El mito de Lailah, el ángel que nos acompaña desde la concepción

De acuerdo con el mito judío, hay un ángel, Lailah, que trae el alma y la semilla del futuro bebé juntos y luego pone la semilla en el útero materno.
Haciendo esto, Lailah sirve de comadrona de las almas.

Cuando un hombre y una mujer deciden concebir un niño, Dios ordena a Lailah buscar un alma en el Jardín del Edén, y le manda poner una gota de semen.
Al principio, el alma se niega ya que todavía recuerda el dolor de estar en el mundo y prefiere permanecer pura.
Pero Lailah obliga al alma a obedecer.
Dios decreta el destino de ese esperma; hombre o mujer; fuerte o débil; rico o pobre.
Después, el ángel pone el alma en el útero de la madre.
Durante el tiempo antes de nacer, Lailah pone una luz en la cabeza del feto para que pueda ver de un extremo a otro del mundo; la Torah; y la historia de su propia alma.
Antes de que nazca, el feto hace un juramento para mantener su alma pura para que Dios le lleve de nuevo a Él.
Después, Lailah lleva al feto al Jardín del Edén y le muestra a los justos con coronas en sus cabezas. Luego le muestra los castigos del infierno.
Durante este tiempo la inclinación del mal no tiene poder sobre el feto.
Después, cuando llega el momento de que el niño nazca, el ángel extingue la luz en el feto y trae al niño al mundo. Y, en el instante en que el niño llega al mundo, el ángel golpea su dedo en los labios del bebé para decirle: “Ssss” (silencio) y, así, el niño olvida todo lo que ha aprendido en el útero.
Y, cuando llega el momento de dejar este mundo, Lailah viene de nuevo y dice: “¿Me reconoces? El tiempo de tu marcha ha llegado. Vengo a llevarte de este mundo”.
Acto seguido, Lailah le lleva a la otra vida donde rinde cuentas ante Dios y es juzgado de acuerdo con sus méritos.

Este mito describe la formación de un niño.
El alma ha sido traída del Jardín del Edén a regañadientes.
Este mito, además, afirma la creencia rabínica de la pureza esencial del alma humana.
La historia implica que el conocimiento está presente, aunque olvidado, como en el concepto junguiano del inconsciente colectivo.

Este mito también explica el origen de la misteriosa muesca que cada ser humano tiene en su labio superior. El mito dice que Lailah vela por el niño durante todos sus días sirviéndole de ángel guardián. Y, cuando llega el momento para que una persona se vaya de este mundo, Lailah le guía de este mundo al próximo.

Lailah significa “Noche” y se dice que Lailah es el ángel de la concepción y que tiene características femeninas a diferencia del resto de los ángeles.





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