Obispo luterano argentino dice que hay asesinos que van a su templo “para quitarse al demonio”

El padre Manuel Acuña ya fue noticia en varias oportunidades. Le quitaron la tenencia de su hija adoptiva por “cuestiones de fe”, exorcizó en vivo para este medio y casó a parejas gay antes de ser sancionada la ley de matrimonio igualitario. Ahora, el clérigo vuelve a las tapas al reconocer que “hay delincuentes poseídos por el domonio”.

El obispo de la Iglesia Luterana realizó sus declaraciones al diario Crónica donde sostuvo que hay casos de posesión donde el Diablo genera inclinaciones en esas personas a cometer delitos y hasta crímenes.

“Acá han llegado pidiendo ser exorcizadas. Dicen que tienen intenciones criminales sobre su propia vida o su familia. Buscan matarse o matar a otro, es una manifestación de la posesión del demonio”, explicó Acuña, quien asegura haber realizado más de 300 exorcismos.

Según el Padre, el 20% de los confesos que llegaron a su iglesia “querían quitarse la vida o quitarle la vida a otro”.

Para Acuña, el exorcismo es una buena medida para reducir este tipo de delincuencia. “Lo que no se entiende es que no estaba la persona misma al momento del crimen –continúa el sacerdote-, es la entidad del Diablo que usa el cuerpo de la persona para desarrollar la maldad”.

El obispo relató al matutino que hay asistentes que llegan a su templo (en la localidad de Santos Lugares) porque sostienen que una voz interior les dice que deben matar a alguien cercano. En ese momento se les realiza una ficha.

“Hay que ver si realmente es necesario un exorcismo. Porque no todos el que llega está poseído por el demonio. Hay casos que se tratan patologías psicológicas o psiquiátricas y no de la presencia del demonio”, agregó al tiempo que detalló sobre los cuatro niveles de presencias espirituales que existirían.

Uno es la infestación, es decir lo que se conoce como casa “cargada”. “En este caso hay que realizar un ritual toledano (de Toledo) para la casa atormentada, que reconoce la presencia espiritual y se realizan oraciones liberadoras”.

Otra situación es cuando las personas sienten voces. “Como un mandato para el crimen o hurto. El Diablo les habla al oído”, sostuvo Acuña.

Y finalmente, la posesión. “Es la más grave. Se incorpora en la persona, habla por ella, actúa por ella, y puede llegar a matar”, aseguró el obispo.

Fuente: 24con.elargentino.com

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