Archivo de la categoría: SANACIÓN ESPIRITUAL

Limpieza espiritual y bendición de hogares y familias

La bendición y limpieza espiritual de una casa, comercio, lugar o personas es un ritual mediante el cual se libera a las personas o lugares de las influencias negativas que les acechan.

En muchas ocasiones hay espíritus que infestan un lugar y molestan a sus habitantes por mandato; es decir porque otras personas los han enviado con el fin de hacer daño a través de súplicas, órdenes o seduciéndolos para que ejecuten esos actos, en lo que comúnmente se denominan «trabajos de magia negra».

Plantas que se secan, ambientes «cargados», animales que cambian bruscamente su carácter, malos olores de origen desconocido, son algunos de los síntomas de que algo no está bien en el hogar y puede ser causado por agentes espirituales extraños.

En ciertos casos los espíritus se quedan en los lugares, pero también es posible que se recuesten sobre la persona, sea sobre sus hombros, su cabeza o se peguen a su cuerpo energético.

Para más información o reservar un servicio de bendición, limpieza espiritual y sellado de protección de familia y hogar, escriban sin compromiso al whatsapp: +569 9669 5835

La bendición

Bendecir es invocar la protección de Dios.

CONSEJOS DE UN EXORCISTA

Hay mucha diferencia entre bendecir y exorcizar. Muchos de ustedes tienen confusiones y dudas en este sentido, que trataremos de ir aclarando poco a poco.

Una bendición es el acto de invocar, sobre alguien o algo, la protección divina. Bendecir viene de la unión de las dos palabras latinas «bene», que significa bien y «dicere», que significa hablar, pronunciar. Por tanto, el significado genérico es hablar bien, desear el bien, alabar. En sentido cristiano, es también hacer la señal de la cruz o asperger agua bendita sobre una persona, una casa o un objeto.

Nunca hay que decir «yo te bendigo», sino «que Dios te bendiga». La bendición se hace siempre en nombre del Creador.

En el Templo de la Luz Interior bendecimos siempre a las personas que atendemos con estas palabras:
«Que la bendición de Dios Padre Todopoderoso descienda sobre ti. Que Él te guarde y te proteja siempre de todo mal. Que te conceda siempre todo lo que le pidas y lo que más necesites. De manera especial, la tranquilidad espiritual, la salud de cuerpo y de alma, la felicidad y la paz. Quédate en la paz de Dios».

Bendición de la mesa antes de la comida: «Bendícenos, Señor, y bendice estos alimentos que vamos a tomar. Haz que no les falte el pan a los que pasan hambre. Amén».

Cualquier persona, poniendo siempre por delante el nombre de Dios, puede bendecir a un semejante o a una mascota, la comida sobre la mesa, etcétera. Otro tipo de bendiciones, como las de casas, vehículos, etc., precisan de un ritual más elaborado.

Exorcizar el agua bendita, la sal bendita, el aceite u óleo consagrado, la medalla de san Benito y otros sacramentales, así como realizar un exorcismo sobre una persona para sacar de ella un mal espíritu, no puede hacerlo cualquiera.

La protección de la medalla de San Benito

Aquí tienen ustedes distintos ejemplos de cómo las medallas y cruces de San Benito protegen contra toda mala vibra, maleficio o mal de ojo lanzados contra una persona.

Las medallas, ritualizadas y exorcizadas como corresponde, absorben toda la negatividad y ello se hace patente en el hecho de que, sin importar el material de que estén hechas, se van volviendo negras y deteriorando.

Todos los ejemplares que aparecen en las imágenes son nuestras, y son una clara prueba de los muchos ataques que recibimos, por parte de quienes trabajan en el lado oscuro y a los que nuestro trabajo, evidentemente, no les gusta en absoluto.

Oración contra todo mal

Espíritu del Señor, Espíritu de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Santísima Trinidad, Virgen Inmaculada, ángeles, arcángeles y santos del paraíso, descended sobre mí.

Fúndeme, Señor, modélame, lléname de ti, utilízame.

Expulsa de mí todas las fuerzas del mal, aniquílalas, destrúyelas, para que yo pueda estar bien y hacer el bien.

Expulsa de mí los maleficios, las brujerías, la magia negra, las misas negras, los hechizos, las ataduras, las maldiciones y el mal de ojo; la infestación diabólica y la obsesión diabólica; todo lo que es mal, pecado, envidia, celos y perfidia; la enfermedad física, psíquica, moral, espiritual y diabólica.

Quema todos estos males en el infierno, para que nunca más me toquen a mí ni a ninguna otra criatura en el mundo.

Ordeno y mando con la fuerza de Dios omnipotente, en nombre de Jesucristo Salvador, por intermedio de la Virgen Inmaculada, a todos los espíritus inmundos, a todas las presencias que me molestan, que me abandonen inmediatamente, que me abandonen definitivamente y que se vayan al infierno eterno, encadenados por San Miguel arcángel, por San Gabriel, por San Rafael, por nuestros ángeles custodios, aplastados bajo el talón de la Virgen Santísima Inmaculada.