de objetos ‘indios’, y queremos prevenir a todos los lectores y visitantes de Chile para que sean precavidos y no se dejen ni estafar ni engañar.

A continuación recopilamos los detalles más significativos y a nuestro entender más importantes de la historia de esos ‘Indios Taymakun’. Los datos proceden de crónicas aparecidas en el Diario Austral y de informaciones del periodista Roberto Neira.

«No dejarse engañar»

Sin perjuicio de la investigación en relación a las actuaciones del «Centro Internacional Caciques Indios Taymakun», y las conclusiones a las que arribe el Ministerio Público, la fiscal regional de Temuco, Esmirna Vidal, formuló un llamado a la comunidad a no dejarse engañar por personas que, con falsas promesas de sanación física o incluso de problemas económicos o de otra naturaleza, les cobran significativas sumas de dinero, a lo que se agrega el deterioro psicológico que provoca en las personas el sentirse víctimas de estos engaños.  «Cabe destacar y advertir a la comunidad -dijo- que estos hechos no siempre podrán ser sancionados, toda vez que, si el engaño es tan burdo o tan evidente, el sistema penal no puede ser la respuesta. Por lo mismo, las personas deben tener tanto cuidado en no dejarse sorprender por este tipo de personas».

En las distintas Fiscalías del Ministerio Público de la IX Región se han efectuado 11 denuncias por fraude y estafas de distinta naturaleza desde el 16 de diciembre del 2000, fecha en que comenzó a funcionar la Reforma Procesal Penal en La Araucanía. De éstas, dos corresponden a temas vinculados con esoterismo o prácticas de esta naturaleza. Una de las denuncias fue presentada contra un supuesto parasicólogo o vidente que anuncia sus servicios en los medios de comunicación. La otra dice relación con una tarotista que ofreció servicios de sanación a una víctima que se endeudó en 2 millones de pesos en una financiera para pagar dichos honorarios.

indios01Hasta seis denuncias

La fiscal Carolina Suazo, investigadora de la causa de los Indios Taymakun, tiene en su poder seis denuncias formales, con 8 víctimas del delito de estafa, que en total suman un monto superior a los 5 millones de pesos. Empresarios y profesionales que también se sintieron burlados por los sujetos, entregaron los antecedentes a la Fiscalía tras conocer dos increíbles casos publicados por el Diario Austral en dos reportajes denuncia.

Aquejado de problemas renales, Miguel Angel Navarrete Vizcarra, 19 años, que registra domicilio en Chol Chol se trasladó al Centro Internacional de los Caciques Indios Taymakun», que funcionaba en el segundo piso de un inmueble ubicado en General Mackenna 364 -A, pleno centro de Temuco.

Después de beber agua con sal y vomitar unos gusanos -que según Miguel Angel- un integrante de la «tribu» le puso en la garganta, le dijeron que tenía 72 horas de vida y que la única forma de salvarlo era fabricando una pócima. Para ello debía conseguir 19 litros de sangre de águila, 19 cabezas de venado y 19 kilos de sebo de difunto. En ese instante -narró el estudiante- le manifestaron que si no tenía los elementos ellos los mandaban a pedir, agregando que el litro de sangre de águila costaba 13 mil 500 pesos; el kilo de sebo de difunto 5 mil y la cabeza de venado 11 mil 500 cada una.

Días después una sicopedagoga de la capital regional relató haber sido vulgarmente estafada por los «Indios Taymakun», a quienes visitó aquejada por una hernia lumbar. La profesional narró que le pagó 120 mil pesos a los supuestos curanderos, quienes le hicieron beber varios litros de agua, entregándole un diagnóstico fatal. Tenía un mal y en menos de 72 horas debía conseguir 52 cabezas de venado para salvar su vida. Pero fueron atentos, le dijeron que ellos podían conseguir todos los elementos en el Amazonas por la módica suma de un millón de pesos.

En un hecho insólito, fuentes cercanas a la investigación informaron que el atuendo y ropajes estilo indio que utilizaban los Taymakun puede ser encontrado en casas de disfraces y gran parte de los enseres adquiridos en locales comerciales de cualquier ciudad del país.

En las denuncias aparece la misma fórmula. Le daban varios litros de agua a los «pacientes» y al final un vaso de salmuera, le inducían al vómito y en un descuido del cliente lanzaban tierra con gusanos a un recipiente. Si el gusano estaba vivo le decían que el mal había que sacarlo, solicitándole sangre de águila, cabezas de venado, cosas imposibles de conseguir en un corto período de tiempo.

Los denunciantes que acusan al «Centro Internacional de los Caciques Indios Taymakun»  de charlatanes, piden que se haga justicia para que nunca más grupos de inescrupulosos intenten jugar con la salud y la dignidad de las personas.

indios02La denuncia de la sicopedagoga

Motivada por los datos entregados por el joven estudiante Miguel Ángel Navarrete de la localidad de Chol Chol, comuna de Nueva Imperial, una conocida sicopedagoga de Temuco decidió contar cómo fue estafada también por los Indios Taymakun, puntualizando que no sólo se aprovechan de campesinos humildes de la región. A la afectada -quien solicitó reserva de su identidad por miedo a represalias, y por temor al estigma social que sufren aquellos que son engañados, vejados, o estafados- la llamaremos Mónica.

Esta mujer de 34 años cuenta que comenzó con unos dolores en la espalda, y recurrió a un especialista de la medicina tradicional, quien a través de una resonancia magnética le diagnosticó una hernia lumbar muy cerca de la columna. El facultativo le informó que la opción más rápida era que se sometiera a una operación, y confiesa que por miedo al quirófano decidió buscar otra alternativa como aromaterapia, masajeterapia, y finalmente llegó a los Indios Taymakun.

Tras establecer un contacto telefónico se trasladó a la consulta. «Me hicieron entrar y el personaje se identificó como el indio Toby, porque lo curioso es que en ningún momento revelaron su identidad». Tras examinarla -relata la mujer- el «curandero» la miró a los ojos y le dijo que tenía un mal. «Me aseveró que yo tenía que limpiarme, que una vez que ellos me operaran iba a quedar en excelentes condiciones».

La citaron para una segunda sesión, y al igual que al estudiante de Auditoría, le pidieron que llevara una sábana blanca, algodón, una botella de agua mineral sin gas y sal. Ese día fue acompañada de su suegra. Al entrar al edificio el Indio Toby le presentó al jefe del centro. «Me reiteraron que tenía un mal, y que ellos debían saber qué clase de mal era. Sobre una mesa colocaron tres vasos, una calavera, una cruz, prendieron una vela, y me hicieron rezar».

La profesional cuenta que luego le echaron agua a tres vasos y a uno le colocaron sal. «Me pidieron que bebiera dos, luego otros dos, no sé cuántos me tomé, deben haber sido unos 10 ó 12, no recuerdo. Finalmente me pidieron que tomara el que tenía sal».

En ese instante -dice la sicopedagoga- fueron a buscar a su suegra que estaba afuera para que presenciara lo que iba a suceder. «En ese instante apagaron la luz, y me comenzaron a golpear el estómago. Decían: sale mal de ahí, todo esto en medio de una música de tambores, mientras los indios bailaban y hacían sonar unos cascabeles».

Producto de todo esto la profesional cuenta que devolvió el agua. «La primera vez era un agua café, y me dijeron que era tierra de cementerio. Luego nuevamente me comenzaron a golpear el estómago, le pedían a mi suegra que rezara. En ese momento veo que el indio mayor estiró la mano hacia atrás, y cuando prendieron la luz los gusanos aparecieron en la fuente. Dijeron que si los bichos estaban muertos yo estaba sanada, y si no era así, quería decir que la madre estaba dentro de mí. Tocaron el primero y no se movió; el segundo, y se comenzó a mover en el agua, en ese momento me afirmaron que la madre de los gusanos estaba dentro de mí».

Tras el «ritual» similar al que vivió el estudiante universitario, Mónica narra que los indios taymakun comenzaron a preguntarle en forma reiterada si quería sanarse. «Ellos me preguntaban a cada rato si me quería sanar, si tenía fe, y yo les respondía sí, sí, sí, pero con miedo porque te inducen a responder que sí».

Allí le manifestaron que le quedaban 72 horas de vida y que era urgente recolectar 52 cabezas de venado, pero que ellos no las tenían y había que pedirlas al Amazona. «En ese momento llamaron a otro indio que llegó vestido de blanco y él dijo que me iba a comunicar por teléfono con el jefe que estaba en el Amazonas. Me hicieron marcar un número en un teléfono de red fija con el alto parlante. Decían que cuando contestara le dijera quién era, por qué llamaba y qué quería. De pronto se escuchó un ¡aló!, una voz con acento centroamericano, y le dije que necesitaba 52 cabezas de venado porque quería sanarme. En ese instante me dice que hará llegar la cabezas a Chile, y uno de los indios precisa que el costo total de la sanación es de un millón de pesos. «Les expliqué que no tenía el dinero, y que era muy difícil conseguirlo en 48 horas. Me pidieron que consiga lo que pueda, porque ellos querían ayudarme. Colocaron las fotos de toda mi familia en una mesa y dijeron que el mal me lo habían hecho cuando estaba embarazada y que mi familia corría peligro».

Como una forma de convencerla -asevera- los «curanderos» le solicitaron que si no podía pagar el dinero les llevara alimentos. «Decían que la gente les llevaba frutas, verduras, gallinas. Cuando ya se bajaron de un millón y tanto a gallinas, yo dije esta cosa me huele mal. Después me pidieron que los apoyara con mi testimonio en la radio, pero no lo hice porque con mi suegra nos dimos cuenta que era una vulgar estafa. Percatarse que una es muy tonta produce mucha impotencia», sentencia. La profesional afirma que pagó 125 mil pesos y que fue estafada, pero que su denuncia no persigue dinero, «más bien desenmascarar lo que considera un verdadero fraude».

«Sacármelos de encima»

«La historia no terminó ahí, porque si bien sabía que había sido engañada, sentía miedo de decirlo e ideó una estrategia para sacarse a los Indios Taymakun de encima. «Compré fruta y se las llevé para decirles que todo había salido bien, lo que es completamente falso porque la hernia seguía en su lugar y tenía los mismos malestares. El miedo se produce porque es tan grande la manipulación, que uno queda sugestionado que le puedan hacer algo a su familia. Incluso él se quedó con las fotos y cuando se las pedí me dijo que las había enviado al Amazonas. Nunca más regresé». Meses después Mónica se sometió a un tratamiento con un kinesiólogo y hoy se encuentra en perfectas condiciones.

En junio de 2003, dos de los integrantes de la cuestionada «tribu» abandonaron el país rumbo a Perú, un tercero se dirigió a Colombia. Efectivos de la Brigada de Investigación Criminal de la Policía de Investigaciones, en conjunto con la fiscal Carolina Suazo del Ministerio Público, lograron establecer que tres integrantes de los llamados Indios Taymakun, abandonaron el país. Pero no es de descartar que alguno de ellos, o quizás todos ellos, hayan regresado…

2 Respuestas a “Cuidado con los falsos sanadores ‘Indios Taymakun’: pueden haber vuelto a Chile

  1. Que pasa con mi vida no rinde el dinero

  2. Buenas noches buscando en internet eh visto sobre los falsos sanadores, videntes etc. Les quiero decir que todas las personas no son iguales, porque si existen buenos sanadores y curanderos que se dedican hacer el bien, yo soy vidente y sanadora fisica, y gracias a mi padre celestial JEHOVA y mis angeles que me acompañan en mi diario vivir e podido ayudar a mucha gente en mi pais como a si en el extranjero, no hago trabajos de uniones ni separaciones solo me dedico hacer el bien y ayudar a la gente que esta en angustia y desesperaciòn. me dedico a caso de personas que han recurrido a muchas instituciones medicas y aun no han encontrado la solucion a sus problemas, porque asi como bien sabemos que existe el bien tambien existe el mal y muchas veces por envidias u otras formas de egoismo, pueden recurrir a terceros para causar el mal a su semejante.muchas veces estas dolencias se confunden con la ciencia medica y es ahi cuando un medico no puede encontrar el mal que padece esa persona.(siempre respetando la ciencia medica, credo u religion)

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