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“Personas sometidas al Reiki han mostrado síntomas de actividad demoníaca en grado de opresión”, según un sacerdote católico

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El padre Gareth Leyshon (www.drgareth.info) combina una amplitud de visión especial para examinar asuntos ligados al Reiki, “las energías espirituales” o la “Nueva Era”. Por un lado, es científico: doctor en Física. Por otro, es sacerdote católico de la diócesis de Cardiff, Gales. Como asesor espiritual de la Renovación Carismática Católica en la diócesis no es ajeno a la exploración de lo sobrenatural. Y como capellán de la Universidad de Glamorgan conoce las inquietudes de los jóvenes en búsqueda espiritual.

Todo ello le ha llevado a analizar las terapias de sanación “Reiki” y a concluir que, independientemente de que parezcan sanar o no, son incompatibles con la fe cristiana.

Canalizar y sintonizar el ki

Aunque hay infinidad de maestros y grupos de Reiki, todos coinciden en unos elementos básicos:

-El Reiki consiste en manipular o canalizar una “energía espiritual” llamada ki (chi, en China; prana, en India) para lograr sanar o curar.

-Los practicantes de Reiki, aquellos que canalizan esta energía, deben ser iniciados por otros practicantes de nivel más elevado en un ritual de “armonización” o“sintonización” que usa símbolos (objetos, técnicas) secretos.

Como doctor en Física, el padre Leyshon comenta: “en el lenguaje de la Ciencia, energía tiene un significado preciso: puede ser medida y convertida de una forma a otra”.

Pero en su “Crítica Católica al Arte Sanador del Reiki”, Leyshon va directamente a lo pastoral, pensando en los cristianos que se sienten atraídos por el Reiki. “No voy a intentar identificar la realidad ontólogica del ki”, afirma, porque la ciencia necesitará un análisis serio y empírico para dar una conclusión, para saber si cura o no cura y por qué. Pero las posibilidades son claras:

1) Si el ki no existe, si no hay evidencia de su existencia, cualquier intento de manipularlo es una superstición, “un pecado según el artículo 2111 del Catecismo de la Iglesia Católica”.

2) Si se encontrase evidencia de que hay propiedades curativas en el cuerpo humano que la medicina occidental desconoce, y se le llamase a eso “ki” y se pudiese manipular, sería una propiedad física, como otras de la ciencia, sin mayores problemas morales. Pero esto no se ha establecido, y los practicantes de Reiki no hablan del ki como algo físico, sino espiritual. Incluso cuando dicen que es algo “natural” no quieren decir que sea sólo físico, porque en las filosofías orientales no hay clara distinción entre lo natural y lo sobrenatural.

3) Hay quien dice que el ki y su manipulación, el Reiki, es algo espiritual, no físico, y que viene de Dios; pero el padre Leyshon considera que no se puede probar que venga de Dios, que podría venir de fuentes demoníacas, y que ya tan sólo arriesgarse a una manipulación así sin la seguridad que da la Revelación ya es pecado de “tentar a Dios”. Y más, existiendo en el cristianismo los sacramentos, los sacramentales y la oración por los enfermos.

“En ningún sitio la Escritura nos enseña a canalizar energía como hace el Reiki y suponer que Dios nos asistirá de una forma que Él no ha revelado que sea voluntad suya es un pecado de tentar a Dios”, escribe el capellán de la universidad galesa.

4) Incluso si el ki no tuviese que ver con actividad demoníaca sino con un poder psíquico especial, el Catecismo lo prohíbe en su punto 2117, porque consistiría en “domesticar poderes ocultos para colocarlos al propio servicio y tener un poder sobrenatural sobre otros, aunque sea para restaurar su salud” (según describe el Catecismo).

De todas formas, el padre Leyshon recuerda que la inmensa mayoría de practicantes de Reiki admite que lo que hacen es canalizar hacia sus clientes/pacientes una “energía espiritual que viene de más allá de ellos mismos”, no creen que sea una habilidad psíquica propia.

Más aún: para ser practicante de Reiki hay que pasar un ritual de iniciación. Hay autores, como Diane Stein en su libro “Essential Reiki”, que aseguran que en los niveles elevados de Reiki se “invocan” maestros espirituales, “guías”, seres no visibles pero que conducen al practicante. Evidentemente, esto es invocación de espíritus, algo prohibido por el cristianismo, haya o no espíritus o demonios que respondan o no a la llamada.

Pero incluso en el primer nivel del Reiki, el hecho de que sea necesario un ritual para “sintonizarse” o “entrar en armonía” demuestra que no se trata de una simple terapia. Usar rituales para “enlazar” (es decir, “religión”, del latin “religare”) es una actividad religiosa, y una actividad religiosa sin el Dios cristiano es paganismo o idolatría, incompatible con el cristianismo.

Lo que dicen los exorcistas

Más allá de la teoría, como asesor de la Renovación Carismática y estudioso de la temática, el padre Leyshon tiene evidencias por el trabajo de exorcistas diocesanos y equipos de oración de liberación de que personas sometidas a un “toque curativo”, que era Reiki aunque a veces no se dijese al paciente, luego han mostrado síntomas de actividad demoníaca en grado de “opresión”.

El sacerdote cita sobre esto los casos del manual Deliverance from Evil Spirits, de Francis MacNutt, y Deliverance from Evil Spirits, de Scanlan & Corner; todos ellos autores católicos con experiencia en el tema. Leyshon insiste en que esta apertura a lo demoníaco “es una vulnerabilidad, no una certeza, para aquellos que se exponen de esta forma”.

El enfoque pastoral

Aunque como doctor en física al padre Leyshon le podría tentar decir simplemente a sus feligreses o a los chicos de la universidad que “según la Ciencia no hay evidencia alguna de que exista esa energía ki”, no siempre será la respuesta pastoral más eficaz.

“Los pastores pueden prescindir del tema de si el Reiki funciona o no y de cuál es su mecanismo, simplemente insistiendo en que los cristianos estamos comprometidos a no buscar ninguna fuente espiritual que no sea el Dios Trino y Uno, quien no ha revelado que el Reiki sea una forma de administrar Su Poder”.

 Menos prohibir y más sanar

“Oponerse al Reiki puede ser una oportunidad para evangelizar: hay que poner menos énfasis en lo prohibido y más en el verdadero poder sanador de Cristo, al que se puede acceder con los sacramentos, a través de los mecanismos de cuidado pastoral de la comunidad y mediante ministerios de oración de sanación explícitamente cristianos”, propone.

También recomienda la confesión sacramental para reparar el contacto con el Reiki, incluso si por ignorancia no hubo pecado formal. Propone que “el confesor debe estar listo para orar por liberación de influencias espirituales opresivas –algo que puede hacerse de forma inaudible- usando las directivas actuales del Vaticano, si hay evidencias de ‘obsesión’, a menudo en forma de una tentación recurrente en un área particular” (se remite al Canon 1172 del código de 1983, interpretado a la luz de la carta de Doctrina de la Fe de 1985 Inde ab aliquot annis). Casos más complejos que esos, recuerda, “están reservados al exorcista diocesano”.

En cuanto al trato con las autoridades civiles, considera que la mejor estrategia es conseguir que éstas obliguen a etiquetar al Reiki en publicidad y folletos como una “práctica espiritual”, no una terapia.

Y a los cristianos, insistirles: no deben acudir a ningún poder espiritual que no sea Jesucristo el Salvador, Dios Padre bueno y el Espíritu Santo, la Santa Trinidad.

Fuente del artículo: religionenlibertad.com

Nota del Templo de la Luz Interior.- El hecho de reproducir este artículo para una mayor y más correcta información de nuestros lectores, no significa de ninguna forma que estemos de acuerdo en la totalidad de su contenido.

Compartimos y apoyamos algunas de las opiniones y conclusiones  hechas por el sacerdote galés Leyshon, pero no estamos de acuerdo con su enfoque global.

Nosotros entendemos y defendemos que el reiki, realizado con honestidad y con  una evidente intención de ayudar y de sanar a la persona que lo necesita, es válido, siempre y cuando la persona que lo realiza sepa muy bien en cada momento qué está haciendo y conozca los riesgos de invocar y ‘canalizar’ determinadas ‘energías espirituales’.

Porque también hemos sido testigos de diversos casos llegados a nuestra consulta en los que, efectivamente,  ciertas personas que habían sido sometidas a sesiones de reiki, con posterioridad han caído bajo algún tipo de perturbación demoníaca y/o espiritual, ya sea en grado de contagio, en grado de opresión o en grado de obsesión; y a esas personas las hemos tenido que sanar con el ritual cristiano de Imposición de Manos y con oraciones de exorcismo.

El tema, en sí, es sin ninguna duda controversial; da para mucho más y lo trataremos más extensamente en un próximo artículo.

Monjes tibetanos: Oración por la Paz Interior

Un grupo de monjes tibetanos del monasterio Gashar Tawon Khang Tsen se encuentran en Chile, uno de los países incluidos dentro de su gira por Europa y América. El objetivo de las actividades que llevarán a cabo durante dicha gira en 2012-13 por la “Paz interior y Mundial”, será el de fomentar, reactivar y compartir el Espíritu de la Compasión Universal, la Paz Interior, la Unidad y el Reencuentro de las Tradiciones Sagradas de Oriente, América y Europa, a través de ceremonias, cantos y danzas tradicionales del Tíbet y de cada región donde se presenten.

Por medio de una serie de eventos ecuménicos se busca reunir a instituciones religiosas, asociaciones de expresión humanista y escuelas filosóficas para lograr establecer vínculos de armonía que permitan la comunión de todos los pueblos de la Tierra.

Esta gira mundial tiene principalmente dos finalidades:

– Dar a conocer la cultura y tradición tibetanas, como forma de preservarlas.

– Recaudar fondos para el mantenimiento del monasterio, con el fin de proporcionar una educación acorde a sus raíces culturales y religiosas a los niños que ingresan en la comunidad.

Una representación de estos monjes estuvieron como invitados en un reciente programa de ‘Mentiras Verdaderas’, que dirige y presenta Eduardo Fuentes, y ofrecieron una hermosa – y para muchos inédita- Oración por la Paz Interior, que recomendamos muy vivamente a todos nuestros lectores y visitantes.

Oración de la Coraza de San Patricio

Esta es una muy antigua oración de San Patricio, patrono de Irlanda, que con el paso de los siglos se ha convertido en una plegaria de gran efectividad contra todos los maleficios y asimismo en una oración de protección muy potente. La hemos hecho en video, con todo nuestro corazón, para nuestros lectores, amigos y visitantes, coincidiendo con la festividad del santo patrón de Irlanda.

También lo hemos subido a Youtube, por si queréis verlo ahí.

Sante Babolin: “Muchas personas poseídas necesitan de un exorcismo o terapia de oración, pero también una terapia médica”

El exorcismo no es un rito mágico de la Iglesia católica. Para “liberar” a una persona del “maligno” se realizan más de 50 ritos y una terapia espiritual-médica de más de un año y medio, reveló el sacerdote exorcista del Vaticano Sante Babolin.

El sacerdote jesuita se encuentra en México para participar en el V Congreso Nacional de Exorcistas que tiene como objetivo conocer las experiencias psiquiátricas y el trabajo de los especialistas en materia de salud mental en el apoyo al sacerdote exorcista.

Sante Babolin es uno de los principales exponentes de que la terapia del exorcismo requiere de la ayuda de la ciencia. Y en entrevista con MILENIO, comentó que desde su nombramiento como exorcista del Vaticano, por su calidad de filósofo se hizo acompañar de un psiquiatra para dar seguimiento a los casos desde un punto de vista médico, porque “algunos de éstos son inciertos, pesados y difíciles y es importante no tener dudas. Mi miedo es confundir un síntoma”.

Por eso, explicó, se estableció un protocolo para trabajar con un grupo de psiquiatras al frente del cual se encuentra Carmelo Miola, porque las personas que creen tener una presencia del “maligno” tienen muchas causas que se deben atender con acompañamiento espiritual y personal”.

Precisó que el rito de exorcismo puede durar más o menos 40 ó 45 minutos y a veces hasta una hora. Pero si se entiende como una terapia exorcística, ésta se actúa con muchos ritos, “hasta ahora he realizado seis liberaciones”, acotó.

Y la “liberación” no llega antes de 50 ritos, se requiere un año y medio como terapia, porque se da una consulta espiritual y el tratamiento con el psiquiatra. Recordó que el último exorcismo de un hombre de nombre Julián requirió de 61 ritos.

La persona que lleva el tratamiento, dijo, permanece en su propia casa, pero antes de iniciar la terapia exorcista se solicita una petición por escrito, que es una formalidad que se pide, y en ésta se declara libre para terminar cuando quiera y también el exorcista, además de que debe contener el nombre del médico que acompaña al sacerdote.

Al mismo tiempo la familia conoce de esta situación y un integrante de ésta debe acompañar siempre al poseído.

Aclaró que no todos los casos que le llegan son exorcismos, de 100 personas que lo buscan pensando tener el “maligno” sólo 2.5 por ciento son casos que lo requieren, los otros son personas que necesitan acompañamiento conjunto del psiquiatra y del sacerdote con permiso del afectado, se aplica una terapia con medicina y otra con oración.

Babolin reconoció que ha invocado a la Virgen de Guadalupe en los exorcismos, a la que estudió durante su asistencia a México en varios cursos y ha tenido un resultado satisfactorio.

Explicó que la sociedad actual tiene dos opiniones sobre el rito: la primera que el exorcismo no tiene sentido porque la nueva era lo resuelve todo, por eso no hay diferencia entre el bien, el mal, el cielo y la tierra, la falsedad y la verdad. Y la otra que es como un rito cristiano mágico que de inmediato echa al “maligno”.

Por eso recomendó, para evitar ser poseído desde el punto de vista humano, tener una vida sana desde el punto de vista físico y espiritual, “si tenemos una vida bonita que nos gratifica tenemos menos heridas. Además, de una vida normal de fe como lo hace el pueblo de Dios”. Porque “el enemigo del hombre disfruta de las heridas que la persona tiene”.

Durante la entrevista el sacerdote exorcista estuvo acompañado del psiquiatra Carmelo Miola, quien explicó que su trabajo se realiza de acuerdo a lo establecido en la Organización Mundial de la Salud y de los tratamientos se entrega un reporte médico, porque las personas poseídas se trastornan y no están conscientes de su estado.

Y sostuvo que las personas que han recibido la terapia exorcista desde el punto de vista psiquiátrico son las más sanas.

El evento

• En el quinto Congreso Nacional de Exorcistas se seleccionó a los asistentes, se les solicitó una carta del obispo o del párroco que comprobara que son católicos y que participan en oraciones de sanación.
• El organizador sacerdote Pedro Mendoza Pantoja sostuvo que intenta evitar se filtren “brujos” que sólo toman el curso para lucrar y desvirtúan el rito.
• Sin embargo, dijo que en ocasiones se han infiltrado y sólo hacen shows de que están poseídos.
• La mayoría de los casos que se presentan ante los sacerdotes son gentes desesperadas que no han tenido la evangelización necesaria y por eso se confunden.
• El congreso inició este martes y concluirá el próximo viernes; se impidió el ingreso a la prensa, dijo Mendoza Pantoja, para evitar que desvirtúen la información.

Fuente: Artículo de Eugenia Jiménez en milenio.com

Sonidos que sanan y que aquietan el alma

El viento, el incesante canto del mar, el aleteo de un pájaro, todos tienen un increíble poder sanador en el ser humano. Basta detenerse a escucharlos para equilibrar cuerpo y mente. También están los instrumentos milenarios como los cuencos de cuarzo, que provienen del mundo terapéutico.

Parar. Detenerse. Frenar. Quedarse por unos instantes frente al mar. Viendo las olas morir en la orilla, escuchando el canto de la masa de agua y arena que se aproxima a la playa. Cerrar los ojos y oír la inmensidad.

Ese simple ejercicio que parece la quintaesencia de un new age, no es solo una pose alternativa. Es mucho más. Quien lo haga sentirá el poder curativo que esconde la naturaleza, sobre todo en el sonido, en la vibración del mundo haciendo resonancia en el cuerpo humano.

El mismo arte sanador que se puede experimentar al detenerse en medio del campo y escuchar el viento que mece las copas de los árboles. O una noche oscura en el sur de Chile cuando se oye el intermitente cricrí de los grillos insomnes en medio del silencio.

Pero la ciudad nos vuelve sordos. Nos acostumbramos al ruido, al miedo al silencio, reflejado hasta en las musiquillas que acompañan las esperas telefónicas. Todo es bulla en Occidente.

Los sonidos de la naturaleza “generan un estado anímico tranquilo, un remanso, eso se siente al oír el viento, las olas, el sonido de la noche. El oleaje tiene otra particularidad, la persona escucha el mar y se entretiene en el ir y venir, lo mismo que el viento, eso tiene que ver con el pulso; le tomas el pulso a la naturaleza y eso nos trae un recuerdo de cuando estamos en la guata de la mamá, porque ahí se sienten fuerte las palpitaciones. Por ejemplo, si un niño llama a la mamá y ella no está, tú le pones cerca el tictac de un reloj y se calma, pues lo regresa a su vida prenatal, lo pone en otro estado de conciencia”, explica Thais Nowack, profesora de Educación Musical y experta en musicoterapia.

Los sonidos calman y ayudan a eliminar el estrés porque “entran en una frecuencia vibratoria de uno como ser humano, se conectan con tu columna vertebral, con tu centro. La parte lumbar vibra con determinados sonidos y tu cuerpo te va indicando cuáles son”, agrega.

El músico Tomas Thayer, intérprete de música clásica de la India y líder de la organización Sargam, que trabaja con música hindú y el denominado Nada Yoga Sadhana o yoga del sonido, explica: “El ser humano antes vivía en torno a lo natural, pero hoy la naturaleza desapareció y en la ciudad ya no se conocen los sonidos como el de los ríos, el viento. De hecho mi maestro decía ‘Dios es sonido’. Por eso al oír la naturaleza volvemos a estados más primitivos, más genuinos”, dice.

El especialista recuerda que la sílaba sagrada ‘om’ es el sonido del silencio y representa a la trinidad hindú; cuando se entra en esa fase, el hombre se conecta con el sonido universal. Al ir más lejos nos encontramos con que en la filosofía india se dice que la materia se creó a partir del sonido.

Pero, coinciden los expertos, la persona debe “poner de su parte”. Como sucede en las sesiones de reiki, que van acompañadas de una música que el terapeuta elige especialmente, “así tú te entregas, porque además vas preparado, bajas tus decibeles, te predispones a un estado”, dice Nowack.

 LOS CUENCOS DE CUARZO

Desde sus orígenes el hombre necesitó comunicarse y para ello siempre recurrió al sonido, por lo que empezó a fabricar sus propios instrumentos, desde las milenarias flautas hasta simplemente hacer chocar dos piedras para emitir un mensaje. “Eso proviene de la observación de la naturaleza, como escuchar que las cañas ahuecadas emiten silbidos cuando pasa el viento”, explica la experta vinculando naturaleza y música.

Este arte fue una forma de comunicarse con las divinidades. Tomas Thayer explica que el ‘om’ es también el sonido primordial, cuando el hombre era Dios, “luego vienen los conocidos mantras, que son cuando rezas o miras al cielo”, añade.

Pero ¿qué música me ayuda a sanar?  La pregunta acarrea una amplia respuesta. Para Maven Lomboy, sicóloga transpersonal que trabaja junto a Thayer en un proyecto de terapia y música, “toda la música posee un estado vibratorio determinado y en especial la música de la India, que lo hace en una alta frecuencia, haciendo resonancia con estados superiores del ser, activando procesos de sanación, a través de un experto que guíe a la persona en este viaje”.

En suma, la música posee un poder curativo natural. Es cuando decimos que una canción “nos pone la piel de gallina -añade Thais-. Cada persona tiene un sonido y debe procurar buscarlo, encontrarlo, investigarse a sí mismo”, agrega.

¿Qué instrumentos ayudan a sanar y calmar? Hay varios de moda. El más top es el cuenco vibrador de cristal de cuarzo. “Como lo usan los orientales se asocia a la cultura del autoconocimiento”, explica Thayer. Estos instrumentos generan vibraciones que penetran entre lo físico y lo espiritual y entregan armonía. Hasta se utilizan para hacer limpiezas y buscar el equilibrio.

Por otro lado, la música medieval, renacentista, tiene una pureza de sonido, debido a que utiliza menos instrumentos y son más acústicos, que ayuda a descubrir nuevos estados de conciencia. También están los raga, que representan la música clásica de la India, esquemas melódicos que se repiten y que son capaces de cambiar estados de ánimo y desbloquear zonas que mantenemos cerradas.

A esta lista Thais Nowack suma un clásico, Bach, cuya obra ha sido denominada ‘la voz de Dios en forma humana’. Diversos estudios indican que su música hace trabajar al cerebro de un modo más balanceado, lo que ayudaría a espíritus apesadumbrados a salir del pozo. Incluso dicen que estudiar el contrapunto de Bach podría curar enfermedades.

“La música facilita que el cúmulo de pensamientos que tenemos a diario disminuya, logrando un aquietamiento de la mente, y desde ahí el ser humano logra conectarse con estados más profundos de sí mismo, desde una experiencia que a la vez es placentera, lo que se refleja en la sensación de calma experimentada”, aporta Maven.

 UN SONIDO PARA CADA UNO

Pero no todo es música clásica o instrumentos milenarios. En general hay voces humanas o ciertos sonidos que por su altura producen estados beneficiosos. “Para cada persona hay un sonido. Cuando estás escuchando una música determinada dices ‘esto me encanta, me relaja, se me pone la piel de gallina’. Con otra dices ‘esto me estresa’. Ahí la tarea del terapeuta será investigar cuál es tu sonido”, explica la profesora de música.

Incluso los Beatles, cuando sintieron un vacío en su música viajaron a la India en busca de nuevos sonidos y descubrieron el sitar y compusieron Norwegian Wood, el primer tema occidental con este instrumento de gran poder vibratorio.

Un par de consejos simples

Acompañar el sonido con una respiración ad hoc. Basta buscar el espacio más silencioso de la casa y hacer un pequeño ritual, poner una música que nos guste, descubrir cuál nos relaja, cuál nos da sueño. Buscar un estado de conciencia que nos calme para lograr lo que, por ejemplo, le provoca a un bebé una canción materna, que lo conduce a un estado amoroso de tranquilidad.

Otro punto donde coinciden los especialistas es que cuando le hablas en forma suave a otra persona lo invitas a calmarse, si subes el tono te acercas más al caos.

Fuente: Reportaje de Ignacio Tobar en mujer.latercera.com

Curanderos suplen la falta de médicos en Filipinas

Los curanderos tradicionales filipinos, que emplean las mismas técnicas desde los tiempos prehispánicos, son los médicos de familia de los más pobres, incapaces de pagar por una consulta o medicamentos. Con una mezcla de masajes, métodos ancestrales y supersticiones religiosas, los llamados ‘hilot’ aseguran que además de saber eliminar cualquier dolor de huesos o músculos, también curan la gripe, quitan la fiebre y sanan a la gente que padece otras muchas enfermedades.

Para un gran número de familias son la única opción, ya que los precios de los medicamentos en Filipinas, uno de los países más pobres de Asia, son los segundos más caros del continente, sólo superados por los de Japón.

“Viene mucha gente que carece de dinero, así que no cobro a nadie, simplemente me dan lo que pueden o no pagan”, explica a Efe Cipriano de la Cruz, un conocido curandero de la provincia de Pampanga, a unos 80 kilómetros al norte de Manila.

Sentado sobre un camastro de madera colocado ante la puerta de su casa, con un cigarrillo a medio consumir entre los labios, De la Cruz recibe a un paciente tras otro, la mayoría vecinos de este humilde barrio en el que habita.

“Siempre traigo a mis niños al ‘hilot’ cuando tienen fiebre, así no tengo que pagar medicinas”, comenta Catherine, una mujer de 28 años preocupada por la alta fiebre que sufre su hijo de dos años, el menor de los cuatro que tiene.

El curalotodo coloca las manos en la cabeza y la espalda del niño y presiona en distintos puntos durante varios minutos, hasta que considera que su tratamiento ha surtido el efecto deseado.

“Les toco la cabeza y rezo, entonces empiezan a sudar y al poco tiempo se sienten mejor”, apunta de la Cruz, quien presume de que nunca ha visitado a un médico desde que nació, de eso hace 63 años.

“Una doctora que vive cerca de aquí suele venir cuando sus hijos tienen algún problema. Otra gente me ha pedido que vaya al hospital a curarles, y también hay fisioterapeutas que traen a sus pacientes cuando no encuentran solución a sus lesiones”, relata.

Los ‘hilot’ -palabra que en idioma tagalo también significa masaje o masajista- aseguran que su conocimientos sólo se transmiten de un miembro a otro de la misma estirpe familiar.

“Es muy raro que alguien de fuera de la familia pueda adquirir el don, he tratado de enseñarlo a mucha gente y nadie pudo, sólo mi cuñado aprendió un poco”, dice De la Cruz.

La gradual desaparición de curanderos-masajistas ha contribuido a que en cuatro décadas de ejercicio, De la Cruz haya puesto en práctica sus métodos de curación “más de un millón de veces”.

“Cada día tengo al menos 30 o 40 pacientes, pero algunas veces pasan de cien. Los días de más trabajo no me puedo acostar hasta la medianoche, es muy cansado. A veces, cuando viajo a mi provincia natal me escondo porque todos hace cola para que les cure en cuanto me ven y me resulta muy fatigoso”, confiesa.

No obstante, el curandero que asegura haber tenido como paciente al fallecido actor y candidato a presidencial Fernando Poe, admite que sus procedimientos para la curación no son eficaces con enfermedades como la diarrea, la deshidratación, el cáncer y la ceguera.

Además de suplir la función de un médico, algunos de estos ‘hilot’ aseguran que son capaces de expulsar del cuerpo por medio de exorcismos a los “malos espíritus” en los que creen muchos filipinos.

Mientras describe los espasmos que sufren los supuestos poseídos a los que ha tratado, De la Cruz muestra una hoja de papel con el dibujo de un triángulo, inscripciones en latín y referencias a la religión católica y comienza a leer.

“Uso palabras latinas para expulsar a los espíritus malignos. Para ellos si empleo ese idioma es como si echara fuego por la boca. Siempre empiezo el ritual con rezos latinos, me da fuerza, me los enseñó un ‘hilot’ hace muchos años y no se me han olvidado”, comenta con un destello de orgullo.

Aunque profesa la religión católica, no considera necesario pedir permiso a ningún estamento para realizar estas prácticas.

“¿Por qué habría de hacerlo? Tengo más poder que los curas”, proclama.

Fuente: Efe

Sensaciones y síntomas que son evidencias de posibles casos de posesión originados por un mal espíritu o ente desencarnado

Como hemos señalado ya en otras ocasiones, la mayoría de los casos de posesión, de obsesión o de perturbación espiritual que se producen, nada o muy poco tienen que ver con demonios en el sentido estricto de la palabra, sino que más bien son originados por malos espíritus. Por ello, y a petición de muchos lectores, en este artículo vamos a a enumerar las sensaciones más frecuentes y comunes -las que pueden expresar aquellas personas que se acerquen a nosotros en busca de auxilio argumentando la posibilidad de estar poseídas- que, por regla general, se constituyen en evidencias de posibles casos de posesión por parte de un espíritu, desencarnado o ente del bajo astral:

I. Profunda tristeza en el alma.

II. Flashes de rabia -de mayor o menor duración- contra sí mismas.

III. Pensamientos nocivos entre los que figura con frecuencia el del suicidio.

IV. Pérdida de fe en Dios.

V. Soledad ante la vida.

VI. Falta de amor y cariño por parte de los demás hacia ellas y viceversa.

VII. Dichas personas se sienten encerradas en sí mismas, convertidas en auténticas anacoretas a las que molesta todo tipo de relación social.

VIII. Depresiones profundas.

IX. Estados de ausencia; extraños vacíos mentales sin recordar qué han pensado, vivido o sentido en el transcurso de los mismos.

X. Oyen voces extrañas que hablan en el interior de sus pensamientos susurrándoles “consejos” escalofriantes, encaminados todos ellos a cometer acciones perniciosas, lascivas, e incluso a atentar contra la vida de alguien, incluidos sus seres más queridos.

XI. Visiones que igualmente pueden ser luces, sombras, o ambas a la vez, mezcladas, componiendo diabólicas figuras.

XII. Otro tipo de visiones compuestas por las siluetas de seres maléficos de naturaleza satánica, o animales monstruosos, espectros de difuntos, etc.

XIII. Apariciones sin que tengan conciencia de su realidad o irrealidad, en las que se les muestran figuras humanas con cara de chivo y cuernos, cabezas de cerdo o de toro. Estas figuras suelen metamorfosearse frente a los ojos de la persona supuestamente poseída, adoptando formas diferentes que van desde lo humano a lo demoníaco, pasando por lo animal.

XIV. Aparición súbita de seres angelicales, y también de la Virgen María, de Jesucristo, o de cualquier santo. Son engaños, falsas apariencias con las que esos espíritus negativos pretenden hacerse pasar por lo que no son.

XV. Experimentar la sensación de que “alguien” les toca cuando están dormidos en el lecho, la mayor parte de las veces con finalidad lúbrica o sexual, ya que los toques o caricias suelen notarse en la parte genital o zonas erógenas del “atacado” ó “atacada”. En la Edad Media, estos casos eran atribuidos a íncubos y súcubos.

XVI. Roturas de objetos situados en lugar seguro, sin que exista explicación lógica y razonable a tales hechos.

XVII. Presencia de sombras, ruidos o desplazamiento de enseres de un lugar a otro de la casa (especie de movimientos telequinésicos) sin causa física justificada.

XVIII. Flashes de asombro y estupefacción, de terror incluso, cuando al mirarse al espejo, en vez de verse reflejada la persona que está frente al vidrio pulido y metalizado, se encuentra con una imagen que no es la suya o que no lo es en su totalidad, llegando a no reconocerse como ella misma.

XIX. Convencimiento psíquico íntimo de que algún mago negro o brujo le está maleficiando, obstruyendo con sus malas artes el natural desenvolvimiento de su vida profesional e íntima.

XX. Súbita repulsión hacia el/la cónyuge en el aspecto sexual, deseando sustituir las anteriores relaciones carnales con él/ella  por actos solitarios de masturbación.

XXI. Reiterados fracasos personales, profesionales, laborales, bursátiles, familiares y deportivos.

Cuando alguien se presenta ante nosotros exponiendo uno, varios, o los veintiún puntos íntegros que acabamos de enumerar, nos encontramos ante un porcentaje de posibilidades muy elevado de que esa persona esté poseída, o se halle bajo la influencia, sea benigna o maligna, de un alma que ya dejó su cuerpo de carne en la tierra y que no encuentra la paz ni el camino que conduce al perdón, la misericordia y clemencia que Dios nos concede por los méritos de nuestro Señor Jesucristo.

A nosotros, como exorcistas y sanadores espirituales por la gracia de Dios, nos corresponde la (muchas veces no fácil) tarea de discernir si la persona poseída lo está por un alma en pena o un espíritu de las tinieblas que quiere corromper, enviciar, destruir y quizás incluso matar al poseído, ya sea empujándolo al suicidio o por medio del dominio de su mente, para que a estas personas que sufren dicha perturbación espiritual les declaren depresivos, bipolares, esquizofrénicos, paranoicos, obsesivos, maníacos, visionarios, delirantes, psicópatas y/o demás diagnósticos y teorías a los que son proclives los psiquiatras y psicólogos, amparándose en la sintomatología que les describen sus tratados psiquiátricos; sin ser conscientes esos profesionales de que la realidad de lo que está sucediendo a dichas personas es muy distinta y de que no están ni son enfermos, sino que únicamente padecen la posesión de un ente desencarnado.

Más información al fono fijo de Santiago 228392939. (Desde el extranjero, marcar antes los códigos  internacional (00), de país (56) y de Santiago (2).