El Papa Benedicto XVI condenó este lunes la ‘opulencia y el derroche’ ligados a la especulación económica, financiera y alimentaria, mientras en el mundo se difunde el flagelo del hambre, ‘el signo más cruel y concreto de la pobreza’.
Ante más de 60 jefes de Estado y de gobierno de diversos países, el pontífice pronunció un discurso en la apertura de la Cumbre Mundial de Seguridad Alimentaria en la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en Roma, informan agencias de prensa.
‘El hambre es el signo más cruel y concreto de la pobreza. No es posible continuar aceptando la opulencia y el derroche, cuando el drama del hambre adquiere cada vez mayores dimensiones’, clamó el Papa.
Nota del Templo de la Luz Interior.- Las declaraciones del Papa en la FAO nos dejan estupefactos y atónitos. Está claro que a él le va más el «predicar» que el «dar trigo». Debería ser el primero en dar ejemplo, pero de las inmensas riquezas acumuladas por la Iglesia Católica en todo el mundo, nada dice. (Y no nos referimos a las riquezas y tesoros vaticanos, que son patrimonio de toda la humanidad y de los cuales la Iglesia sólo es su custodio). El Papa critica con dureza la paja en el ojo ajeno, pero se guarda mucho de decir nada sobre la viga en el propio. Habla en contra de la opulencia, la especulación, el derroche y de luchar contra la pobreza y el hambre en el mundo, pero guarda silencio absoluto, insistimos, sobre la opulencia de la Iglesia. Nos bastó un breve paseo por Internet para encontrar estos artículos -sólo una pequeña muestra de los muchos existentes-, que nos han hecho pensar y reflexionar tanto como esperamos lo hagan con nuestros lectores:
«La riqueza de la Iglesia es dinero manchado con sangre»