Fuente: AFP
Dharamsala (La India).- El Dalai Lama instó este sábado a Pekín a que le deje visitar la provincia china de Qinghai, golpeada por el fuerte terremoto que el pasado miércoles dejó al al menos 1.339 muertos y más de 11.000 heridos.
El sur de la región afectada por el seísmo pertenecía al antiguo Tíbet independiente antes de que las tropas maoístas anexionaran esas tierras tras llegar al poder en 1949. Sin embargo, hoy no es parte de la región autónoma que vio nacer al Dalai Lama, aunque sus habitantes siguen siendo en su mayoría tibetanos. Por eso, el líder espiritual -exiliado en la localidad india de Dharamsala- ha pedido al régimen comunista que le deje ir a la zona para dar «consuelo» a las víctimas.
El Tíbet es considerado por Pekín como un foco inestable desde los sangrientos enfrentamientos que tuvieron lugar hace dos años, aunque el gran sufrimiento y la destrucción por el grave terremoto del miércoles ha dejado en un segundo plano las disputas políticas. De hecho, pese a que la ayuda llega lentamente debido a la dificultad de acceso a la zona, en todo el país hay una ola de solidaridad para ayudar a las víctimas del terremoto. Los chinos no reparan en donaciones y han puesto muchos de sus bienes a disposición de los afectados.
Las autoridades, por su parte, no sólo han movilizado a miles de equipos de rescate y decenas de aviones. También buscan entre los escombros una oportunidad de reconciliación con los tibetanos. Si las operaciones de rescate en la región siniestrada tienen éxito, Pekín podría recuperar las simpatías perdidas entre esta minoría étnica.