El ‘fin del mundo’ de diciembre del 2012, según la corriente esotérica de la Metafísica

Reproducimos a continuación dos artículos de la sección “Hodoi” de la web En Acción Digital, donde Luis Santamaría, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES) colabora habitualmente. Estos artículos, en concreto, se publican en la serie “Fragmentos de apocalipsis”, donde Santamaría desgrana las más variopintas versiones del fin del mundo o el cambio de época defendidas por la nueva religiosidad.

Un fin del mundo… ¿metafísico?

Se acerca el 21 de diciembre de 2012 y la gente sigue preguntando por el fin del mundo. Me he acordado de que el año pasado estuve en una feria esotérica de ésas que se multiplican como las setas en tiempos de crisis, y por fin gasté algo de dinero. No me acerqué al tarot ni me fotografié en busca del aura, sino que compré un simple libro. Y como anuncia “lo que va a pasar” en el famoso fin del mundo que nos toca ahora, he procurado leerlo –y reseñarlo– antes de su fecha de caducidad. Se titula Predicciones mayas metafísicas y su autor es Rubén Cedeño.

Lo edita Metafísica Ibérica, y precisamente en la caseta de esta organización es donde lo adquirí. No vayan a buscar en el Diccionario qué es la metafísica, que ya lo copio yo aquí: la parte de la filosofía que trata del ser en cuanto tal, y de sus propiedades, principios y causas primeras. Pero aquí hablamos de otra cosa: de un movimiento esotérico contemporáneo denominado “Metafísica”. Hecha esta aclaración, continuamos.

Es interesante ver cómo se presenta este grupo en el papel de propaganda que repartían en la feria, y que comienza directamente con una excusatio non petita: “La Enseñanza Espiritual Metafísica no va en contra de la iglesia católica ni de ninguna otra religión. Sus Enseñanzas están basadas en las más puras, bellas y constructivas instrucciones de los Santos y Maestros del cristianismo y de toda la humanidad. No practica ningún tipo ocultismo, esoterismo, espiritismo, arte adivinatoria, superstición ni superchería denominada como ‘Nueva Era’”.

Es curioso que empiecen “aclarando” su no beligerancia antirreligiosa para pasar luego a decir todo lo que no son y no hacen. Es más curioso aún que, contradiciendo a esta retahíla de buenas intenciones, la colección en la que se enmarca el libro se llame “Ciencias de la Nueva Era” y que yo lo haya comprado en una feria esotérica. Serán casualidades.

Ya sabemos algo –es un decir– sobre la organización editora. ¿Y el autor? ¿Quién es el tal Rubén Cedeño? Pues todo un sabio, según parece, porque ha escrito 480 libros y ha dado numerosas conferencias en muchos sitios. Éste es, en resumen, su currículum. ¿Y de qué va el libro? ¿Se acabará el mundo en diciembre? Siento decirles que no. Al menos, eso es lo que afirma Cedeño. En la breve presentación se resume el contenido de la obra: “Se ocupa de contrarrestar la mala influencia que producen los vaticinios nefastos, y se dedica a hablar de los tópicos más bellos, sabios, espirituales y trascendentales de la ‘Cultura Maya’. También se aboca a comentar la forma en que el ‘Calendario Maya’ predice un universo mejor a partir del año 2012”.

Eso sí, que el lector no se haga muchas ilusiones… porque el comienzo es sorprendente, al descubrir la nota preliminar del autor, que inicia con esta confesión: “Me he dedicado a escribir estas páginas sin saber mucho del Calendario Maya, y conociendo muy poco de esta Cultura, así que disculpen las faltas que pueda tener al respecto”. Es de agradecer esta sinceridad, que ya podrían tener tantos maestros y gurús de la órbita de la Nueva Era que emplean el mismo rigor que el señor Cedeño. Pero a éste le recomiendo que, ya que lo reconoce, le cambie el título al libro y suprima las fotos de restos arqueológicos mayas de la cubierta, para no engañar al comprador.

Al menos el enfoque es positivo, dejando a un lado las catástrofes. Como señala el autor, “lamento decepcionar a todo aquel que busque en estas páginas alguna profecía Maya que asevere la destrucción de la Tierra. Aquí no se habla de ningún desastre, ni se da ninguna fecha para el fin del mundo”. Hasta hace una crítica de lo apocalíptico, señalando cómo no se han cumplido las profecías de calamidades que ha habido hasta ahora. Bueno, o las “profesías”, como leemos en el índice una y otra vez. Desconozco –ya que no tengo el don de la videncia sobrenatural– si se trata de una influencia de la dicción latinoamericana o más bien una infiltración del popular personaje Makinavaja con su fonética peculiar.

Cedeño explica todo desde el principio del mentalismo: “todo es mente”. Para los que no estén muy puestos en estas elucubraciones metafísicas y esotéricas, esto quiere decir que lo que se piensa mucho acaba haciéndose realidad. “La mente, combinada con los sentimientos, decretos, el Plan Divino y el Karma, diseñan y manifiestan cómo ha de ser el futuro de nuestras vidas; si se desea, puede ser muy armónico y placentero, sin devastaciones, destrucciones, terremotos ni tsunamis”. Qué bonito, ¿verdad? Las típicas afirmaciones de la autoayuda más pedestre propia de las espiritualidades vulgarizadas del “buen rollo”.

Pero sigamos leyendo en la misma línea: “Si hay rumores de profecías nefastas, por medio del Mentalismo se pueden cambiar y hacer que desaparezcan, quitándoles poder con la mente y los sentimientos”. Todo es tan fácil para esta gente… Además, el autor metafísico se atreve a “demostrar” estas afirmaciones, y lo hace con el caso del terremoto que tuvo lugar en Caracas en 1967, meses después de que lo predijera una vidente italiana. Según Rubén Cedeño, “millones de personas lo mentalizaron, se impresionaron y, por Principio de Mentalismo, lo atrajeron y produjeron”. En el fondo, una versión esotérica de la “profecía autocumplida”. Otro ejemplo sería el 11 de septiembre de 2001, que habría sucedido como en las películas, copiando la realidad a la ficción.

Entonces, la conclusión “lógica” de todo esto, para el autor, es que “de tanto mentalizar un desastre para el año 2012, se puede producir algo, pero no será confirmación de la veracidad de las predicciones, sino producto de la fuerza mental aunada de tanta gente pensando lo mismo”. Otro razonamiento absurdo de Cedeño es la personalización del apocalipticismo: “Aquello que uno teme, eso malo atrae. Si temes el fin del mundo, eso sucederá, pero para ti, pues le acontecerá solamente al que lo cree”. Con un poco de fe, por tanto, basta para que el mundo no se acabe. La explicación profunda de toda esta realidad es la siguiente: los elementales que conforman la naturaleza “lo oyen todo”, y obedecen lo que decimos los hombres, y que ellos interpretan como órdenes. Sabido esto, ¿cuál es la solución? Utilizar el “Fuego Violeta”, que transforma lo negativo en positivo.

¿Han entendido algo? No se preocupen, que es el lenguaje propio del esoterismo, ya sea el más elevado, ya sea el vulgarizado, el que nos venden a la gente en estas ferias alternativas. Eso sí, queda mucho libro por repasar. Así que continuaré abriendo los tesoros ocultos de esta obra profética en un siguiente artículo. Que no es plan de hacer leña del árbol caído tras el 21 de diciembre.

El 21 de diciembre… sabremos que somos Dios

Siguiendo al artículo anterior (“Un fin del mundo… ¿metafísico?”), continúo comentando el libro Predicciones mayas metafísicas, cuyo autor es Rubén Cedeño. Cuando analiza la cultura maya, explica que esta civilización no es más que “un residuo que se salvó de los míticos Atlantes”, y la interpreta desde los presupuestos doctrinales de la Metafísica. De hecho, su dios del Sol sería un Maestro Ascendido de la jerarquía espiritual en la que creen los adeptos de estos grupos esotéricos. La ciudad real de Uxmal es el enclave en cuya correspondiente “ciudad invisible” –inexistente, claro– habita este Maestro, y es un importante lugar de poder.

En el mismo sentido habla de otros enclaves arqueológicos iberoamericanos. Y así hace también con los documentos y monumentos mayas que se han conservado. En cuanto a los restos arqueológicos, explica el autor que hay que tener mucho cuidado, y emplear espiritualmente sólo aquellos que no se utilizaron para cultos sacrificiales en algún momento de la historia: “Metafísicamente, no se recomienda venir a esas pirámides a hacer meditaciones ni a recibir vibraciones. Esas prácticas pueden producir que  ‘larvas astrales’ creadas por ‘magos negros’ atlantes se le peguen a quien las hace”. ¡Qué miedo!

Continuamos con la interpretación esotérica de todo lo que Cedeño pilla por delante: el célebre aro del juego de pelota maya tiene un relieve que “simbólicamente significa los Siete Rayos del Cuerpo Causal y la Corona de los Elohim que tenemos en nuestro Cuerpo Mental Superior, que sirve de vestidura a la Chispa Divina que todo ser humano lleva dentro, que consta de los Siete Rayos y almacena ordenadamente, la más pura esencia de las vivencias obtenidas durante la evolución”. También hay en la pirámide de Chichén Itzá otras cosas relacionadas con el planeta Venus, los atlantes, los lemurianos y otros pobladores mitológicos de nuestro planeta, vinculados a Sanat Kumara, un Maestro superior de éstos que fundó la Jerarquía Espiritual de Shamballa hace 18 millones de años… el Mesías y Señor del mundo, en definitiva. ¿Se han perdido a estas alturas del relato? Yo también.

¿Se acabará el mundo, sí o no? Según Cedeño, “el que los Mayas le dieran final a su calendario en un día determinado, no tiene porqué [sic] asociarse con el fin del mundo”. Pero sí será el día en el que “el Planeta Tierra se alineará con el centro de nuestra Galaxia, la Vía Láctea”. El centro galáctico es Hunab Ku, una poderosa fuente de energía magnética, el principio eterno de vida que nos sincronizará a todos, porque “internamente, todos llevamos un ‘Hunab Ku Interior’ y estamos moviéndonos en nuestra propia espiral, expandiendo cada vez más los Estados de Conciencia”. El 21 de diciembre habrá una alineación importantísima, porque “nuestros Padres Soles Helios y Vesta estarán en perfecta conexión de apertura a la radiación, en afinación consonante con todos los Soles y Planetas de la Vía Láctea, y la Tierra estará beneficiándose enormemente de tantas bendiciones”.

Esto traerá consigo “una gran purificación y limpieza del mundo y de la gente”, “un salto evolutivo en la Conciencia Humana, que nos llevará a ser realmente, y a manifestar más de lo que es nuestro ‘Dios interior’”. Será, en definitiva, el comienzo de un mundo nuevo propio de la Era de Acuario (la New Age), después de haber pasado la etapa oscura de la Era de Piscis (el cristianismo). Una Nueva Era que, como afirma el autor, comenzó en 1954 “con la coronación del Maestro Saint Germain como Avatar de la Nueva Era, el cambio de la polaridad masculina en el Tíbet a la polaridad femenina en el Lago Titikaka, y la entrada del Rayo Violeta Transmutador a la Tierra por dos mil años”.

¿Qué propone, entonces, Rubén Cedeño, para el día del gran cambio? Nada de miedo ni terror, porque no habrá catástrofes, sino que “lo que hay que hacer es una gran ceremonia donde abramos nuestros sentidos superiores para que esa Gran y Sagrada Energía del Centro del Logos Cósmico ‘Eloha Elohae’ penetre dentro de nosotros y se expanda a toda la humanidad de forma consciente”. Estamos en los últimos momentos de la gran purificación de nuestro planeta, que pasará de llamarse Tierra a ser la “Santa Estrella de la Libertad”. ¡Qué bonito! Es para emocionarse, ¿verdad? Además, los libros de Chilam Balam, unidos a todo esto, anuncian la venida de la “Suprema Deidad”.

¿La Deidad? ¿Dios? ¿De qué o de quién se trata? No se preocupe el ignorante lector, que el autor está aquí para aclararlo: “la ‘Suprema Deidad’, metafísicamente hablando, es el ‘Dios interior’ de cada quien, la Divina y Todopoderosa Magna Presencia de Dios ‘Yo Soy’. Esto significa que se tomará conciencia de ella”. El libro mezcla las cosas, como suele pasar en este mundillo, y también dice que el 21 de diciembre descenderá al mundo el “Espíritu de la Navidad”, un “Ángel Solar”. Para recibir bien todo esto, para descubrir la divinidad interior, lo más importante es la meditación. Y ojo a lo que dice el amigo Cedeño: “Si eres católico, puedes ir a misa y comulgar, o realizar la práctica más elevada que tu religión te señale. Lo importante es que, con tu actitud religiosa, favorezcas la asimilación de la poderosa ‘Inyección de Luz’ que la Tierra va a recibir ese día”. Si esto no es sincretismo y reinterpretación esotérica de la religión, que baje Dios y lo vea (pero el de verdad, no lo que se supone que pueda “descender” en la fecha señalada).

Además, y como el día es muy largo, Rubén Cedeño nos revela un dato importantísimo: la hora exacta en la que tendrá lugar el evento planetario: las 5:11. Pero a mí me queda una duda existencial: ¿de la mañana o de la tarde? ¿Y en qué huso horario? No sé si podré dormir tranquilo sin saber cómo queda resuelto esto. Otros consejos de interés para el que quiera recibir bien ese advenimiento: “por favor, no te vistas de negro… vístete de blanco… para estar en consonancia con el hecho cósmico”. Anotado. “Siéntate tranquilo… en un lugar sereno”. Perfecto. Y lo más bonito de todo: “Pon tu atención en el Centro de tu Ser y visualiza una ‘Luz Cristalina Radiante’ que se expande; visualiza cómo te vuelves Luz… En ese momento se interconectarán los millones de ‘Chispas Divinas’ asignadas a la Tierra con todos los ‘Centros de Luz’ de todos los Maestros, Santos, Arcángeles y Elohim de la Tierra”. Impresionante, sencillamente magnífico. Para terminar diciendo: “Yo soy luz”.

Y yo, impresionado por todo lo que va a pasar el próximo 21 de diciembre de 2012, termino citando a un tal Rubén Cedeño –¿les suena?–, que dice en su libro Predicciones mayas metafísicas –no me digan que no les resulta familiar– estas palabras: “Mentes muy hábiles utilizan la táctica de la profecía con el fin de conseguir fieles, manipular a las personas, vender libros y muchas cosas más”. Ha dado en el clavo, buen hombre. Con la dichosa historia metafísica ha conseguido venderme un libro que yo pensaba que hablaba del fin del mundo, pero cuyo mayor argumento es descubrir que yo soy Dios, y que el momento en el que nos enteraremos del todo de esta “gran verdad” es el 21 de diciembre. Un cambio de conciencia en el que sabremos, por fin, esa “novedad” que los gnósticos y todo el mundo esotérico llevan siglos transmitiendo, y que la Nueva Era pretende vendernos como un novísimo.

Fuentes: En Acción Digital / InfoRIES

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3 Respuestas a “El ‘fin del mundo’ de diciembre del 2012, según la corriente esotérica de la Metafísica

  1. que gran pena. Que la gente este tan perdida dentro de si misma y que el miedo le perturbe la mente de tal manera que hasta llegue a perder el control sobre sí mismo. Este no es mas que el resultado del consumismo Dios y las buenas acciones no importan el poder pasar por el tener bienes materiales sino pasas a ser un infeliz que no saber proyectarte en el Yo Soy en el YO Puedo. Y cada uno es lo que quiere SER y esta como Quiere Estar. Por que meten la manigficiencia de Dios y el Universo y empiezan por saber lo que significa en la amplitud y profundidad el verdadero RESPETO hacia cada cosa, todas las cosas y La Naturaleza Dadiva de DIOS a los habitantes de tierra. Gracias por permitirme este espacio

  2. luz stella garcia fernandez

    HOLA DE VERDAD QUE LA IGNORANCIA DE LAS PERSONAS ES MUY GRAVE LO QUE ESPERAMOS ES UN CAMBIO ESPIRITUAL BASTATE GRANDE DONDE LO RECIBES O LO DEJAS AHORA NO SE POR QUE PRETENDEN LAS PERSONAS QUE SON LOS MAYAS LOS DE LA SABIDURIA SI LOS QUE DEJARON TODA SABIDURIA FUERON SERES ESPIRITUALES QUE VINIERON A FRENAR TODOS LOS SUICIDIOS SACRIFIOCIOS DE ESTOS INDIGENAS ES QUE SI TIENEN DE VERDAD UN CONCTATO DIVINO DEBEN SABER QUIEN PROPIAMENTE ERAN LO MAYAS OJO CON ESO ESTE MUNDO CREEN SABER Y O ES ASI UN ABRAZO

  3. Muchas gracias por la aclaración. Personalmente yo he sabido y seguiré diciendo que eso del fin del mundo ES FALSO pero…si he estado seguro que pueden suceder cosas fenomenales, fuera de lo normal.No soy ningún especialista en nada, solo soy una persona con capacidad de discernimiento, critica y analítica .
    Espero poner en practica los consejos dados, lo haré porque si en algo estoy seguro es que DIOS ES ENERGÍA COMO LO SOMOS TODOS Y LO ES EL COSMOS. DIOS Y YO CON EL MUNDO

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