Los “sabios” y médicos fieles devotos del Islam y más piadosos y benevolentes consideran que el Cristianismo es una enfermedad, por lo que cuando tienen ante si un paciente nacido musulmán que se ha convertido al Cristianismo le diagnostican de enfermo mental, y le prescriben medicamentos y la lectura del Corán para sanarle. Es el reciente caso, de entre otros muchos, de Nurta Mohamed Farah de 17 años de edad, joven somalí que se convirtió al Cristianismo.