La protesta de Nuestra Madre Tierra

Hace tan sólo un par de días (concretamente el día 25 de este mismo mes de febrero, segundo mes (2) del año, con lo cual 2+5+2=9) comencé a publicar en este blog algunas partes del -para muchos casi desconocido- Evangelio esenio de la Paz, donde se habla de muchos y apasionantes aspectos desconocidos de la vida de Jesús y en el que se hacen numerosas y continuas referencias a Nuestra Madre la Tierra.

Lo hice simbólicamente, porque sentía que era el momento adecuado y propicio; y también comencé a publicar ese Evangelio en capítulos como una especie de anuncio-advertencia ya que sabía y sentía en mi corazón que si decía las cosas más claras, como por ejemplo mi convicción de que se iba a producir en fechas inmediatas un gran terremoto en Chile, muchas personas me iban a calificar de agorero, profeta apocalíptico, catastrofista y váyase a saber cuántas cosas más…

Y en tales momentos (inmerso como estoy ahora, casi de lleno, en la redacción de un libro sobre posesiones de espíritus, exorcismos y Demonología), confieso que mi estado de ánimo no era el mejor para afrontar con la serenidad necesaria esas críticas o improperios que, insisto, estoy seguro de que se iban a producir entre muchos de quienes me leyeran…

En el momento de escribir estas líneas, a las 21 horas (9 de la noche) de este sábado y en noche de luna llena, Chile está padeciendo las dramáticas consecuencias del que sin duda ha sido el segundo terremoto más grande de su historia, de prácticamente nueve (9) grados en la escala Richter -aunque los científicos han sido algo más moderados y lo han dejado en los 8,8.

Un seísmo que comenzó exactamente a las 3:33  (3+3+3=9) de la madrugada de hoy sábado 27 (2+7=9) de febrero del 2010 (2+1=3); poco antes hubo un maremoto en Japón; ha habido tsunamis en Hawaii y otros puntos de la costa Este de EE.UU, de consecuencias en estos momentos para mí tan desconocidas como imprevisibles. Y en prácticamente toda España, donde llevan varias horas más GMT que nosotros aquí en Chile, también este sábado se vivió -y padeció- lo que los meteorólogos conocen como una ‘ciclogénesis explosiva’, una borrasca muy profunda, llamada también ‘bomba meteorológica’ o ‘tormenta perfecta’, que originó vientos huracanados entre los 120 (1+2=3) y los 180 (1+8=9) kilómetros por hora, e incontables desastres…

Sólo me queda ahora mismo, antes de hacer otros análisis o balances o de escribir alguna de las muchas cosas que me turban la mente y los sentimientos, decir ésto:

Quien quiera y sepa entender, que entienda…

Un comentario sobre “La protesta de Nuestra Madre Tierra

  1. Hola:
    Espero que todos se encuentren bien. Lamento mucho esta tragedia que les esta afectando a todos .
    Saludos,
    Emma Teran

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