El Vaticano salió este sábado en defensa del Papa Benedicto XVI, al desestimar las sugerencias de que el Sumo Pontífice había intentado encubrir el abuso sexual a niños por parte de sacerdotes en Alemania.
«Está bastante claro que en los últimas días ha habido gente que ha investigado, con una tenacidad notable en Ratisbona y Múnich, en busca de elementos para implicar al Santo Padre en el tema de los abusos», dijo el portavoz del Vaticano, el padre Federico Lombardi en la Radio Vaticana. «Para cualquier observador objetivo, está claro que esos intentos han fracasado», agregó.
La antigua diócesis del Papa en Bavaria dijo el viernes que estuvo implicado en una decisión en 1980 para trasladar a un sacerdote que era sospechoso de abuso a menores. El pontífice -en aquel entonces Joseph Ratzinger- acordó conjuntamente con el sacerdote que fuera a terapia en una rectoría en la diócesis de Múnich y Freising, donde fue arzobispo desde 1977 a 1981.
Pero en vez de enviar al sacerdote a terapia como se había acordado, el entonces vicario general de la diócesis, Gerhard Gruber, lo asignó a una parroquia en Múnich sin restricciones. Gruber tomó responsabilidad completa por la decisión, dijo la diócesis.
El viernes, el jefe de la Iglesia Católica alemana informó a la prensa sobre la situación en Alemania, donde han surgido más de 100 informes de abuso en instituciones católicas, incluyendo uno que ligaba al prestigioso coro de Ratisbona, dirigido por el hermano del Papa desde 1964 a 1994.
Ante las críticas al Papa por no haber hecho más durante su carrera para detener los abusos, el corredor de apuestas irlandés Paddy Power aumentó el viernes las posibilidades de una renuncia de Benedicto XVI a 3 a 1, desde 12 a 1, tras una «cascada de apuestas».
El Vaticano defendió vigorosamente al Pontífice el sábado, con las palabras de Lombardi acompañando una entrevista separada al fiscal oficial de la Santa Sede, o «promotor de justicia». Monseñor Charles. J. Scicluna dijo al diario de los obispos italianos Avvenire que las acusaciones de que el Papa había ayudado a encubrir abusos eran «falsas y calumniosas».
Lombardi dijo que la legislación canónica de la Iglesia para controlar y castigar el abuso no creaba las condiciones para ningún encubrimiento siendo, por el contrario, vigorosa y severa. «Es correcto recordar que todo esto fue establecido por el cardenal Ratzinger cuando era prefecto de la Congregación», dijo Lombardi. «Su línea ha sido siempre de rigor y consistencia en lidiar aun las situaciones más difíciles», agregó.
«Falso y calumnioso»
El ‘promotor de justicia’ de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Charles J. Scicluna, defendió que acusar al Papa Benedicto XVI de ocultación de delitos de pedofilia es «falso» y «calumnioso».
«El cardenal Ratzinger demostró sabiduría y firmeza a la hora de tratar esos casos. Más aún, dio prueba de gran valor afrontando algunos casos muy difíciles y espinosos», argumentó Scicluna en una entrevista al diario italiano ‘L’Avvenire’, recogida por Europa Press.
No obstante, reconoció que en el pasado «puede ser» que algunos obispos «hayan sido demasiado indulgentes con este tristísimo fenómeno». Sin embargo, matizó que esta tolerancia hacia los llamados ‘curas pedófilos’ se produjo sólo «en la praxis» puesto que, «en el ámbito de los principios, la condena por esta tipología de delitos ha sido siempre firme e inequívoca».
En cuanto a las normas de procedimiento en los casos de delitos tan graves como el abuso sexual a menores, Scicluna aclaró que «una mala traducción en inglés de ese texto dio pábulo a que se pensara que la Santa Sede imponía el secreto para ocultar los hechos».
En este sentido, el ‘promotor de justicia’ de la Congregación para la Doctrina de la Fe matizó que el secreto de instrucción servía para «proteger la buena fama de todas las personas involucradas»: las víctimas y los clérigos acusados. En cuanto a éstos últimos, recordó el derecho a la presunción de la inocencia «hasta que se demuestre lo contrario». «A la Iglesia no le gusta la justicia concebida como un espectáculo», aseveró.
Preguntado por el trabajo lento y escaso de la Oficina Disciplinaria de la Santa Sede, Scicluna calificó dicha observación de «injusta», aunque se alegró que en los últimos las acusaciones de pedofilia se haya reducido «mucho».
En este sentido, cifró en 3.000 las acusaciones de sacerdotes diocesanos y religiosos concernientes a delitos cometidos en los últimos cincuenta años. De éstos casos, recordó que el 60% se trataban de casos de ‘efebofilia’, es decir, atracción sexual entre adolescentes del mismo sexo; el 30% por relaciones heterosexuales y el 10% restante por pedofilia.
«Los casos de sacerdotes acusados de pedofilia verdadera y propia son, entonces unos 3000 en nueve años», concluyó Scicluna, que comparó dicha cifra con los más de 400.000 sacerdotes diocesanos y religiosos que hay en el mundo. Por ello, a su juicio, «esa estadística no se corresponde con la percepción creada cuando casos tan tristes ocupan las primeras planas de los periódicos.
La violencia del hermano del papa
Por otra parte, un ex miembro del célebre coro de los pequeños cantantes de Ratisbona (sur de Alemania), dirigido entre 1964 y 1994 por el hermano del papa, monseñor Georg Ratzinger, relató las violencias que éste podía infligir, en el número del semanario alemán Der Spiegel que aparece el lunes.
«A Ratzinger, lo conocí muy colérico e irascible durante los ensayos (…) lo vi muchas veces tirar con rabia una silla contra el grupo de voces masculinas al que yo pertenecía», cuenta Thomas Mayer, un interno entre 1988 y 1992.
Una vez su furor fue tal «que su dentadura (postiza) se le salió de la boca», prosigue el testigo, interrogado por Der Spiegel.
Georg Ratzinger reconoció hace algunos días, en una entrevista con un diario alemán, haber dado «varias veces bofetadas» cuando inició sus funciones como director. Añadió haber tenido siempre «mala conciencia» por ello, y que se sintió «aliviado» que una ley prohibiera todo castigo corporal a principios de los años 1980, con la que «cumplió estrictamente» desde entonces.
En Spiegel, el ex interno recuerda asimismo las violencias sexuales que no eran inusuales entre los alumnos en la época en que estuvo en el centro. También alude a las violaciones que sufrió por parte de compañeros mayores. «Hacían repercutir (sobre los demás) la presión del sistema totalitario» que imperaba en el coro, según él.
El obispado de Ratisbona reconoció dos casos de abusos sexuales contra niños en este coro fundado en 975, ambos anteriores a la época en que Ratzinger asumiera su cargo. El 7 de marzo, en el diario italiano La Reppublica, el hermano del papa Benedicto XVI aseguró no haber estado jamás al tanto de abusos sexuales en el seno del coro.
«Los acontecimientos de los que se habla se remontan a 50, incluso 60 años, a los años 1950. Se trata de otra generación distinta de las de mis años», afirmó. Diecinueve de las 27 diócesis de la Iglesia católica alemana están implicadas en escándalos de abusos sexuales, que empezaron a emerger a fines de enero.