«Te entran ganas de llorar al verte allí. Es complicado de explicar, pero muy fácil cuando lo vives, cuando te ves rodeado de tantos creyentes». Mate Bilic es un futbolista croata del Sporting de Gijón y, posiblemente, la persona que más ha hecho en España por la popularidad de la Virgen de Medjugorje, la Gospa, como la llaman los habitantes de Bosnia-Herzegovina. El pasado día 24 se cumplieron 30 años de aquel día de San Juan de 1981, cuando, supuestamente, la Gospa se apareció a un grupo de niños y adolescentes y se presentó como Reina de la Paz ante el mundo.
Bajo la elástica rojiblanca del Sporting, Mate Bilic porta siempre una camiseta con la imagen de la Gospa (la Señora). No es que a Bilic se le aparezca la Virgen cuando marca un gol. Más bien, al revés. Es el delantero croata quien la hace asomar cada vez que consigue un tanto. «La Gospa es fundamental para mí, para mi familia y para toda mi gente», declara a este diario desde Split, donde pasa sus vacaciones.
Aunque lo de las vacaciones es un decir. Hace una semana que Mate ascendió descalzo al pedregoso monte Krizevak (llamado también Monte del Vía Crucis) para cumplir una promesa (y no es la primera ni la segunda vez que lo hace) junto a decenas de penitentes que, a diario, cargan con sus penas por ese mismo sendero de sufrimiento. «Estoy contento de hacerlo, contento y orgulloso de ser croata y de creer en Dios. Hoy habrá 100.000 personas acompañando a la Gospa en Medjugorje», proclama el delantero sportinguista.
Cada año, un millón de personas acude en peregrinación hasta esta pequeña aldea de apenas 4.000 habitantes que se ha convertido en un imponente centro de atracción mariana, plagado de negocios y establecimientos que giran en torno a la Gospa. Se calcula que cerca de 29 millones de personas han pasado por aquí desde las primeras supuestas visiones. A pesar de los testimonios sobre diversos milagros y sobre la repetición de las apariciones, el Vaticano no las ha reconocido de forma oficial.
Recelo de Benedicto XVI
Y eso pese al acendrado sentimiento mariano que poseía Juan Pablo II que mantenía una especial relación personal con Fátima (sufrió un atentado en el día de la Virgen portuguesa). «Si no fuera Papa, ya habría ido a Medjugorje y lo habría hecho sobre todo para confesar», señaló el Papa Wojtyla en una ocasión.
Sin embargo, Benedicto XVI posee otra sensibilidad. «Ninguna aparición es indispensable para la fe, la revelación terminó con Jesucristo», señaló cuando aún era el cardenal Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
De hecho, el Vaticano maneja un protocolo para poner un cierto orden en la reciente proliferación de visiones y mensajes de vírgenes y de santos.
El primer paso es que los supuestos videntes guarden silencio sobre la aparición para poder estudiar con tiempo cada caso y que una comisión vaticana (integrada por teólogos, psiquiatras y exorcistas) se pronuncie sobre cada visión en particular. Este trámite del silencio es, ya de por sí, un elemento disuasorio. Tanto en Lourdes como en Fátima y Guadalupe, los visionarios respetaron las órdenes de la Iglesia y guardaron celoso secreto sobre sus revelaciones y mensajes.
Eso no ha ocurrido en Medjugorje. Ratko Peric, obispo de Móstar (diócesis a la que corresponde el pueblito y lugar en que los cascos azules de España tuvieron su acuartelamiento durante la guerra de Bosnia), llegó a decir que los mensajes de los videntes son predecibles y que no tienen su origen en la palabra de la Madre de Dios.
Sin embargo, esas declaraciones y las numerosas llamadas a la calma de la Iglesia local y vaticana no han servido para detener el continuo flujo de peregrinos que acude hasta este pequeño enclave de Bosnia-Herzegovina, enriquecido por semejante afluencia. Algo que, además, es muy evidente en una comarca empobrecida, esquilmada y herida por generaciones tras el conflicto étnico y religioso padecido a finales del siglo pasado en los Balcanes. «En Medjugorje todo ocurre en función del dinero», ha llegado a decir el cardenal y exorcista Andrea Gemma, de la diócesis italiana de Isernia-Venafro. «Es un fenómeno diabólico que mueve intereses ocultos», señaló Gemma.
La vida de los videntes
Eso sí, tras 30 años de apariciones, los videntes han sido sometidos al estudio de tres comisiones distintas. «Las contradicciones y mentiras son suficientes para desmontar las apariciones», ha declarado el propio obispo de Mostar.
Ninguno de los videntes, a diferencia de lo que sucedió en Fátima o Lourdes, ha optado por la vida religiosa. Es público que Ivan Dragicevic (46 años), por ejemplo, se casó con una antigua miss americana, Loreen Murphy, con quien tiene cuatro hijos. Ivan intentó ingresar, sin éxito, en los seminarios de Visoko y Dubrovnik. Vive en Boston donde tiene visiones diarias.
También Vicka Ivankovic-Mijatovic (47) manifestó al poco de las primeras apariciones su deseo de hacerse monja. Pero se ha casado y vive en una población de Bosnia. También dice que la Virgen se le aparece a diario. Marija Pavlovic, de 46 años, quiso entrar en un convento. Sin embargo, los consejos de la madre superiora -«serás bienvenida, pero si el obispo decide que no debes hablar sobre Medjugorje deberás obedecer»- y su decisión de dar testimonio sobre lo que veía y oía la alejaron de los hábitos. Está casada con un médico italiano, vive en Monza y es madre de cuatro hijos. Según su círculo, tiene visiones diarias y una comunicación mensual, momento en que la Virgen le entrega un mensaje que ella hace público.
Los otros tres videntes, Mirjana Dragicevic-Soldo (46 años), Ivanka Inankovik-Elez (45) y Jacov Colo (40) están casados. Todos viven en Medjugorje. Cada uno de ellos mantiene una visión anual de la Virgen: Jacov, el día de Navidad; Mirjana, por su cumpleaños e Ivanka, cada 25 de julio, además de una aparición «especial» el día 2 de cada mes.
Al margen de estas consideraciones, Medjugorje se ha convertido ya en el tercer lugar en Europa de peregrinaciones marianas, tras Lourdes y Fátima. Un flujo de visitantes que mueve una importante cantidad de dinero. A ese respecto también se han escuchado voces que alertan sobre el enriquecimiento de alguno de los videntes y que llaman la atención sobre el hecho de que uno de ellos mantenga su emporio mientras reside en Estados Unidos.
Entre las encomiendas que la Virgen habría entregado a los videntes figuran los consejos de la confesión mensual, la lectura de la Biblia, el vivir la Eucaristía con profundidad, el rezo del Rosario y el ayuno, a pan y agua, cada miércoles y viernes como signo de penitencia.
Del ya fallecido Jozo Jovko, párroco de Medjugorje y el primer religioso en escuchar a los jóvenes videntes, se cuenta que la puerta de su celda (que ocupó durante año y medio, no olvidemos que las apariciones tuvieron lugar cuando en Yugoslavia imperaba el régimen comunista) se abría de forma misteriosa cada noche y que una luz la iluminaba. Peregrinos aseguran haber visto al sol dar vueltas y haber sentido olor a rosas. Lo cierto es que al arrimo de la Gospa se han formado en el mundo numerosos grupos de oración que, con el nombre de Reina de la Paz, se encuentran bajo la advocación de la Virgen de Medjugorje.
Fuente: El Ideal de Granada (ideal.es)
