El gran negocio del Arte de Vivir de Ravi Shankar

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La verdad oculta detrás de sus cursos de yoga: el culto a un “gurú” que afirma ser Dios y un floreciente negocio. Así introduce el portal católico Aleteia el artículo que ha escrito Miguel Pastorino, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES). Lo reproducimos a continuación.

Desde los años 60 que en occidente la palabra “gurú” se ha vuelto ambigua. Para algunos es un maestro espiritual, para otros un charlatán. Originalmente significa “amigo espiritual” y no es peyorativa, pero a causa de muchos “maestros” venidos de la India a occidente que fundaron sectas diversas, siendo perseguidos por varios delitos y haciéndose conocidos por estafar a sus seguidores, la desconfianza en los “gurús” es extendida.

El fenómeno se complica dentro de la oleada de “gurús” de dudoso origen que ofrecen su especial sabiduría dentro del océano New Age y sus afluentes. La lista es larga, pero no solo vienen de la India, sino que tenemos una amplia diversidad de figuras extrañas vendiendo toda clase de terapias sanadoras y sabidurías venidas de universos paralelos. Muchos crean una verdadera ensalada de esoterismo y religiones orientales acomodadas al paladar occidental, consumista e individualista. Entre la larga lista de “gurús” aparece uno que ha llamado la atención de los medios de comunicación en los últimos años: Ravi Shankar, líder y fundador de “El Arte de Vivir”, un discípulo del fallecido fundador de la controvertida secta “Meditación Trascendental”, Maharishi Mahesh Yogi. (No confundir con el prestigioso músico de sitar, del mismo nombre)-

¿Qué se sabe de Ravi Shankar?

Actualmente, con 59 años de edad, es uno de los líderes espirituales más famosos de la India moderna. Es fundador de la ONG “el Arte de Vivir” fundada en 1981 y de la “Asociación Internacional para los Valores Humanos” en 1997. Al igual que su primer maestro, Ravi Shankar presenta inocentes técnicas respiratorias tomadas del yoga, pero en realidad difunde su religión en medio de un floreciente negocio. Mientras algunos lo ven como un gran maestro de la espiritualidad oriental, otros lo tienen por un charlatán que vende humo a los ávidos consumidores de la espiritualidad light. En varios países aparecen denuncias y preocupación por los verdaderos fines de la agrupación que lidera.

Nacido el 13 de diciembre de 1956, Ravi Shankar no descuida su trabajada imagen ni su teñida barba de negro: su presentación oficial nos informa de que ya a sus tiernos e inocentes cuatro añitos sabía de memoria el Bhagavad Gita. Sus familiares, en tanto, han compartido ante los medios de comunicación su perplejidad y desconcierto, pues aunque sondean con esmero sus memorias no conservan viva ninguna escena en que aquel niño tenga libro alguno ante sus ojos.

El Arte de Vivir ha erigido su sede principal en las afueras de Bangalore (India), donde tiene su Ashram, que en nada nos recuerda los clásicos y austeros templos de los maestros del hinduismo, sino que se trata en realidad de un deslumbrante mega-hotel-Spa con su lago artificial, su helipuerto, sus cibercafés y librerías, un canal de radio. También se pueden comprar en sus instalaciones unas delicadas cremas bronceadoras en cuyo recipiente el rostro estampado de Ravi Shankar nos acaricia con una sonrisa espiritual y etérea.

Obsesionado con ganar el premio Nobel de la Paz, genera en diversas publicaciones cada vez más dudas sobre sus verdaderas intenciones. Fue detenido en Argentina en 2012 por evasión de impuestos y por investigaciones sobre el manejo de los fondos de la agrupación. En ese mismo año se había alojado en un lujoso hotel en Cataratas de Iguazú y recolectó en donaciones un total de cinco millones de dólares durante su visita.

El Arte de Vivir

La organización “sin fines de lucro” que dirige Ravi Shankar afirma estar en 151 países y tener 20 millones de seguidores. Es la más próspera de las sectas orientales del momento. Tengamos en cuenta que el mercado de los nuevos “gurús” y pseudoterapias new age mueve, solo en los Estados Unidos, unos seis mil millones de dólares al año.

El Arte de Vivir presenta un gran atractivo: ofrece los efectos benéficos de la religión, pero “sin religión”. Es un producto que se integra gentilmente al mercado y que puede ser asimilado sin mayores complicaciones en un aliviado fin de semana de relax y bienestar, y por medio de una serie de sencillas técnicas respiratorias. Y uno sale de allí “feliz”, iluminado y pronto para volver a lo suyo. Lo que difunde son básicas y conocidas técnicas orientales de respiración, pero las ha patentado como si fueran de su propiedad, y las publicitan como si fueran la gran maravilla del siglo XXI.

Ravi Shankar ofrece también, como muchas de las nuevas sectas new age, efímeras dosis de bienestar, o, como han señalado algunos críticos, “jarabe de yoga”. Lo grave del asunto es que muchos, hipnotizados con las apariencias inofensivas de El Arte de Vivir, ignoran el verdadero contenido religioso camuflado en un vago lenguaje, pero que a fin de cuentas nos inocula la idea de que la divinidad se disuelve en un magma sincrético de tonalidad hindú.

Conocido ya como el “gurú de los famosos” por tener entre sus seguidores a personajes como Marcelo Tinelli, al señor Ravi Shankar le es grato que le repitan “Sri Sri”, que es un superlativo con el que se trata a la divinidad. Tampoco tiene complejos en presentarse con una mezcla de estrella pop con gafas negras bajando de una limusina, y vestido como un maestro de espiritualidad oriental.

Aunque muchos comiencen en el Arte de Vivir con la sola intención de realizar meros cursos de respiración y yoga a los que se añaden ciertas dietas de purificación, cuando son inducidos a progresar en el camino de iniciación, terminan venerando a este personaje como una encarnación de la divinidad. Un investigador argentino sostiene que El Arte de Vivir es al yoga lo que “Pare de Sufrir” al mundo evangélico. Sus verdaderos fines son disimulados, como tantas veces ocurre, con una caterva de obras de beneficencia y voluntariado juvenil.

En Estados Unidos proliferan ya arrepentidos profesores del Arte de Vivir, denunciándola como secta. En el blog Beyond the Art of Living los ex instructores revelan las experiencias del grupo, en nada diferenciables, por cierto, a la de los ex adeptos de cualquier secta destructiva. Según el testimonio del periodista y abogado argentino Pablo Duggan, quien trabajó para la fundación El Arte de Vivir, sus fines son lucrativos y todas las ganancias van a parar a las manos del líder y fundador.

¿No es religión? Pero él afirma ser Dios

La estrategia de muchos de los movimientos New Age es afirmar: “esto no es religión”, pero no es cierto. Los testimonios de quienes han presenciado ceremonias con los “teachers” son de un verdadero ritual hinduista y las prédicas de Ravi Shankar -que pueden verse en Youtube- son una catequesis del hinduismo, hablando de temas religiosos como la reencarnación, el karma, y un sinfín de categorías místicas y espirituales.

El adoctrinamiento religioso es evidente, pero pasa desapercibido a quienes ingenuamente creen que espiritualidad no tiene nada que ver con lo religioso. Y basta con ver la devoción que le tienen sus seguidores, rayando en la adoración, extasiados ante su presencia. Aunque no lo reconozcan explícitamente lo ven como a un Dios en la tierra, y hablan abiertamente de su “iluminación”, de su poder, y de su inteligencia superior, y de entregarle los problemas a él (como a Dios). Grandes retratos con su rostro feliz y velas encendidas son una clara evidencia de la adoración que le tienen y el fundador afirma de sí mismo:

“¡Yo no soy ni honesto ni humilde! Yo no le puedo decir a todo el mundo que soy Dios, ya que no todo el mundo podrá entenderlo. ¿Cómo puede Dios ser humilde? Si soy humilde, no soy honesto. Y si soy honesto, no puedo ser humilde” (Ravi Shankar, Canadá, 2001).

Rasgos sectarios

Pablo Duggan y otros ex adeptos también cuentan de otros aspectos de esta agrupación y su controvertido gurú, especialmente en lo que tiene que ver con los rasgos sectarios. Durante los cursos se utilizan técnicas de manipulación conocidas por expertos en psicología de las sectas, y creyendo que son libres, los adeptos son sometidos a un verdadero “lavado de cerebro”, que los deja fanáticamente a la defensiva de cualquier crítica o cuestionamiento.

Muchas técnicas son más destructivas en personas emocionalmente más vulnerables y no todos viven la misma experiencia. La manipulación emocional durante la meditación y la violenta hiperventilación durante las “respiraciones” producen efectos muy fuertes a nivel físico y emocional, que también son interpretados místicamente. En Argentina, a través de la simpatía de figuras relevantes del gobierno de Buenos Aires, lograron imponer sus prácticas religiosas como un servicio social a funcionarios de distintas instituciones, disfrazadas de capacitación para una mejor calidad de vida.

¿Líder fundamentalista?

Aunque en occidente Ravi Shankar aparece como una imagen de la apertura mental, la tolerancia y el servicio a todos, según varios investigadores, nos encontramos ante un líder religioso vinculado a los sectores más fundamentalistas de la India, especialmente del nacionalismo hindú. Si bien es una faceta que se intenta ocultar del “gurú”, lo cierto es que simpatiza política y religiosamente con los grupos que han perseguido y masacrado a minorías religiosas de musulmanes y cristianos en la India.

Alarma constante

Es cierto también que muchos jóvenes dan testimonios muy positivos de sus experiencias en cursos y vivencias de voluntariado y es difícil hacerles comprender la complejidad del fenómeno y lo que hay “detrás de la cortina”. Parte de la manipulación sectaria y el proselitismo engañoso tiene que ver con generar una pantalla positiva de adeptos felices que sirven como propaganda constante y defensa fanática ante cualquier crítica. Lo expuesto en este artículo es una breve síntesis de una larga lista de publicaciones, investigaciones y testimonios que manifiestan gran preocupación por el asunto.

Fuente: Aleteia/InfoRIES

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