Sabatina James es una mujer de mirada franca e ideas firmes, tanto que sus propios padres la han repudiado y la han amenazado de muerte por no doblegarse a sus deseos. Sabatina ha cometido uno de los peores crímenes según la sharia, la ley islámica: «A una mujer musulmana que se pasa al cristianismo se la lapida».
Sus padres han amenazado con matarla por haber abjurado y por mancillar su honor, una situación que asume con pasmosa normalidad. James se atrevió a desobedecer a su familia, que, cuando tenía 16 años, concertó su matrimonio con un pariente en Pakistán.
Cuando ella se negó, fue recluida en una estricta madrasa –escuela coránica– de Lahore donde fue golpeada y humillada. Aprovechó la primera oportunidad para escapar y volver a Austria, donde había pasado seis años de su vida. Allí ha escrito su dura biografía, que se ha convertido en un éxito de ventas, y lleva unos días en Ibiza para darla a conocer. «Es una historia sobre la libertad», explica la joven escritora y activista, de 27 años.
La escritora se muestra contenta del éxito que ha tenido su obra para dar a conocer una situación que afecta a muchas jóvenes del mundo islámico. Ese éxito avala el inminente lanzamiento del libro en Estados Unidos el próximo mes de junio: «Espero que sea un lanzamiento exitoso, como ya lo ha sido en Austria», donde ha alcanzado el quinto puesto entre la lista de best-sellers.
A pesar de su conversión al catolicismo, la escritora no quiere ser un icono para su fe de acogida: «No se trata de convertirse en un símbolo para nadie. Hablo en nombre de las mujeres musulmanas, eso es lo que me mueve, pero no me interesa tanto ejercer de portavoz de una iglesia. Se trata de dar libertad».
«Es importante que el mundo sepa cómo se trata a las mujeres musulmanas, de la opresión que sufren», explica, por eso no deja pasar ninguna oportunidad para denunciarlo y se muestra siempre atenta con los medios en los lugares a los que viaja. A caballo de su éxito editorial, James ha cedido su nombre a una ONG, Sabatina E.V., que lucha por las mujeres casadas en contra de su voluntad y les proporciona refugio. La organización dispone de varios pisos en Alemania donde se da cobijo a las que han escapado de sus familias y han abierto un colegio en Pakistán «donde las chicas pueden recibir una educación, en un país donde el 80% de la población femenina carece de formación». Esa es su única ambición, «hacer algo por las mujeres», recalca.

Viajó a Ibiza acompañada por un equipo de la televisión pública alemana, la cadena ZDF, que prepara un documental sobre su lucha contra la discriminación que padecen las mujeres musulmanas.
James admite que el conflicto que la ha llevado a ser perseguida por el radicalismo islámico y por su propia familia «es difícil de entender para los europeos». En su propia presentación del libro asegura desconocer «hasta qué punto la amenaza es real». Incluso dice de sus padres que «son seres humanos amables», aunque el honor en Pakistán es una cuestión casi sagrada. La escritora, que vivió varios años en Austria antes de regresar a su país para su matrimonio concertado, se confiesa «presa de dos culturas incompatibles», la occidental y la musulmana.
Una historia que conmueve al mundo
Sabatina ha explicado su historia en un libro, ´Del islam al cristianismo: mi historia´. Aunque el título no es muy seductor, en sus líneas revela una peripecia que ha conmocionado a millones de lectores en Austria, donde ha ocupado el quinto puesto de la lista de más vendidos durante varios meses.
Lo peor de todo es que no se trata de una ficción, sino la cruda realidad que esta mujer vivió en primera persona y que le ha dado el coraje para ayudar a que otras niñas como ella no tengan que sufrir lo mismo. La escritora vivió diez años en un pequeño pueblo de Pakistán hasta que sus padres se trasladaron a Austria.
La pequeña se integró tan bien en el nuevo país que sus padres reaccionaran ofreciéndola en matrimonio a un primo suyo en Lahore. Su negativa a los deseos familiares hizo que la encerraran en una madrasa escuela coránica pakistaní de la que sólo pudo salir cuando accedió al enlace. En realidad, James buscaba la oportunidad para escapar de vuelta a Viena, donde renunció a su religión. Su familia la ha repudiado y, como los integristas musulmanes, quieren verla muerta.
Fuente: Texto y fotos, gentileza de Diario de Ibiza.