La fuerza erótica y la espiritualidad

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La fuerza erótica es una de las fuerzas más poderosas que existen y su impulso e impacto son tremendos. Debe servir corno puente entre el sexo y el amor, pero raras veces lo hace. Tratándose de una persona espiritualmente muy desarrollada, esta fuerza lleva a la entidad desde la experiencia erótica, que en sí tiene una duración corta, hacia el estado permanente del amor puro. Sin embargo, aun el fuerte impulso de la fuerza erótica sólo lleva al alma hasta cierto punto y nunca más lejos. Esta fuerza tiende a disolverse si la persona no aprende a amar mediante el cultivo de todas las cualidades y requerimientos indispensables para el amor. Sólo cuando se ha aprendido a amar, puede permanecer viva la chispa de la fuerza erótica. Por sí sola, sin amor, la fuerza erótica se consume a sí misma. Éste es, obviamente, el problema con el matrimonio: Dado que la mayoría de la gente es incapaz de lograr un amor puro, también es incapaz de alcanzar un matrimonio ideal.

El eros se parece en mucho al amor. Pone en acción ciertos impulsos que el ser humano no puede sentir en otro contexto, impulsos de ausencia de egoísmo y de afecto que él o ella eran incapaces de sentir antes. Es por esto que frecuentemente se le confunde con el amor. Pero el eros suele ser igualmente confundido con el instinto sexual. que también se manifiesta como un pulso fortísimo.

Quisiera ahora, amigos míos, mostrarles cuál es el significado espiritual y el propósito de la fuerza erótica, especialmente en lo que se refiere a los seres humanos. Sin eros, mucha gente nunca experimentaría el sentimiento maravilloso y la belleza que se encierran en el amor verdadero. Nunca llegarían ni a probarlo y su anhelo de amor se quedaría sumido en la profundidad de su alma. Su miedo al amor sería más fuerte que su deseo.

El eros es lo más cercano al amor que puede sentir un espíritu poco desarrollado. Es capaz de levantar al alma del abandono, de sacarla de la autocomplacencia y de la actitud vegetativa; hace que ésta salga de si misma. Aun las personas menos desarrolladas, se vuelven capaces de auto superación cuando dicha fuerza surge en ellas. Incluso -bajo su influencia- un criminal sentirá temporalmente, al menos hacia una persona, una bondad desconocida. Hasta el más egoísta tendrá sentimientos no egoístas y hasta el más flojo saldrá de su inercia. La persona rutinaria podrá de manera natural y sin esfuerzo deshacerse de sus hábitos estancados; la fuerza erótica la sacará de su aislamiento, aunque sea sólo por un tiempo. El eros le da al alma una probadita de la unidad y le enseña a la psique temerosa a añorarla. Mientras más fuerte haya sido la experiencia con el eros el se sentirá menos satisfecha dentro de la pseudo-seguridad del aislamiento. Hasta alguien que en otras circunstancias suele ser super egoísta puede ser capaz de sacrificarse durante la experiencia del eros. Así que ya ven, mis queridos amigos, el eros le permite hacer a la gente cosas que no suelen hacer, cosas cercanas al amor. Por eso vemos que se les confunde tan a menudo.

DIFERENCIA ENTRE EROS Y AMOR
¿En qué se distinguen entonces el eros y el amor? El amor es un estado permanente del alma, el eros no. El amor sólo puede existir si sus bases se preparan mediante el desarrollo y la purificación. El amor no va y viene a su antojo, el eros sí. El eros aparece con una fuerza repentina, a menudo tomando a la persona por sorpresa e incluso encontrándola poco dispuesta para vivir la experiencia. Sólo si el alma está preparada para amar y ha construido las bases para ello el eros podrá servir como puente hacía el amor que se manifiesta entre un hombre y una mujer.

Así que pueden ver la importancia de la fuerza erótica. Si no llegara a sacudir a las gentes sacándolas de su aislamiento. La experiencia erótica siembra la semilla en el alma haciéndola anhelar la unidad, que es la meta final dentro del plan de salvación. Mientras el alma se encuentra se encuentra separada estará condenada a la soledad y a la infelicidad. La experiencia erótica permite que la persona desee profundamente unirse al menos con otro ser. En las alturas del mundo espiritual la unidad se realiza entre todos los seres –y de este modo con Dios. En la esfera terrestre, la fuerza erótica funciona como un impulso independientemente de que se comprenda o no su verdadero sentido. Y esto es así aun cuando la utiliza inadecuadamente o se la goza sin más mientras dura. No se la usa para cultivar el amor dentro del alma, así que se desvanece; pero su efecto inevitablemente permanece en el alma.

MIEDO AL EROS Y MIEDO AL AMOR
El eros llega a la gente en ciertas etapas de su vida, aun a aquellos que tienen miedo del riesgo aparente de salir del aislamiento. Las personas que le tienen miedo a sus emociones y a la vida a menudo harán todo lo posible por evitar inconscientemente y llenos de ignorancia- la gran experiencia de la unidad. Aunque este temor existe en muchos seres humanos, sólo son unos pocos los que nunca tienen alguna experiencia de apertura en su alma en donde el eros los pudiera tocar. En el caso del alma temerosa que se resiste a la experiencia, esto le sirve como medicina independientemente del pesar y la sensación de pérdida que puede venir a causa de otras complicaciones psicológicas. Sin embargo, también existen personas hiperemocionales que, aunque conozcan otros miedos en la vida, no le temen a este tipo de experiencia. De hecho, la belleza de la misma les resulta tentadora y por tanto buscan vivirla ansiosamente. Buscan una persona tras otra, sumidos en la ignorancia emocional del profundo significado del eros. No están dispuestos a aprender el verdadero amor y tan sólo usan la fuerza erótica por el placer y una vez que se ha desvanecido buscan en otra parte. Esto es un abuso que no puede continuar sin provocar efectos perversos y quien haya cometido esos abusos tendrá que enmendarlos y pagar por ellos, aunque los haya cometido en la ignorancia. Del mismo modo, quienes son demasiados temerosos tendrán que pagar por haber tratado de engañar a la vida escondiéndose del eros y, por esa vía, quitándole una medicina importante al alma, que es valiosa cuando se la usa de manera adecuada. La mayoría de estas gentes tienen un punto vulnerable en algún lugar de su alma a través del cual puede penetrar el eros.

También existen ciertas personas que han construido un muro de miedo y orgullo alrededor de su alma tan fuerte que de plano evitan esta parte de experiencia vital, limitando seriamente su desarrollo. Ese miedo puede existir acaso porque en una vida anterior tuvieron una mala experiencia con el eros o tal vez porque el alma ha abusado vorazmente de la belleza de la fuerza erótica sin construir hacia el amor. En cualquiera de los casos, la persona puede haber escogido ser más cautelosa. Si esta decisión es muy rígida y limitante, se producirá el extremo opuesto. En la próxima encarnación las circunstancias serán escogidas de tal modo que se establezca un equilibrio hasta que el alma llegue a un estado armonioso en el cual no habrá extremos. Esta armonización en las encarnaciones futuras siempre se aplica a todos los aspectos de la personalidad. Con el fin de alcanzar a armonía, al menos en cierto grado, se debe lograr un equilibrio adecuado entre la razón, emoción y la voluntad.

La experiencia erótica a menudo se mezcla con el deseo sexual, pero no siempre tiene que ser así. Estas tres fuerzas -el amor, el eros y la sexualidad- a menudo aparecen de manera completamente separada pero a veces se mezclan dos, eros y sexualidad, o eros y amor en medida en que el alma sea capaz de amar o sexualidad y algo parecido al amor. Sólo en un caso ideal se mezclan las tres fuerzas de manera armoniosa.

Continúa en el tema ‘La fuerza sexual’

(Reproducido del libro: ‘Del miedo al amor’, de Eva Pierrakos y Judith Saly).

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