Los sahumerios que suele utilizar el amauta (sabio, en aimara) Valentín Mejillones Acarapi, de 55 años, para proteger de los males augurios al presidente de Bolivia, Evo Morales, no han servido como cortina de humo para cubrir el laboratorio de cocaína que funcionaba en su casa de la ciudad de El Alto -próxima a La Paz- y que fue descubierto por la policía antidroga.