
Cada vez que me encuentro con una nueva versión de Jabberwocky, el celebérrimo poema sin sentido que Lewis Carroll inmortalizó en su obra ‘A través del espejo y lo que Alicia encontró allí’, me llevo una gran alegría, al poder constatar la infinita riqueza del lenguaje, así como la fértil imaginación de muchos autores. Lo mismo puede decirse de las imágenes para ilustrar el poema, algunas de ellas tan atractivas e incluso eróticas como la que adjunto aquí, una litografía de Frank Brunner. De la divertida película de los Monthy Python no hablaré, pues necesitaría mucho más espacio y tiempo del que ahora mismo dispongo.
Por si queda alguien que todavía desconozca el Jabberwocky, reproduzco aquí una de las muchas versiones en lengua castellana existentes. (Las hay en otros lenguajes, hasta en klingon… y no miento, cualquiera puede buscarlas en la red).
Jabberwocky
(Versión de Mirta Rosenberg y Daniel Samoilovich)
Asardecía y las pegájiles tovas
Giraban y scopaban en las humeturas;
Misébiles estaban las lorogolobas,
Superrugían las memes cerduras.
!Con el Jabberwock, hijo mío, ten cuidado!
!Sus fauces que destrozan, sus garras que apresan!
!Cuidado con el ave Jubjub, hazte a un lado
Si vienen las frumiantes Roburlezas!
Empuñó decidido su espada vorpal,
Buscó largo tiempo al monxio enemigo
Bajo el árbol Tamtam paró a descansar
Y allí permanecía pensativo
Y estaba hundido en sus ufosos pensamientos
Cuando el Jabberwock con los ojos en llamas
Resofló a través del bosque tulguiento:
!Burbrujereando mientras se acercaba!
!Uno, dos! !Uno, dos! !A diestra y siniestra
La hoja vorpalina silbicortipartió!
El monxio fue muerto, con su cabeza en ristre
El joven galofante regresó.
«!Muchacho bradiante, mataste al Jabberwock!
!Ven que te abrace! !Que día más fragoso!
Me regalas, hijo! !Kalay, kalay, kaló!»
Reiqueaba el viejo en su alborozo.
Asardecía y las pegájiles tovas
Giraban y scopaban en las humeturas;
Misébiles estaban las lorogolobas,
Superrugían las memes cerduras.