Agosto, el mes de la Madre Tierra, la Pachamama

Los sudamericanos andinos celebran, desde este lunes y durante todo agosto el mes de la Madre Tierra o Pachamama, con una serie de ofrendas ancestrales en el preámbulo del mes de la siembra. Esta tradición se celebra también en el norte de Argentina, el sur de Perú, el norte de Chile y en las partes altas del occidente de Ecuador.

La Pachamama es una creencia religiosa usada en pueblos autóctonos andinos, una gran deidad entre los pueblos indígenas de los Andes Centrales de América del Sur. Los pueblos guaraníes también festejan la Pachamama.

La divinidad Pachamama representa a la Tierra, pero no sólo el suelo o la tierra geológica, así como tampoco sólo la naturaleza; es todo ello en su conjunto. No está localizada en un lugar específico, pero se concentra en ciertos lugares como manantiales o vertientes. Es una deidad inmediata y cotidiana, que actúa directamente, por presencia y con la cual se dialoga permanentemente, ya sea pidiéndosele sustento o disculpándose por alguna falta cometida en contra de la tierra y todo lo que nos provee.

No es una divinidad creadora sino protectora y proveedora; cobija a los hombres, posibilita la vida y favorece la fecundidad y la fertilidad. A cambio de esta ayuda y protección, el pastor está obligado a ofrendar a la Pacha parte de lo que recibe, no sólo en los momentos y sitios predeterminados para el ritual sino, particularmente, en todos los acontecimientos culturalmente significativos, configurándose así una suerte de reciprocidad. Sin embargo se la considera asimismo con una faz negativa: la Pachamama tiene hambre frecuentemente y si no se la nutre con las ofrendas o si casualmente se la ofende, ella provoca enfermedades.

Agosto es el mes en que la Pachamama se encuentra ávida y los andinos siempre, desde tiempos inmemoriales, le han rendido tributo. Las abluciones se desencadenaron en la transición del domingo al lunes. Se encendieron fogatas y pusieron la consabidas mesas de Ch’alla.

La parafernalia de este rito ancestral es amplia y diversa. En el plato de las ofrendas podrían figurar desde fetos de camélido hasta mixtura, dulces inciensos, calcas de dólares y euros y bienes inmuebles impresos en pastas. Se trata de una serie de bienaventuranzas y deseos propios y ajenos que se entremezclan en la ofrenda a la Pachamama que se sentará a una mesa de fuego.

El presidente boliviano Evo Morales se ha convertido en un férreo defensor de los derechos de la Madre Tierra.En un discurso en Copenhague, en diciembre de 2009, se puso al frente de la cruzada. «Nosotros somos los llamados a encabezar esta lucha en la defensa de la Madre Tierra y hacer respetar los derechos de la Madre Tierra», arengó durante un encuentro con representantes de pueblos y comunidades indígenas del planeta presentes en ese foro internacional, en que líderes del mundo debatieron las causas y consecuencias del cambio climático.

El rito que se multiplica exponencialmente durante agosto, mes en que se abona o fertiliza la tierra para la cosecha, implica también a los ‘achachilas’, espíritus protectores de los aymaras, deidades que moran los hielos sempiternos de la cordillera de los Andes.

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