El Gran Castigo revelado en el Tercer Secreto de Fátima

Fragmentos de un artículo del padre Paul Kramer, B.Ph., S.T.B., M.Div., S.T.L.

(…)  Por lo que parece, la aniquilación de la mitad del Mundo es, cuando menos, muy aterradora: sería la mayor catástrofe desde el Diluvio. Sin embargo, no es ése el aspecto más terrible del castigo profetizado en el Secreto. El aspecto más aterrador es su profecía acerca del castigo espiritual.

En la segunda parte del Secreto ya se menciona la persecución contra la Iglesia y contra el Santo Padre. Nuestra Señora de Fátima ya nos lo había advertido el 13 de julio de 1917:

«Si cumplen mis pedidos, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, difundirá sus errores por todo el Mundo, promoviendo guerras y persecuciones contra la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre habrá de sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas».

“Dios — dijo Nuestra Señora — va a castigar al Mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre y de la persecución contra la Iglesia y contra el Santo Padre.” La persecución que se prevé contra la Iglesia será muy distinta de todas las que han ocurrido en el transcurso de la Historia humana. Sucederán cosas aparentemente imposibles; sin embargo, todo eso está previsto en la parte no publicada del Tercer Secreto y en las Sagradas Escrituras.

En carta dirigida al Profesor Baumgartner, el Cardenal Mario Luigi Ciappi reveló: “En el Tercer Secreto se predice, entre otras cosas, que la gran apostasía en la Iglesia comenzará por lo alto.” Esto corresponde a lo que se lee en el Libro de las Lamentaciones: “No creían los reyes de la Tierra, todos los habitantes del Mundo que el opresor y el enemigo atravesaría las puertas de Jerusalén» (Lam 4:12). Lo que se predice es que los secuaces del Demonio ocuparán la Curia Romana bajo el reinado de un antipapa masón.

En 1998, el fallecido P. Malachi Martin afirmó en el programa “The Art Bell Show” que, a principios de febrero de 1960, cuando era Secretario del Cardenal Bea, tuvo la oportunidad de leer el Tercer Secreto de Fátima, que, según él, estaba escrito en una sola hoja de papel. Dijo que las palabras de Nuestra Señora eran muy escuetas y específicas, y hablaban de un futuro “papa” — un impostor que usurparía la Sede Romana, estando totalmente dominado por el Demonio. Así, pues, el Tercer Secreto de Fátima revela el “misterio de iniquidad” (2 Tes 2:7): La falsa Iglesia “Católica” — la contra Iglesia, la anti Iglesia — el misterio del dragón, cuya cola derribó la tercera parte de las “estrellas del Cielo”, esto es, la tercera parte de la Jerarquía católica bajo el liderato del antipapa herético.

Ha sido esto lo que el Papa Juan Pablo II reveló enigmáticamente acerca del Tercer Secreto, el 13 de mayo de 2000: “El Mensaje de Fátima es un llamamiento a la conversión, alertando a la Humanidad para que no haga el juego del «dragón», cuya «cola arrastró una tercera parte de las estrellas del Cielo, y las lanzó sobre la Tierra.» (Ap 12:4)

Cuando hablé con el P. Malachi Martin sobre el antipapa herético de la apostasía profetizada en el Tercer Secreto, el P. Malachi respondió: “¡Ojalá que fuera sólo eso!” El antipapa y sus colaboradores apóstatas serán (como dice la Hermana Lucía: ‘os partidários do demônio’) los secuaces del Demonio, [que] trabajan para el mal y no tienen miedo de nada.”  Estos “secuaces del Demonio” constituyen la “tercera parte de las estrellas del Cielo” arrastradas por la cola del dragón. Estos hombres, que se presentan como clérigos ‘católicos’, son miembros secretos de la secta y están consagrados al Demonio. Llegarán a controlar el aparato de estado del Vaticano y a implantar el ramo ‘católico’ de una nueva religión ecuménica mundial. Su falsa ‘iglesia’ tendrá de ‘católica’ solamente el nombre. Constituirá la parte ‘católica’ de la religión oficial, compulsoria, del Nuevo Orden Mundial. El auténtico Catolicismo será proscrito, y los que todavía mantuvieren su Fe católica arrostrarán la persecución más brutal que jamás haya ocurrido en la Historia Universal.

Los católicos no serán bienvenidos a la Civilización del Amor: el exclusivismo de sus dogmas (por ejemplo, Extra Ecclesiam nulla salus (Fuera de la Iglesia no hay salvación) hará que sean considerados unos peligrosos “fanáticos” y “terroristas” — una amenaza mortal a la unidad y a la “paz” ecuménicas del Nuevo Orden Mundial. Así, la verdadera Iglesia Católica será tratada como una organización fuera de la ley, una amenaza a la paz mundial. Por lo tanto, la situación de la Iglesia será equivalente a la que había durante las persecuciones romanas, cuando la Iglesia era considerada una organización subversiva y criminal. Se promulgarán leyes penales para castigar a los no conformistas que practiquen formas “superadas” de religión preconciliar, que signifiquen una amenaza a la “paz” mundial (el orden ecuménico neopagano de la Civilización del Amor) por disgregadora adhesión a un exclusivismo dogmático (y de esto ya se les acusa actualmente) que lleva a “persecuciones” inquisitoriales, guerras religiosas y cruzadas.

Para que puedan evitar la desgracia de la persecución y del martirio, se les ofrecerá a los católicos una alternativa. La gran mayoría caerá en el engaño y cometerá apostasía. A semejanza de lo que ocurre hoy en China, tendrán su latín, su incienso, su “Misa”, etc. — pero con la condición de estar en comunión con la iglesia oficial — la que, a esa altura, se habrá transformado en una Roma apóstata. Se les obligará a someterse al papa impostor, cuya falsa iglesia formará parte de la Gran Iglesia Ecuménica, que reunirá todas las religiones.

Aquellos que tuvieren la gracia y la fortaleza de mantenerse fieles a la Fe católica se negarán a abandonar la verdadera religión católica tradicional. Y por haberse negado, serán considerados fanáticos incorregibles y cismáticos obstinados. Por toda parte sufrirán el desprecio por ser enemigos de la Civilización del Amor, y serán acusados por el fracaso del Nuevo Orden Mundial en alcanzar la paz, el amor, la unidad y la armonía universales. Su destino está descrito en la visión del Tercer Secreto: el Papa, el Clero y los católicos fieles serán sistemáticamente perseguidos y brutalmente exterminados por su rechazo en abrazar la falsa religión del Ecumenismo y de la Libertad Religiosa — principios explícita y vigorosamente condenados por la Iglesia Católica en las declaraciones preconciliares de varios Papas, como Pío IX (en el Syllabus), Pío XI (en la Mortalium Animos) y Gregorio XVI (en la Mirari vos).

Sobre esta persecución, escribió San Metodio (+358): “Llegará un tiempo en que los enemigos de Cristo se habrán de vanagloriar: ‘Hemos subyugado la Tierra y todos sus habitantes, y los cristianos no podrán huir de nuestras manos.’”

Según San Cesareo de Arles (469-543), “habrá una gran mortandad, (…) los altares y los templos serán destruidos, (…) los pastores de la Iglesia abandonarán sus púlpitos, y la propia Iglesia será despojada de todos sus bienes temporales.”

Es particularmente significativa la profecía del Obispo George Michael Wittman (+1833):

«¡Ay de mí! Están llegando días tristes para la Santa Iglesia de Jesucristo. La Pasión de Jesús será renovada de la manera más dolorosa en la Iglesia y Su Jefe Supremo. En todas las partes del Mundo habrá guerras y revoluciones, y correrá mucha sangre. Por toda parte serán inmensas las angustias, los desastres y la pobreza, porque las enfermedades contagiosas, la carestía y otras desgracias vendrán unas atrás de otras. Manos violentas serán colocadas sobre el Jefe Supremo de la Iglesia Católica; obispos y padres serán perseguidos, y se producirá un cisma, y el desorden reinará entre todas las clases. Tiempos vendrán tan extraordinariamente aciagos que parecerá que los enemigos de Cristo y de Su Santa Iglesia, fundada por Él con Su Sangre, están en la inminencia de triunfar sobre Ella. (…) Sociedades secretas acarrearán una gran destrucción, y ejercerán un extraordinario poder económico, y muchos se cegarán por medio de éste, y serán infectados con los más nefastos errores. Sin embargo, todo eso será en vano, [porque] serán incapaces de mover la roca sobre la cual Cristo edificó Su Iglesia: ‘Portae inferi non praevalebunt’.»

Anna Katarina Emmerich (1774-1824), religiosa agustina alemana con estigmas en su cuerpo, también profetizó “la falsa iglesia de las tinieblas”:

“He visto cómo se construía una extraña iglesia contra todas las normas, (…) como siendo la nueva iglesia heterodoxa de Roma. La Iglesia afronta un gran peligro. Están queriendo algo de él (el Papa). Las doctrinas protestante y greco cismática se van a propagar por toda parte. (…) La Iglesia está siendo demolida con gran astucia. He visto a muchos pastores dejándose llevar por ideas peligrosas para la Iglesia. Estaban edificando una Iglesia grande, extraña, disforme. A fin de estar todos unidos y de tener los mismos derechos, todos serían admitidos en ella: evangélicos, católicos, sectas de todo género. Así sería la nueva Iglesia.”

La Hermana Emmerich resumió así su descripción sobre las tribulaciones de la Iglesia: “En aquellos días, la Fe decaerá mucho, y sólo se conservará en algunos lugares, en algunas casas de campo y en algunas familias que Dios protegerá de los desastres y de las guerras.”

Evidentemente, la Iglesia Católica no será la verdadera causa del fracaso de la Civilización del Amor. [Sin embargo,] las naciones apóstatas e infieles del Mundo lo entenderán así, porque la Fe de la Iglesia constituirá el testimonio contra la ausencia de Dios en el Nuevo Orden Mundial. Precisamente porque los apóstatas serán privados de la luz de la Fe y de los dones del Espíritu Santo, en la ceguera de su entendimiento entorpecido serán incapaces de comprender la verdad enseñada por San Agustín: que la Ciudad del Hombre, sin Dios, no se puede fundar en la paz, porque le falta la Fe y es perversa en su rebelión contra Dios, y hará que la cólera divina recaiga sobre ella.

Habrá una gran apostasía, conforme lo profetizan las Sagradas Escrituras (2 Tes 2:3). También la mencionan muchas profecías de los Santos y las apariciones de la Santísima Virgen, y, además, lo revela el Tercer Secreto de Fátima. La apostasía forma parte importante e integral de aquello que San Pablo llamaba “el misterio de la iniquidad [que] está ya en acción.” (2 Tes 2:7) De hecho, constituye un misterio, porque el mal en sí es un misterio; no obstante, lo que no constituye ningún misterio es el motivo por el que el aparato de estado del Vaticano, dirigido por el Cardenal Angelo Sodano, no desea que los fieles católicos tengan conocimiento del contenido del Tercer Secreto, en lo que se refiere a la apostasía. No es porque quieran evitar que las personas confundan “una profecía religiosa con sensacionalismo”, según declaró falsamente el Cardenal Ratzinger en 1984. Tampoco es por el bien de la Iglesia y la salvación de las almas. Para evitar ser censurados y para defender su estrategia modernista y sus propias carreras eclesiásticas, se mancomunan diabólicamente con el propósito de impedir la publicación de “las palabras que Nuestra Señora le confió, como un secreto, a los tres pastorcitos, en Cova da Iria.”2 Al fin y al cabo, son ellos quienes en nombre del Vaticano II, promueven las reprobadas enseñanzas del Ecumenismo y de la Libertad Religiosa; y son ellos quienes quieren hacer de estos errores ya reprobados la piedra angular de la nueva religión en lo que el Cardenal Benelli denominó la Iglesia Conciliar, con su Nueva Evangelización y su Civilización del Amor. El Tercer Secreto es una denuncia contra ellos, y clava una estaca en el corazón de la falsa iglesia.

Como ya he mencionado anteriormente, es un misterio el que casi la totalidad de la Iglesia pudiese caer en la apostasía. Eso nunca podría suceder en una Iglesia en que la instrucción de los fieles tiene por base la Doctrina cristiana tradicional y la práctica de las virtudes cristianas. No será la Nueva Evangelización, sino antes la fidelidad a la Tradición lo que mantendrá una minoría de fieles. Como explica San Vicente de Lérins: “¿Qué hará el católico (…) si un nuevo contagio amenaza envenenar, no sólo a una reducida parte de la Iglesia, sino a toda la Iglesia de una sola vez? En ese caso, su mayor preocupación será mantenerse vinculado a las cosas antiguas, que ya no pueden ser seducidas por ninguna novedad engañosa.”

Desgraciadamente, en la actualidad los católicos no están recibiendo una instrucción basada en la Tradición católica milenar, ni en la ortodoxia del Catecismo tradicional, sino que se basa en el Nuevo Catecismo del “magisterio vivo” y de la “tradición viva” de la Iglesia Conciliar y de la Nueva Evangelización. La “renovación posconciliar”, consecuencia del aggiornamento, la implementación de las reformas posconciliares, han ocasionado la “pérdida de la Fe” y la “desorientación diabólica”, a que se referían el antiguo Obispo de Fátima (D. Alberto Cosme do Amaral) y la Hermana Lucía, como siendo el punto central del Tercer Secreto de Fátima.

“La desorientación es diabólica — escribió la Hermana Lucía [29.12.1969]; “no se deje engañar”. La desorientación es doctrinal: “En estos tiempos de orientación diabólica, no nos dejemos engañar por falsas doctrinas.” [12.4.1970] Es un “cáncer” en la Iglesia [29.5.1970], que afecta a los “sacerdotes” y a las “almas consagradas” que “se han descarriado”: “¡Es doloroso — escribió la Hermana Lucía [16.9.1970] — ver tanta desorientación, y en tantas personas que ocupan cargos de responsabilidad! (…) Son como ciegos guiando a otros ciegos”. Por consiguiente, aquellos que ocupan las posiciones más elevadas en la Curia Romana han sido los que prepararon el camino para la Gran Apostasía.

(…)

3 comentarios sobre “El Gran Castigo revelado en el Tercer Secreto de Fátima

  1. Yo SI creo en las Apariciones de la Virgen

    lo que me gustaria saber su opinion Profesor, porque si la Virgen se aparecio en 1917 en Fatima y anuncion un GRAN CASTIGO

    ¿¿tiene que ser nuestra generacion testigo de este castigo?? y yo pienso que pronto

    Pero ¿como sera ese castigo? un meteorito, el fin de la raza humana

    porque si pasan los años y NO hay castigo
    ¿yo dudaria del mensaje? o de lo que nos han contado

    ¿que opina de mis reflexiones?

  2. leer todo eso da míedo pensar que las personas esten tan lejos de DÍOS,ypara tener poder tengan que mírar tan bajo y aferarce a satanas para sus peores crueldades,YO NO VOY A CAMBÍAR MÍ FORMA DE SER CREO EN DÍOS PADRE TODO PODEROSO.EN JESUCRÍSTO EL ESPÍRÍTU SANTO ,Y LA SANTA VIRJEN MARÍA…ESAS SON LAS ARMAS QUE NUNCA DEBEMOS DE OLVÍDAR …SATANAS UYE CUANDO PRONUNSÍAMOS ESAS SANTAS PALABRAS Y TENGO PRUEBAS DE ESO…HERMANOS DÍOS ES UN PADRE DE MUCHO PODER Y EL HOMBRE NO NOS VA HACER CAMBÍAR,NÍ DUDAR QUE CRÍSTO VENDRA A LA TÍERRA , SATANAS VA A SER ATADO Y QUEMADO Y ARDERA EN EL MARMOL DEL INFIERNO,EL Y LOS QUE LO ACOMPAÑAN, DE HECHO LES QUEDA MUY POCO TIEMPO , YA ESTAN LAS SEÑALES, EL HOMBRE LAS QUIERE IGNORAR, PERO SABEN QUE DIOS ES MAS PODEROSO,Y LA VENIDA DE CRISTO ESTA MUY PROXCIMA,Y HAY DE AQUEL QUE NO ESTE PREPARADO…DIOS LES BENDIGA…O. ABAD

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