El horroroso mapa de casonas embrujadas que asustan en Santiago

casa-Dubois

La casona Dubois, en Quinta Normal, es actualmente un centro cultural

Si hay una ciudad colmada de lugares e historias fantasmagóricas, que dejarían con colitis al más valiente, esa es sin lugar a dudas Santiago. La capital cuenta con varias “casas embrujadas” que, pese a estar cargadas de espíritus, siguen habitadas o abiertas al público… ¡Buaaaa!

Así al menos lo suelta César Parra Cifuentes, autor de la “Guía Mágica de Santiago” y “Fantasmas y Casas Embrujadas de Chile”. ¡Qué chusto!

“Santiago tiene un origen esóterico. A mi juicio debe ser la ciudad con más historias fantasmagóricas del cono sur”, metió cuco.

Para el autodenominado “escritor de lo paranormal”, los puntos conectados con “el más allá” tienen en común un pasado cargado al sufrimiento, los abusos y dramones intrafamiliares.

“Hablamos de historias de finales del siglo XIX y comienzo del XX. Todas ellas muy fuertes”, explicó.

Casas del terror

Para el creador de los Ghost Tour en Chile, en Santiago “encontramos varias casas que culturalmente responden a lo que nosotros entendemos como embrujadas. Tanto por su fachada por lo que adentro sucede”.

“Está el caso de la Casona Dubois, en Quinta Normal. Allí se aparecen los fantasmas de Andrés Dubois y de su cónyuge. La leyenda habla del nacimiento de una guagua malformada que habría sido asesinada y enterrada en el patio. Hay fotos y videos de fantasmas captadas ahí”, reveló.

Otro lugar pa’ morirse de miedo es el Palacio Echeverría, epicentro del espiritismo chileno de comienzos del siglo XX.

Según cuenta la leyenda, allí las hermanas Morla se reunían a contactar almas y hacían bailar los muebles de la casona. Se reciben llamadas de incendios falsos y los trabajadores hablan de espíritus de una niña que se aparece en la ventana central del segundo piso.

Si creía que eso era poco, cáchese que en la Casona Arrieta, de Peñalolén, se cuenta que décadas atrás hubo un suicidio y el alma del desdichado nunca más se fue.

“Hasta hoy se siente frío, ruidos inexplicables y lamentos en su interior”, señala César Parra.

Emblemático también es el caso de la Casona de Manuel Camilo Vial, en calle Dieciocho. Expertos aseguran que en el pasillo sur del segundo piso, manos de niños tocan al valiente que pase por ahí y algunas veces piden ayuda. El personal actual acusa silbidos, gritos, computadores que se encienden y apagan solos.

“Otro lugar es la Casona Jacquier, en Monjitas, que actualmente se usa como taller de arte. En el lugar aparecen fantasmas de dos niños. Aparecen en las escaleras, son agresivos. Se sienten chasquidos de labios en los pasillos oscuros. La casa sigue llena de voces y presencias”, cerró Parra.

Fuente: lacuarta.cl

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