A un ‘mago negro’ de ínfima estofa

No te esfuerces, malévolo y rastrero individuo, en intentar volver a enviarnos a ese gato infernal;  sólo nos causó algún pequeño desorden de papeles y objetos en nuestro santuario, y nuestros gatos nos ayudaron también a echarlo. Ahora están ahí cada noche, más poderosos porque ya saben a qué se enfrentan, y más vigilantes que antes,  si cabe.

No te esfuerces ni desgastes tus cada vez más escasas fuerzas mentales, sujeto de poca monta, en mandarnos energías negativas, entidades oscuras, bajos astrales y basura parecida. A todos los trataremos igual: la fe y las oraciones, sobre todo algunas oraciones muy antiguas y muy poderosas que tú, estulto personajillo, ni siquiera conoces, terminan rápidamente con todos ellos y se alejan escarmentados, acoquinados… y con el rabo entre las piernas, al igual que hizo tu harapiento familiar con aspecto de gato cuando le arrojamos encima una medalla sagrada, muy particular y muy peculiar…

No pienses que con tus absurdos ‘rituales’ podrás con nosotros. Si tan sólo supieras lo ridículo, lo esperpéntico que te veías  (¿creías que no podríamos verte y oírte?), desnudo dentro de tu círculo de sal y en esa habitación de paredes negras donde pensabas que nadie podría entrar, y entonando tus cánticos sin sentido y sacados de viejos grimorios tan oscuros como inútiles… si únicamente te hubieras visto como te vimos nosotros, inmediatamente habrías tirado al fuego toda esa parafernalia estéril… ¡protagonizabas un espectáculo grotesco, estrafalario y patético!

Podríamos delatarte en público, denunciarte, dejarte en ridículo, más bufo de lo que ya has logrado quedar. Pero nosotros no somos como tú, y conocemos bien y tratamos de aplicar en nuestras vidas el significado de las palabras misericordia y compasión. Tú has caído muy bajo, pero aún te mereces eso, que alguien te tenga compasión.

Por todo ello, déjanos en paz y nosotros te dejaremos en paz a ti. Es un simple, sencillo y llano aviso. Si no lo haces, atente a las consecuencias… porque ni nos conoces, ni sabes siquiera de lo que somos capaces.

Firmado: Profesor Joseph R. ‘Arkane’ y Madame Aguamarine.

p.d.- Aclaración para quien a buen seguro es, además, un casi total ignorante: la palabra ‘estofa’ proviene del francés antiguo stofe, material de cualquier clase, y ha pasado al español como sinónimo de ‘clase’ o ‘calidad’.